La ruta cultural más espectacular de España está en Cataluña: 100 kilómetros de patrimonio medieval y paisajes preciosos
Perfecta para hacer en un solo día, es un fascinante viaje a través de la historia.

En el año 1098 surgió en Francia una nueva orden monástica, la Orden del Císter, u orden cisterciense, cuyo origen estuvo en la fundación de la Abadía de Císter por el monje Roberto de Molesmes. Con una ideología más centrada en la oración y el trabajo manual, con el objetivo de llevar a cabo una vida simple y austera, la orden no tardó en expandirse, y fundó monasterios por toda Europa.

La vida en la orden se regía por la “Regla de San Benito”, una serie de mandatos que dictaban la vida monástica. Pero los cistercienses la modificaron para hacerla todavía más rigurosa: los monjes estaban obligados a vivir en pobreza absoluta, por lo que no podían poseer bienes materiales; y se enfatizó el trabajo manual, así los monjes se dedicaban a la agricultura y otros oficios manuales.
La arquitectura de los monasterios de la Orden del Císter se diferenciaba de sus predecesores por su austeridad y simpleza, con estructuras sencillas construidas con materiales locales. Además, se eliminó la práctica popular de decorar con estatuas y pinturas, sustituyéndolas por elementos como la luz y la vista al aire libre.
De todos los monasterios cistercienses que quedan en Europa, tres de ellos se encuentran en Cataluña, y están a una relativamente corta distancia los unos de los otros. Así, con el objetivo de fomentar el turismo de las comarcas en las que se ubican estos monasterios, en 1989 se creó la Ruta del Císter. Esta ruta, que se puede hacer en un solo día si se va en coche, recorre las comarcas de la Conca de Barberà y el Alt Camp en Tarragona, y la comarca de Urgell en Lleida; alrededor de los 120km todo junto.

Monasterio de Poblet
En el término municipal de Vimbodí i Poblet, en la comarca de la Conca de Barberà, el monasterio de Poblet es uno de los más grandes de Europa, y el único de los tres monasterios de la ruta declarado Patrimonio de la Humanidad. Fue fundado en el 1150, y en el 1336 fue declarado Panteón Real de la Corona de Aragón por Pedro III el Ceremonioso.

En él se hallan las tumbas de los padres de Fernando el Católico, Pedro el Ceremonioso, o Jaime I. A partir del 1835, a raíz de la desamortización de Mendizábal, el monasterio cayó en el abandono y las tumbas fueron saqueadas, dejando los restos mortales esparcidos por el suelo, por lo que actualmente están mezclados.
Monasterio de Santes Creus
Fue fundado el 1160 bajo el patrocinio de los linajes de los Montcada i los Cervelló, así como del conde Ramon Berenguer IV. Se ubica en el pueblo de Santes Creus, perteneciente al término municipal de Aiguamurica, en la comarca del Alt Camp.

Es el único de los tres monasterios de la ruta que no está habitado por monjes, ya que tras la desamortización de 1835 la orden cisterciense lo abandonó. De su arquitectura son notables el claustro, la iglesia abacial, y las capillas, una perfecta representación de la transición del arte románico al gótico. En el siglo XIII fue declarado Panteón Real por Pedro III de Aragón, cuyos restos mortales reposan en la iglesia junto a los de su hijo Jaime II.

De todo el monumento, destacan la cárcel, donde se castigaba a los monjes que no cumplían con las reglas; la Capilla de la Trinidad, posteriormente convertida en la capilla de la nueva enfermería; o la Torre de las horas, que alberga la máquina del reloj y las campanas.
Monaserio de Vallbona de les Monges
En la comarca de Urgell, en Lleida, este monasterio es el único de los tres que, además de encontrarse en el medio de un pueblo, alberga una comunidad de monjas, presente en él desde su fundación en el siglo XII y solo siendo abandonado durante la Guerra Civil.

La Sala Capitular, construida en el siglo XIV, es el lugar de reposo de varias de las abadesas. A través de una puerta que hay en la sala, accedemos a la iglesia, donde están los sepulcros de Violante de Hungría, segunda esposa de Jaime I, y Sancha de Aragón, la hija de ambos.
Los pueblos de la ruta
Si bien se pueden comprar las entradas a cada uno de los monasterios por separado, existe también una entrada conjunta para los tres monasterios, con un coste de 15€ y válida durante dos años a partir de la primera visita.

Fuera de los tres monasterios, la ruta también recorre diversos pueblos que vale mucho la pena visitar, tanto por su patrimonio histórico como por la paz que da pasear por sus calles.
Uno de estos pueblos es Montblanc, capital de la comarca de la Conca de Barberà y uno de los pueblos medievales más bonitos de Cataluña, además de ser el pueblo donde sucede la leyenda de Sant Jordi, patrón de Cataluña. Declarado Conjunto Monumental y Artístico, en él podemos encontrar la Iglesia de San Miquel, una iglesia románica que data del siglo XIII; la Iglesia de Santa María, un templo gótico del siglo XIV; la muralla, de 1.700 metros del largo y con 25 torres de defensa; o el Museo del Pessebre de Catalunya, que posee más de 250 dioramas y más de 2.500 figuritas de pesebre.

Aunque se puede hacer la ruta en un solo día, se acostumbra a recomendar de hacerla en un fin de semana. De esta manera, aparte de poder visitar cada uno de los monasterios detenidamente, también puede uno disfrutar del entorno, hospedarse y descubrir la zona, y degustar su gastronomía.
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