La ruta de senderismo de España declarada Patrimonio de la Humanidad: termina en una cascada de 50 metros y atraviesa uno de los valles glaciares más espectaculares de Europa
No es una ruta sencilla ni corta, pero merece mucho la pena por todos los paisajes que deja por el camino y, sobre todo, por el colofón final: la cascada.

Cuando uno se pone a caminar entre las montañas de los Pirineos siente como si su alma abandonara su cuerpo, como si, de pronto, se convirtiera en una parte viva de todo ese paisaje tan alucinante que se extiende ante él. Y nada más importa. Solo ese momento en el que respirar se vuelve mucho más sencillo y la naturaleza te abraza y te hace sentir pequeño.
En medio de este paraíso terrenal, se ubica el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Aunque no era necesario que la Unesco corroborara su belleza, lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1997, como parte del bien transfronterizo Pirineos-Monte Perdido. La suerte es que hay varias rutas de senderismo que permiten adentrarse un poco más en sus rincones más secretos -así como un recorrido en tren-.
Atravesando frondosos bosques y terminando en una enorme cascada
La ruta de senderismo de la Cola de Caballo tiene poco de desconocida, pues es bien sabido que se trata de una de las más bonitas de todo el parque y, por tanto, de las más concurridas. Sin embargo, y aunque a veces se deseche la idea de patear un lugar tan popular, este sí que merece la pena, y mucho. Las mejores épocas para hacerla son primavera, verano y otoño. En invierno hay zonas que permanecen cerradas y otras con paisajes nevados impresionantes.

El sendero comienza en el parking de la pradera de Ordesa, al que se puede llegar en coche en temporada baja o en autobús desde Torla en temporada alta. Todo el recorrido está perfectamente señalizado, de principio a fin, y atraviesa todo el valle hasta el final en la cascada que da nombre a la ruta, la Cola de Caballo. Sigue la senda del GR11 unos ocho kilómetros y medio de ida y otros tantos de vuelta en uno de los valles glaciares más bonitos de la zona.

Por el camino, siempre con el río a la derecha, nos toparemos con un frondoso bosque de hayas, pinos y abetos y varios saltos de agua como la cascada de Arripas, la de la cueva, el Estrecho y las gradas de Soaso. Así como con diversos miradores para contemplar unas de las vistas más increíbles del Pirineo. Cuando llegamos a las gradas de Soaso, empezamos a vislumbrar las cumbres más altas de la cordillera: Monte Perdido y el Cilindro de Marboré.

El último tramo es de los más sencillos, a través de un sendero empedrado prácticamente llano. Al final del todo, por fin, aparece la famosa cascada de la Cola de Caballo, un salto de agua de aproximadamente 54 metros de altura. Se abre ante nuestros ojos un auténtico espectáculo de la naturaleza como pocos en el mundo. Si bien todo el trayecto es una maravilla, ese punto final es absolutamente espectacular.
Otras rutas muy bien valoradas en el parque
A los amantes del senderismo les encantará saber que en este entorno son muchos los caminos que se pueden recorrer. En la zona de Bujaruelo pasan algunas de las mejores rutas de la zona, como la del camino al Puerto de Bujaruelo, el paso fronterizo que conecta con Francia y conduce al ibón de Bernatuara, un lago de montaña de origen glaciar que se encuentra a 2.330 metros de altura.

Para los más experimentados, están el ascenso a Monte Perdido y la travesía hasta el refugio de Goriz, uno de los puntos de partida para el ascenso. También es destacable la ruta de la cascada del río Ara, que es mucho más sencilla y culmina con una preciosa vista del espectacular salto de agua. Cada una de ellas tiene un encanto único y diferente, pero todas cuentan con esa belleza tan especial que tiene todo el entorno del Pirineo aragonés.
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