La ruta de senderismo que recorre las playas con las aguas más azules de España: un paseo ideal para hacer con niños
Lejos del bullicio turístico de otros puntos de la costa española, Marín ofrece un litoral donde la naturaleza se conserva en estado puro.

Ubicada en el corazón de las Rías Baixas gallegas, en la provincia de Pontevedra, la Ruta de las Playas de Marín se ha convertido en una de las joyas del senderismo costero en España. Este recorrido, que serpentea entre pinares, acantilados y un sinfín de calas de aguas cristalinas, es una experiencia sensorial que seduce tanto a senderistas experimentados como a familias que buscan una escapada inolvidable junto al mar.
Lejos del bullicio turístico de otros puntos de la costa española, Marín ofrece un litoral donde la naturaleza se conserva en estado puro. La llamada “Ruta de las Playas” o “Sendeiro Litoral de Marín” conecta algunas de las playas más espectaculares del municipio a lo largo de un recorrido de aproximadamente siete kilómetros que puede hacerse de forma lineal o circular, con múltiples accesos y puntos de descanso.

Si algo distingue a esta ruta frente a otras de la geografía nacional es la tonalidad única del agua que baña su costa. Las playas de Marín, gracias a la orientación de la ría de Pontevedra y a las corrientes que oxigenan sus fondos marinos, poseen una transparencia y un azul turquesa difícil de encontrar incluso en otras zonas del litoral gallego.
Playas como Portocelo, Mogor, A Coviña o Aguete son auténticos espejos del cielo. Desde el sendero, los miradores naturales ofrecen postales inigualables: el contraste del verde intenso del monte con el azul eléctrico del mar crea una sinfonía visual que parece sacada del Caribe, pero que se encuentra aquí mismo, en el noroeste peninsular.
Una ruta accesible para todos
La Ruta de las Playas no requiere una preparación física exigente. Con un desnivel muy moderado, es apta para todas las edades y puede recorrerse cómodamente en unas dos horas a ritmo tranquilo. Es también una opción ideal para hacer con niños o en compañía de mascotas. El trazado está bien señalizado, con pasarelas de madera en los tramos más delicados y zonas de sombra que permiten disfrutar del paseo incluso en los días más calurosos del verano.

A lo largo del camino, además de las playas, se descubren elementos patrimoniales como los petroglifos de Mogor —uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de Galicia—, y antiguas baterías militares escondidas entre los pinos, que recuerdan el papel estratégico que esta costa tuvo en siglos pasados.
Una de las grandes virtudes de esta ruta es que, a pesar de su belleza, sigue siendo un rincón relativamente desconocido fuera de Galicia. Quienes la descubren, hablan de ella como “un secreto bien guardado”. En pleno verano, aunque algunas playas como Mogor o Portocelo concentran más visitantes, muchas calas del trayecto siguen ofreciendo tranquilidad, especialmente a primera hora del día o al atardecer, cuando los colores del paisaje alcanzan su máximo esplendor.

Asimismo, Marín ha hecho un esfuerzo notable por integrar esta ruta en una oferta turística sostenible. No hay grandes construcciones, ni chiringuitos que alteren el entorno. En su lugar, se apuesta por pequeños negocios familiares, alojamientos con encanto y una gastronomía local basada en el marisco y el pescado fresco que hace las delicias de cualquier viajero.
Cómo llegar y qué llevar
Marín se encuentra a apenas 10 kilómetros de Pontevedra y a menos de una hora en coche de Vigo o Santiago de Compostela, lo que la convierte en una excursión perfecta para una escapada de fin de semana. El inicio más común de la ruta es en la Playa de Portocelo, donde hay zonas de aparcamiento y servicios.
Aunque el sendero es cómodo, se recomienda llevar calzado adecuado, protección solar, agua y, por supuesto, bañador y toalla, porque es casi imposible no sucumbir a la tentación de darse un baño en alguna de sus idílicas playas.

La Ruta de las Playas de Marín no es solo un paseo entre arenales. Es una inmersión en el alma atlántica de Galicia, donde cada paso revela una nueva perspectiva del mar, del bosque y del cielo. Ya sea para caminar, desconectar o simplemente dejarse llevar por la belleza natural, esta ruta es, sin duda, una de las mejores formas de descubrir por qué las aguas más azules de España no están en el sur… sino aquí, entre los acantilados de la costa pontevedresa.
Si puedes, haz la ruta entre semana y al amanecer. La luz del sol saliendo sobre la ría y el silencio solo roto por las olas es una de esas experiencias que se graban para siempre.
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