La ruta de senderismo más bonita de España te lleva por los árboles más altos del mundo: el bosque Monumento Natural más inesperado de Cantabria

Un paseo casi irreal entre secuoyas gigantes en un bosque declarado Monumento Natural.

La ruta de senderismo más bonita de España que te lleva por los árboles más altos del mundo está en Cantabria
La ruta de senderismo más bonita de España que te lleva por los árboles más altos del mundo está en Cantabria / Istock / Brad Booth

Hoy os traigo un tema distinto. La primera vez que tuve el placer de pisar este lugar (porque ya os digo que, a posteriori, ha sido un plan recurrente en mis escapadas) no tuve una sensación de asombro, sino de desconcierto. Paré el coche, bajé con una idea en la cabeza y, de repente, algo no me cuadró. El suelo, evidentemente, es cántabro, el olor es atlántico, pero los árboles no encajan en el paisaje mental que uno tiene del norte de España. Son árboles demasiado altos, demasiado rectos, demasiado solemnes. Pero, sin embargo, al caminar unos metros más allá te empieza a dar igual la lógica y asumes que estás dentro de un bosque que parece sacado de otro continente.

Adriana Fernández

No es un espejismo ni una licencia artística que personalmente me he tomado; el Bosque de Secuoyas de Cabezón de la Sal es uno de los espacios naturales más singulares de España y escenario de una de las rutas de senderismo más sorprendentes (y accesibles) del país.

Un experimento forestal

Este bosque no nació como refugio natural ni como un proyecto conservacionista. Su origen se remonta a la década de 1940; España se encontraba en una situación complicada, pero aquí la historia era distinta y fue el inicio de algo maravilloso. Ese mismo año se introdujeron secuoyas rojas con fines madereros. Se buscaba una especie de rápido crecimiento para explotación industrial. La industria no prosperó, pero el bosque sí.

Secuoyas, Cabezón de la Sal, Cantabria.

Secuoyas, Cabezón de la Sal, Cantabria.

/ Istock / Fernando Alvarez Cordero

Si te lo estás preguntando, sí; las secuoyas se adaptaron perfectamente al clima húmedo de Cantabria; lluvias frecuentes, temperaturas suaves y suelos profundos. Ocho décadas después, el resultado es un enclave que hoy nadie se atrevería a reproducir, pero que existe y funciona como un pequeño milagro botánico.

Corta, llana y sorprendentemente hipnótica

La ruta principal es un sendero circular de unos 2,5 kilómetros, prácticamente llano y bien acondicionado. No hay cuestas serias, ni pasos técnicos, ni necesidad de equipamiento especial; vaya, una ruta como a mi me gusta. Es una caminata apta para todos los públicos, lo que no la hace menos impresionante. El camino discurre entre hileras de secuoyas altísimas que filtran la luz y generan una atmósfera casi catedralicia.

Secuoyas en Cabezón de la Sal.

Secuoyas en Cabezón de la Sal.

/ Istock / Fernando Alvarez Cordero

Conviene ser precisos; las secuoyas rojas son la especie arbórea más alta del planeta. En su hábitat natural, en California, superan los 100 metros. En Cabezón de la Sal no alcanzan esas cifras, pero muchas rondan los 35-40 metros, algo completamente excepcional en Europa. Ese dato cambia la experiencia. No estás paseando por “un bosque bonito”, sino caminando entre representantes de una especie récord mundial. Y se nota.

Monumento Natural, maravilla nacional

Desde 2003, el bosque está protegido como Monumento Natural, una figura legal que no se concede a la ligera. Esto implica que el enclave está preservado por su singularidad científica, paisajística y ecológica, no solo por su atractivo turístico.

Secuoyas en Cabezón de la Sal.

Secuoyas en Cabezón de la Sal.

/ Istock / Fernando Alvarez Cordero

La protección limita el tránsito fuera de senderos, prohíbe cualquier aprovechamiento forestal y garantiza un mantenimiento que prioriza la conservación frente al espectáculo. Por eso aquí no hay pasarelas llamativas ni elementos invasivos. El bosque no se ha “musealizado”, se ha respetado. Y eso, para mi, es muy complicado.

Más allá la ruta

El bosque es solo el principio, pues Cabezón de la Sal es una base excelente para explorar la zona occidental de nuestra adorada Cantabria Infinita. Muy cerca están Comillas, con su arquitectura modernista y El Capricho de Gaudí; San Vicente de la Barquera, perfecta para combinar monte y mar; y el Parque Natural de Oyambre, donde los prados verdes acaban directamente en playas abiertas al Cantábrico; unas playas capaces a enamorar a cualquiera. ¡Ay, si yo os hablara bien de mi querida Cantabria!

Un paseo que no se olvida

El Bosque de Secuoyas de Cabezón de la Sal no es un destino épico en el sentido clásico. No exige esfuerzo, ni valor, ni resistencia. Pero tiene algo que muchos lugares más “duros” no consiguen; te cambia la escala. Sales de allí un poco más pequeño, un poco más tranquilo y con la sensación de haber visto algo verdaderamente raro. Y eso, en senderismo, no es tan común.

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