La ruta de senderismo española que conduce a una flor única: no existe en ningún otro lugar del mundo y está en una Reserva de la Biosfera con bosques de laurisilvas
Existe una flor en Canarias que no crece en ningún otro lugar y solo se puede ver a través de esta preciosa ruta en un espacio protegido.

"Las flores nos enseñan que nada es permanente; ni la belleza, ni el hecho de que se marchiten, porque darán nuevas semillas. Recuérdalo cuando sientas alegría, dolor o tristeza. Todo pasa, envejece, muere y renace", escribió una vez Paulo Coelho. Llenan de alegría y color los lugares en los que se encuentran. A veces nos acostumbramos a disfrutar de ellas, sin ser conscientes de que son un auténtico espectáculo de la naturaleza.
Algunas son tan comunes como el clavel, la lavanda, el geranio o la amapola. Y otras son únicas, como la violeta de Anaga. Sus pétalos de color azul violáceo y algunos puntos blanquecinos solo se puede contemplar en un lugar del mundo y ese lugar está en España. Se trata de una planta endémica del noreste de Santa Cruz de Tenerife, en Canarias, más concretamente, del macizo de Anaga, un espectacular paraíso natural.
El sendero encantado de Tenerife
La violeta de Anaga habita en zonas sombrías y húmedas, sobre todo bajo la influencia de los vientos alisios y la lluvia horizontal del Parque Rural de Anaga y la Reserva Natural Integral de Pijaral. Es en este último espacio protegido, reconocido como Reserva Mundial de la Biosfera, donde se abre paso una de las rutas más fascinantes de toda la isla: el sendero El Pijaral, más conocido como Bosque Encantado.

Esta ruta, además, alberga un pequeño fragmento del bosque de laurisilva, que lleva en la Tierra desde la era Terciaria de hace más de 20 millones de años. El valor ecológico de este rinconcito de la isla es enorme, destacando la píjara, un helecho que puede alcanzar los tres metros de altura. Junto con otras especies que lo rodean, la violeta de Anaga y la laurisilva, hace que sea uno de los espacios naturales más especiales del planeta.

El Pijaral ocupa algo más de 300 hectáreas en una de las zonas más antiguas y mejor conservadas de Tenerife, el macizo de Anaga. Dentro de esta reserva, se ubica el sendero del Bosque Encantado, cuyo sobrenombre no puede ser más acertado. Esta zona cuenta con la mayor diversidad de helechos y una de las mejores muestras de laurisilva de todo el archipiélago. Al ser tan delicado, es necesario pedir un permiso gratuito con un máximo de 14 días de antelación.
La ruta más bonita de Canarias
El sendero se trata de una ruta circular de 6,5 kilómetros que puede completarse en unas tres horas, dependiendo del tiempo que dediquemos a disfrutar del entorno. Es una ruta sencilla, apta para prácticamente todos los niveles. Para comenzar, hay que adentrarse por carretera en el bosque hasta llegar a la zona de La Ensillada. Un poco más adelante, aparece el mirador de Jardina, desde donde se avista la ciudad de La Laguna en todo su esplendor.

Otro mirador se abre paso, el de Cruz del Carmen. A partir de aquí también comienza otro sendero popular en la isla, el de Los Sentidos, adaptado para personas con movilidad reducida. Cuando se alcanza el Albergue Montes de Anaga, aparece un aparcamiento y una señal que indica "El Pijaral". A partir de aquí, inicia la ruta a pie a través de un bosque de cuento, completamente encantado como indica su nombre, y con vegetación única.

Por el camino nos topamos con impresionantes formaciones naturales como la Piedra Jurada, que antaño sirvió para extraer carbón; el Roque Anambro, una chimenea volcánica de 815 metros de altura; o el mirador Cabezo del Tejo, con vistas al Atlántico y a pueblos como Almáciga y Benijo. Y, sobre todo, es posible contemplar la violeta de Anaga, única en todo el mundo, y llevarse a casa una de las experiencias más bonitas de tu vida.
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