La ruta de senderismo más bonita para hacer esta primavera te lleva por acequias árabes
Este es el mejor camino que podrías tomar esta primavera para disfrutar de la naturaleza como se merece.

"Si realmente amas la naturaleza, encontrarás belleza en todas partes", dijo el pintor Vincent Van Gogh en un momento de su vida. Él, que contemplaba la naturaleza para plasmarla en sus obras, sabía que el amor hacia ella existía de manera intrínseca en el ser humano. Y eso es algo que también conocen los apasionados del senderismo, una actividad que conecta al caminante con uno mismo, con la vida y con el entorno que le rodea. Por eso, no somos capaces de imaginar una mejor forma de disfrutar del buen tiempo que recorriendo una de las rutas más bonitas de toda España.
Si ese amor hacia la vida natural se suma a la atracción que podemos llegar a sentir hacia la historia, nos da como resultado una ruta que atraviesa una imponente zona de acequias árabes. Y es que el pasado musulmán en España ha estado muy presente, sobre todo al sur de la península. A principios del siglo VIII, los musulmanes penetraron en el territorio español y fundaron un territorio que bautizaron como Al-Andalus, que se mantuvo hasta el año 1942, cuando los Reyes Católicos inciaron la llamada Reconquista. El reino nazarí de Granada fue el que más tiempo funcionó como tal, y aquí es donde empieza nuestra ruta.
La ruta más bonita de la Alpujarra granaína
En pleno corazón de la Alpujarra se abre paso la ruta de las Acequias de Mecina Bombarón, que discurre entre castaños centenarios, las acequias Alta y Baja, el río Mecina y el pueblo, con construcciones típicas alpujarreñas. La ruta comienza en la misma entrada del pueblo, junto al aparcamiento al lado del mirador que ofrece unas vistas espectaculares al valle y la ermita de las Ánimas. Desde ahí, la carretera de Cádiar, se comienza a caminar por la calle Carreterilla hasta llegar a la Plaza Vieja, repleta de casas de paredes encaladas típicas de la zona, 'tinaos' y 'terraos'. Aquí aparece la primera señal que marca la Acequia Alta.

Por el borde de la acequia se debe seguir un sendero con marcas blancas y amarillas y que aparece señalizado como Sendero Acequia Alta. No es un camino complicado, pero sí al que hay que dedicar tiempo, ya que en cada rincón se halla un pequeño lugar mágico perfecto para detenerse a observar o sacar fotografías. Además, también merece la pena pararse a mirar los pequeños carteles que cuelgan de muchos de los castaños centenarios en los que se lee quién los apadrina, gracias a una iniciativa que busca cuidar y respetar el entorno más aún de lo que ya se hace.

La ruta sigue abriéndose paso entre la enorme variedad y cantidad de flora hasta alcanzar el río Mecina. Un pequeño puente permite cruzar a la otra orilla, donde la senda continúa paralela al curso del agua. Llegados a este tramo, podremos contemplar algunos de los paisajes más bellos de la ruta, en un paraje con un bosque denso y junto a espectaculares saltos de agua y preciosas pozas que completan la Acequia Alta. Posteriormente se alcanza la Acequia Baja, que comienza a partir del cartel en el que se lee Sendero de la Acequia Baja y que finaliza de nuevo en el pueblo.

Un paseo por el pueblo andaluz
Está claro que el principal atractivo de esta zona es el entorno natural. El pueblo de Mecina Bombarón se ubica en el municipio de Alpujarra de la Sierra, que a su vez se encuentra en el interior del Parque Nacional de Sierra Nevada. Aun así, la propia localidad también posee algunos encantos que no deberían dejarse escapar, como sus iglesias y ermitas de la época mudéjar, ruinas de castillos como las de El Golco, el puente romano que antiguamente unía Almería con Granada o restos de antiguas fortificaciones construidas por distinas culturas que habitaron el lugar.

Con tan solo 500 habitantes, Mecina Bombarón se erige como uno de los pueblos con más historia y belleza de la zona. Se trata de un rincón multicultural, con huellas de diferentes épocas que hacen al viajero sentirse en mitad de un cuento fantástico en los dos sentidos de la palabra. Uno de los rincones más llamativos es la zona alta, que está presidida por la Fuente del Capitán, testigo de un pasado de agricultores y ganadores que obtenían de aquí el agua para sus cultivos y animales. También cabe destacar la gastronomía, con platos típicos como el potaje de hinojos o las migas, que prestan al caminante la posibilidad de disfrutar la primavera de la mejor forma posible.
Síguele la pista
Lo último
