La ruta de senderismo más bonita del mundo está en España: un camino tallado en la roca, al borde de acantilados y con paisajes de cuento en los Picos de Europa
Un sendero tallado en la roca, con paredes verticales que se asoman al abismo rodeadas de montañas a más de 2.000 metros de altura.

Que en España está una de las rutas de senderismo más bonita del mundo es una afirmación casi tan real como la historia que tiene detrás. Una ruta que se abre paso en medio de un paisaje rocoso y que atraviesa montañas que se elevan a más de 2.000 metros de altura, con paredes de roca imponentes que se asoman al abismo de un cañón profundo en el norte de la península.

Hay que remontarse hasta los primeros años del siglo XX para entender por qué existe un camino de tierra que atraviesa desfiladeros imposibles y puentes que parecen hechos para que los cruce Indiana Jones en su próxima película.
Una ruta de película
Aunque ahora parezca lo más sensato (sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de senderistas que la realizan cada año, y que en verano pueden alcanzar incluso las 4.000 personas en un solo día), lo cierto es que la ruta de senderismo más bonita de España no nació con intención paisajística, qué va.
La ruta del Cares, la ruta de senderismo que hoy se abre paso en el corazón de los Picos de Europa, es conocida por ser una de las rutas más bonitas de España, pero su origen no lo es tanto. Se trata de una obra de la ingeniería industrial de principios del siglo pasado; un caso muy similar al del vertiginoso Caminito del Rey, en Málaga.

La ruta de senderismo tallada en la roca
La del Cares es la ruta que une dos localidades de dos provincias vecinas: Caín, en León, y Poncebos, en Asturias. Y su origen fue precisamente para abrir una vía de comunicación entre ambos pueblos, entre los años 40 y 50.

No era un sendero como tal, sino un camino tallado en la roca que permitió, en aquellos orígenes, que los trabajadores de la central hidroeléctrica de Camarmeña pudiesen acceder a los canales que llevan el agua hasta la presa de Caín.
Un origen tan industrial, explica el por qué de la cantidad de pasarelas de hierro y puentes colgantes que unen ambas partes del desfiladero a lo largo de todo el camino, además de los más de 70 túneles que hay excavados (literalmente) en la roca a lo largo de toda la ruta, muchos de ellos concentrados, por cierto, en el kilómetro más próximo a Caín.

El mejor pueblo para empezar la ruta
La ruta del Cares tiene unos 24 kilómetros si se hace de ida y vuelta, y tan solo 12 kilómetros si se hace en un único tramo. La parte más bonita de la ‘Garganta Divina’, como se conoce a la ruta del Cares, es la más cercana a Caín, conocida como el corazón del desfiladero. Y dejar esta parte para el final, sería un error por una sencilla razón.
Los senderistas más experimentados ya saben que lo mejor es arrancar la ruta precisamente ahí en Caín: la subida inicial para adentrarse en el desfiladero es más cómoda y amable. De hacerla en sentido contrario, saliendo desde Poncebos, la subida es mucho más abrupta (por lo que es mejor encontrarla para bajar saliendo desde Caín).
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