La ruta de senderismo más bonita de Europa está en España: te lleva a un monasterio medieval del siglo XII y cascadas preciosas
Más que una ruta es casi un paseo, es muy sencilla y puede hacerse incluso con niños pequeños.

Pasear entre cascadas, atravesar cuevas con miles de años de antigüedad, visitar las ruinas de un monasterio de hace nueve siglos o comer en un merendero con vistas a unos preciosos jardines es un sueño hecho realidad para los amantes del senderismo. Más aún si se advierte de que esta ruta que se ubica al lado de Nuévalos, un coqueto pueblo de Zaragoza de menos de 300 habitantes, es tan fácil que cualquiera puede completarla sin problema.
En el año 1843, don Pablo Muntadas Campeny adquirió el Monasterio de Piedra a través de una subasta pública por un precio de 1.250.000 reales. Más tarde, su hijo don Juan Federico Muntadas convirtió la huerta en un hermoso jardín paisajista y el monasterio es una instalación hostelera e hidroterápica. También construyó una piscifactoría en 1867 que sería una de las primeras de España. Desde entonces no ha dejado de recibir visitantes cada día.
Una de las rutas más bonitas y fáciles de España
Todos sus rincones están perfectamente cuidados y respetados, habiendo muchos que se conservan casi igual que cuando la familia Muntadas lo compró. Está catalogado como Conjunto de Interés Cultural y Bien de Interés Cultural. El Parque, Jardín Histórico, del Monasterio de Piedra es un absoluto disfrute para los sentidos. Ofrece un recorrido a través de un paisaje sorprendente, donde el río Piedra es el absoluto protagonista y lo transforma en un oasis perfecto.

Los senderos que hoy se pisan, los miradores desde los que sacamos cientos de fotos y los árboles bajo los que nos refugiamos de la sombra son los que creó y plantó Muntadas. Además de dar forma a una ruta fantástica, con arroyos, lagos, cascadas, piscifactorías, cuevas, pasadizos y cientos de atractivos naturales, también hay algunas otras maravillas como un merendero a mitad de ruta donde disfrutar de un buen pícnic para recargar energías.

Monasterio convertido en hotel y restaurante
Por otro lado está el impresionante monasterio del siglo XII, otro de los grandes elementos de este conjunto. Su arquitectura está a medio camino entre el románico y el gótico cisterciense, aunque no se mantiene en pie al completo porque sufrió una importante devastación durante la Desamortización del siglo XIX y la posterior guerra civil. Los monjes cistercienses lo habitaron durante más de 600 años y se percibe su huella en la arquitectura.

La iglesia es el edificio central, con un claustro anexo donde se encuentran la sala capitular, la cillería o almacén, la cocina el refectorio y el calefactorio. Gracias al nuevo uso que le dio Muntadas, el monasterio se ha conservado tal y como lo vemos a día de hoy. Las celdas de los monjes se habilitaron para albergar a los amigos de Juan Federico. Años después esto sirvió como precedente para dar forma a un hotel.

Pasillos abovedados, escalinata renacentista, claustro del siglo XIII, biblioteca, spa, piscina al aire libre, restaurantes, bares, salones de descanso, zonas ajardinadas... Todo esto y muchísimo más es lo que pueden disfrutar los 140 huéspedes que pueden alojarse en sus 62 habitaciones. Aquellos que hayan quedado prendados de su belleza y monumentalidad pueden celebrar allí su boda en la Abadía a techo descubierto o a los pies de la Cascada Caprichosa.
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