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Lo siento Caminito del Rey, esta ruta de senderismo es la más bonita de España: recorre paisajes que parecen de otro planeta y termina en la playa más paradisíaca de Canarias

La mejor recompensa está al final del camino: una playa vírgen en la que casi no hay nadie.

Una ruta de senderismo que lleva hasta un paraje natural virgen de arena negra volcánica y aguas cristalinas.

Una ruta de senderismo que lleva hasta un paraje natural virgen de arena negra volcánica y aguas cristalinas. / Istock

Si hay una ruta de senderismo que lleva hasta un paraje natural virgen de arena negra volcánica y aguas cristalinas, y con magníficas vistas panorámicas, nosotros queremos hacerla. Y la hemos descubierto en uno de los lugares más bonitos de España.

Es uno de los lugares más bonitos de España.

Es uno de los lugares más bonitos y exóticos de España. / Istock

Ponemos rumbo hasta las Islas Canarias, porque ahí, entre pueblos turísticos masificados y playas en las que resulta prácticamente imposible poner la sombrilla, hay un lugar que (sorprendentemente) todavía no conoce mucha gente. Un misterio, teniendo en cuenta que se trata de uno de esos secretos a voces que parece imposible callar. 

La ruta de senderismo más espectacular de España, según los expertos: pasa por acantilados de más de 2.000 metros y túneles excavados en la roca

Adriana Fernández

Al oeste de la isla de Gran Canaria, en La Aldea de San Nicolás de Tolentino (provincia de Las Palmas, para que nadie se despiste), se encuentra este arenal secreto. Y lo de secreto no es casualidad: se trata de una de las playas de más difícil acceso de la isla, cualidad que le ha permitido mantenerse al margen del turismo durante tanto tiempo. 

El pueblo pesquero tradicional de San Nicolás de Tolentino.

El pueblo pesquero tradicional de San Nicolás de Tolentino. / Istock

Digamos que eso lo explica todo. Desde su tranquilidad, al exotismo de su naturaleza, casi salvaje, y a la práctica de nudismo de quienes llegan hasta ella. Y eso que acceder a la playa no es tarea fácil. Por eso, llegar hasta ella, es parte de su atractivo. 

La ruta de senderismo más bonita

Es la playa del Güigüi, y solo se puede llegar hasta ella en barco (la travesía desde Mogán es preciosa) o caminando, a través de una ruta a pie que puede durar hasta tres horas tranquilamente. No hace falta insistir en que está rodeada de naturaleza salvaje, pero quizá sí que es interesante remarcar que desde este lugar se tienen increíbles vistas al Teide, el gran emblema de las islas situado en la vecina Tenerife. 

Una playa secreta rodeada de naturaleza salvaje.

Una playa secreta rodeada de naturaleza salvaje. / Istock

La senda para llegar hasta Güigüi tiene cierta dificultad, y parte desde el poblado de Tasartico. Se trata de una ruta salvaje, entre cortados volcánicos y senderos de piedra, pero el paisaje que lo rodea es pura magia: son los acantilados de la Reserva Natural Esencial de Güigüi, que le dan ese toque de exotismo y belleza a este entorno natural tan diferente a todo. 

Una playa salvaje de arena volcánica

La playa que hay al final del camino es la mejor recompensa, sin duda. Un arenal virgen donde la arena fina y dorada ha sido sustituida por pequeñas piedras volcánicas de intenso color negro. Tiene aproximadamente un kilómetro de extensión y está flanqueada por un terreno montañoso y escarpado que, vistos desde abajo, asombran incluso más que cuando se atraviesan caminando rumbo a la playa.

Los acantilados de Gran Canaria.

Los acantilados de Gran Canaria. / Istock / GaiBru Photo

La playa está justo al final de la desembocadura del barranco de Güigüi, al oeste de la isla, en un lugar donde los vientos azotan con fuerza. Si a eso le añadimos que, en realidad, son dos playas (solo se puede acceder de una a otra cuando baja la marea), el exotismo ya es total. 

Hay que tener en cuenta, eso sí, que al tratarse de una playa salvaje y de muy difícil acceso no tiene servicios. Eso obliga, a quien quiera llegar hasta este lugar perdido de la isla para darse un baño reparador en sus aguas cristalinas, a llevarse todo lo necesario; sobra decir que, de vuelta, hay que cargar de nuevo con todo, como si nadie hubiera estado nunca allí. Solo así conseguiremos que este rincón privilegiado siga siéndolo.