La ruta de senderismo más espectacular de Valencia te lleva a través de un acueducto romano con 2.000 años de historia
Historia y naturaleza se unen en este impresionante enclave de Valencia que ningún amante del senderismo debería perderse.

Salir de la rutina es mucho más sencillo cuando existe la posibilidad de hacer una escapada a la naturaleza y, además, sumarle el extra de hacer ejercicio. El senderismo, según la RAE, es una "actividad deportiva que consiste en caminar por el campo siguiendo un itinerario determinado" y, según la ciencia, cuenta con múltiples beneficios para la salud como mejorar los patrones de sueño, reducir las emociones negativas o fortalecer los músculos del cuerpo.
A tan solo 45 minutos en coche de Valencia, nos topamos con una de las rutas más impresionantes de la región. Dejando el coche aparcado a las afueras del pueblo de Chelva o del de Calles, comienza la ruta hasta el Mirador Rambla de Alcotas. Se trata de un camino muy sencillo de ocho kilómetros contando la ida y la vuelta, sin demasiados desniveles. Lo más curioso de esta ruta es un tramo que atraviesa el impresionante Acueducto romano Peña Cortada.
Así es la ruta más bonita de Valencia
Declarado Bien de Interés Cultural, se trata de una de las mayores obras hidráulicas construidas por los romanos en el siglo I d.C. A pesar de quedar algo opacado por el de Segovia, este es uno de los acueductos más importantes del país, conservando tramos intactos a lo largo de 28 kilómetros. Algunos de ellos son transitables, como el Puente de la Rambla de Alcotas, el Barranco del Gato y la Peña Cortada, en término de Calles.

También se conoce como Acueducto de la Serranía y discurre por los municipios de Tuéjar y Domeño, además de por Calles y Chelva. Fue trazado con diversos sistemas de conducción de aguas provenientes del río Tuéjar para salvar el barranco de la Cueva del Gato, por lo que se erigió a 33 metros de altura. Su nombre, Peña Cortada, proviene de la verticalidad de la montaña en la que se encuentra.

Cuenta con dos partes: el viaducto y el puente, que se erigió con la idea de contemplar la magnificencia del poder del imperio romano. Eso sí, se desconoce el objetivo del trazado completo de esta construcción. Una de las hipótesis hablaba de que el destino de las aguas era Sagunto o Liria, pero ambos municipios tenían su propio sistema, por lo que puede descartarse. Su anchura es mucho mayor a la de otros acueductos de la península como el de Les Ferreres o el de Tarragona.
Un paseo por el pueblo más cercano
Esta joya de 2.000 años de historia conduce a través de uno de los paisajes más bonitos de Valencia. Aunque hay que tener cuidado al cruzarlo, puesto que no hay barandillas protectoras y el peligro puede aumentar, sobre todo, al ir con niños o con personas con vértigos. Además, Chelva, el pueblo más cercano de la ruta, es uno de los más bonitos de la comarca, por lo que se puede aprovechar para hacer una visita.

En un paseo por este pueblo medieval de casas encaladas y calles empedradas, podemos contemplar lugares como sus barrios, desde el andalusí de Benacacira o el judío del Azoque hasta el cristiano de las Ollerías y el mudéjar-morisco del Arrabal. La mejor forma de conocer la historia del municipio y de la zona es con la Ruta de las Tres Culturas, muy diferente a la del Acueducto pero con una belleza igual de singular.
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