La ruta de senderismo con el paisaje más espectacular de España está en el norte: tiene una rompiente de 200 metros, está en una Reserva de la Biosfera y cuenta con un importante yacimiento arqueológico

Un trayecto que ofrece unas increíbles panorámicas del mar Cantábrico.

La ruta más espectacular de España está en la costa vasca
La ruta más espectacular de España está en la costa vasca / Istock

Al tratarse de un país que extiende la mayoría de su territorio en una península y diversas islas, España tiene la gran suerte de estar prácticamente toda rodeada de costa, una costa que, además, no es para nada uniforme, pues dependiendo de la zona, tiene un carácter u otro.

La costa del norte de la península ofrece unos paisajes insólitos

La costa del norte de la península ofrece unos paisajes insólitos

/ Istock / MEDITERRANEAN

Dentro de los litorales españoles, uno de los más salvajes y espectaculares es el que se extiende al norte de la península, a orillas del mar Cantábrico. Debido a la brutal potencia que tienen las aguas del Cantábrico, la costa norte de la península posee uno de los caracteres y personalidades más fuertes de todas las costas españolas.

Adriana Fernández

El mirador del Cantábrico

Uno de los tramos más impresionantes lo encontramos dentro de la costa vasca, en el estuario de Urdaibai, el humedal más importante de todo el País Vasco y un importante lugar de reposo para las aves migratorias que hacen parada en la zona, el cual fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1984. Es aquí donde, entre las pequeñas poblaciones de Mundaka y Elantxobe, se erige el peñón de Ogoño, un pequeño cabo de unos 250 metros de altura que ofrece uno de los mejores miradores de toda la costa.

Elevándose más concretamente entre la playa de Laga y el puerto de Elantxobe, los cuales quedan al resguardo de esta increíble mole, el punto más alto de la peña de Ogoño se alza hasta los 308 metros sobre el nivel del mar y recibe el nombre de Atxukullu. Aún así, para obtener la mejores panorámicas posibles de todo el entorno, hay que dirigirse al punto conocido como la Atalaya, en el pasado muy frecuentado por los arrantzales para vigilar la pesca o avisar de las incursiones piratas.

Espectaculares vistas de la playa de Laga desde la cima de Ogoño

Espectaculares vistas de la playa de Laga desde la cima de Ogoño

/ Istock / Mimadeo

Rodeadas por un denso manto de encinas, madroños, zarzaparrillas y muchísimos otros tipos de vegetación, tanto la cima como la atalaya ofrecen unas vistas que parecen casi imposibles. Pero si bien podemos disfrutar de la inmensurable belleza de los paisajes que nos rodean, hay que tener en cuenta de que se tratan de zonas expuestas, por lo que hay que avanzar con mucho cuidado.

Subir hasta la cima

El camino para llegar hasta la Atalaya de Ogoño parte desde el pequeño barrio de Bermokiz, perteneciente al municipio de Elantxobe. Al lado del cementerio, junto al que comienza el sendero hasta la Atalaya, se encuentra un aparcamiento donde podrás dejar el coche. Desde allí, tan solo hace falta echarse a andar siguiendo las señales y marcas paralelas de amarillo y blanco, que indican a cada momento por donde avanza el camino, que se extiende unos 1,5 kilómetros. Para una versión más larga de la ruta, que permite descubrir más de la belleza del entorno, el punto de inicio se encuentra enfrente a la iglesia de San Andrés del barrio de Elexalde del pueblo de Ibarrangelu, una iglesia conocida como la Capilla Sixtina del arte vasco debido a su impresionante bóveda de madera tallada y policromada.

El puerto de Elantxobe bajo el abrigo de la peña de Ogoño

El puerto de Elantxobe bajo el abrigo de la peña de Ogoño

/ Istock / Proformabooks

Una vez hecho el trayecto alrededor del cabo, y después o antes de haber recorrido las calles de Elantxobe, puedes acercarte a la estación megalítica de Katillotxu, una pequeña mole al sur de la localidad de Mundaka. Ubicado en la cima, a unos 330 metros de altura, este yacimiento, perteneciente al Neolítico, alberga un conjunto megalítico formado por dos asentamientos y cinco dólmenes, los cuales tuvieron un uso funerario durante más de dos mil años, y la historia de los cuales se explica en varias mesas interpretativas.

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