La ruta de senderismo por España que te lleva hasta la morada de una diosa: es perfecta para hacer en invierno

Esta ruta combina historia, paisajes espectaculares y una esencia puramente vasca.

La ruta de senderismo por España que te lleva hasta la morada de una diosa.
La ruta de senderismo por España que te lleva hasta la morada de una diosa. / Istock

Urkiola no es un sitio para todos, de eso no hay duda. Tienes que ser un verdadero team montaña para enamorarte. En invierno, además, el parque se muestra tal y como es; austero, silencioso y con una atmósfera que impone respeto. Y es que, este lugar no es moco de pavo; aquí nace una de las rutas más simbólicas del País Vasco, la que asciende hacia la cueva donde, según la mitología vasca, habita Mari, la diosa que gobierna la naturaleza y los fenómenos atmosféricos. ¿No es increíble?

Adriana Fernández

No es una ruta larga ni extrema, pero sí lo bastante seria como para tomársela en serio. Y eso, en invierno, es una virtud.

Cifras, relieve y protección

El Parque Natural de Urkiola fue declarado parque natural ya hace tiempo, en 1989. ¿Su funación? La de proteger una superficie de más de 5.700 hectáreas repartidas entre Bizkaia y Álava (que se dice pronto). Como curiosidad, su relieve es marcadamente kárstico, con grandes paredes de caliza, simas, dolinas y crestas afiladas que explican su fuerte personalidad paisajística.

Panorama de las montañas del País Vasco en el Parque Natural de Urkiola.

Panorama de las montañas del País Vasco en el Parque Natural de Urkiola.

/ Istock / Mimadeo

Urkiola no es un sitio como cualquier otro, forma parte de la Red Natura 2000 y alberga hayedos, robledales y pastos de altura, además de fauna como el corzo, el jabalí o diversas rapaces. No es un parque de grandes altitudes, pero sí uno de los más abruptos del norte peninsular.

Una montaña con nombre propio

El Anboto no se queda pequeño, alcanza los 1.331 metros de altitud y es una de las montañas más emblemáticas del País Vasco. No destaca solo por su altura, sino por su silueta vertical y su cara norte, una imponente pared caliza visible desde kilómetros a la redonda. Es de ese tipo de montañas que te hacen suspirar una vez se observan por primera vez.

Monte Anboto en el Parque Natural de Urkiola.

Monte Anboto en el Parque Natural de Urkiola.

/ Istock / Jon Benedictus

Si hablamos de historia, el Anboto ha sido un referente cultural y simbólico. No es casual que la mitología vasca sitúe aquí la residencia principal de Mari, pues es una montaña dominante, visible y difícil, que ha marcado el imaginario colectivo durante siglos. Un sitio digno para una diosa, no tengo duda.

La cueva de Mari

La llamada cueva de Mari se sitúa en una de las laderas del Anboto, en una pared rocosa de difícil acceso. No es una cueva turística ni señalizada como atracción, y precisamente por eso conserva un carácter casi intacto. Y es que, en la mitología vasca, Mari es una deidad vinculada al equilibrio natural, al clima y a la justicia. Se creía que su presencia explicaba tormentas, sequías o cambios bruscos del tiempo. El Anboto es su morada más conocida, aunque las leyendas la sitúan también en otras cuevas del territorio.

Casa con huerto cerca de la montaña Anboto la agricultura.

Casa con huerto cerca de la montaña Anboto la agricultura.

/ Istock / Mimadeo

La ruta más habitual, y la que personalmente os recomiendo, parte del entorno del Santuario de Urkiola, situado a unos 700 metros de altitud. Desde aquí, el recorrido hasta la zona de la cueva de Mari ronda los 7–8 kilómetros ida y vuelta, con un desnivel positivo aproximado de 600 metros; sencilla de recorrer si estás en forma y con ganas de marcha. El sendero está bien marcado, pero el tramo final es empinado y pedregoso. En invierno, con humedad o nieve, el terreno puede volverse resbaladizo, por lo que es imprescindible llevar calzado de montaña y consultar la previsión meteorológica antes de salir. El que avisa no es traidor; no es una ruta técnica, pero sí exigente en el último tramo.

Perfecta para invierno

Urkiola no es un parque de masas, pero en invierno la afluencia se reduce aún más. Las temperaturas frías mantienen el suelo firme, el paisaje se vuelve más nítido y la experiencia es mucho más tranquila. Además, la altitud moderada permite disfrutar de ambiente invernal sin los riesgos de la alta montaña. Es una ruta ideal para quienes buscan sensación de montaña real, sin necesidad de crampones ni material técnico avanzado, siempre que se elija un día estable.

Parque natural Urkiola paisaje.

Parque natural Urkiola paisaje.

/ Istock / InvisibleNature

El entorno del santuario merece también una parada. La piedra de San Antonio, situada junto al templo, forma parte de la tradición popular y sigue siendo visitada hoy en día. Además, desde Urkiola se accede fácilmente a otras rutas y miradores del parque, como los senderos hacia el collado de Asuntze o las vistas hacia el valle de Atxondo. Y es que, no os hablo de una ruta para tachar de una lista, sino de una de esas caminatas que se recuerdan más por lo que se siente que por lo que se ve. Y como decía mi abuela, quien a la montaña va, algo aprende.

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