La ruta por pueblos blancos que te obliga a parar cada 15 minutos para hacer una foto: miradores de infarto y pueblos de cuento en un viaje imprescindible por carretera
Con esta ruta conocerás los pueblos blancos más bonitos desde Málaga hasta Cádiz.

Desde Málaga hasta Cádiz se reparten algunos de los pueblos blancos más bonitos de Andalucía y podríamos decir que de España. Entre impresionantes montañas, acantilados, sierras y bosques, aparecen estas villas de casas encaladas y macetas multicolores adornando los balcones, con calles laberínticas y monumentos centenarios que han sido testigo del pasado árabe y cristiano de la península.
Hacer una ruta en coche es la mejor idea para conocerlos todos y acabar enamorado de una zona que muchas veces acaba por verse infravalorada. Son muchísimos los pueblos que se prestan a ser descubiertos en esta zona del país y es prácticamente imposible abarcarlos todos. Sin embargo, con esta ruta que te mostramos puedes acabar con una idea muy cercana de la belleza de los pueblos blancos andaluces.
Una ruta en coche por los pueblos blancos de Andalucía
El blanco de las fachadas de todos estos pueblos cuenta siglos de historia y tradición. Puede que no sea el material más noble ni la mejor técnica de construcción, pero es una seña de identidad muy clara de algunas zonas de Andalucía. En aquellos lugares donde el tiempo parece haberse detenido y donde las costumbres más antiguas siguen conectando a la gente.

La Costa del Sol en Málaga
Una de las provincias con los pueblos blancos más bellos es Málaga que, además está situada en la fantástica Costa del Sol bañada por el Mediterráneo. Comenzamos por Frigiliana, una joya morisca entre el mar y la montaña de calles empedradas e historia multicultural que se celebra cada agosto en la Fiesta de las Tres Culturas, donde se prueban platos típicos árabes, judíos y cristianos como las berenjenas con miel de caña o el choto al ajillo.

De camino a Casares, famoso por su castillo árabe en la parte más alta del pueblo, podemos hacer una parada en Estepona, uno de los pueblos costeros más coquetos de la provincia. Después, Genalguacil, un pueblo museo donde las fachadas son lienzos para los artistas de todo el mundo que acuden a adornarlas cada dos años. Aquí el arte se funde por completo con la montaña, siendo un lugar perfecto para desconectar y conectar con uno mismo.

Seguimos en Málaga y nos topamos con Ronda, uno de los pueblos más bonitos de España. La postal más reconocible es la del Puente Nuevo, a 98 metros de altura. Desde su mirador, se pueden sacar las fotografías más vertiginosas e impresionantes, como hicieron en su día Hemmingway y Orson Welles, que quedaron fascinados con este pueblo. Y como colofón, Parauta, en la Serranía de Ronda, que destaca por su Fiesta del Tostón en noviembre.
Cádiz y su personalidad propia
La provincia de Cádiz cuenta con su propia ruta de pueblos blancos compuesta por un total de 19 localidades. De todas ellas, hay algunas paradas obligatorias como Grazalema, donde el blanco puro de las paredes encaladas se mezcla con el verde de los centenarios pinsapos, destacando las fiestas de Moros y Cristianos en agosto que transmiten la historia viva de este precioso pueblo a medio camino entre la cultura árabe y la cristiana.

Después aparece Zahara de la Sierra, cuyo castillo gobierna todo el territorio desde lo más alto, con vistas espectaculares al embalse turquesa. También llama la atención Setenil de las Bodegas, con casas excavadas en la roca como si fueran auténticas cuevas o como si nacieran de las mismas. Castellar de la Frontera, con fantásticos miradores que dan hacia el Parque Natural de Los Alcornocales.

Y como punto final está Vejer de la Frontera, que saluda al mar desde lo más alto de un cerro salpicado de casas blancas. Otros pueblos blancos de Cádiz que siempre merecen la pena son Arcos de la Frontera, Bornos, Olvera, Ubrique, Benaocaz o Puerto Serrano. Todos ellos tienen una belleza sin igual y solo hay una manera de saberlo: recorriéndolos con una ruta en coche.
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