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La ruta circular de 5,4 kilómetros que atraviesa el "cañón del Colorado español": recorre un Monumento Natural, fortalezas románicas excavadas en piedra y mesones donde comer "el cordero lechal más exquisito del mundo"

Esta es una de las rutas más bonitas de toda España, en un entorno que parece sacado de otro mundo completamente diferente.

Es la ruta más impresionante del Prepirineo aragonés y se hace en dos horas y media

Es la ruta más impresionante del Prepirineo aragonés y se hace en dos horas y media / Istock / Antonio Ciero Reina

Parece que cuando se trata del extranjero todo es mucho más espectacular y grandioso que en el propio país, pero no hacemos más que descubrir que no tiene por qué ser así. En el corazón del Prepirineo aragonés, a orillas del río Gállego, se abre paso una de las formaciones que demuestran precisamente eso y que se conoce como el "cañón del Colorado español". En Aragón se llaman "mallos" a las formaciones geológicas rojizas típicas de la Hoya de Huesca.

Hablamos del Monumento Natural de los Mallos de Riglos, Agüero y Peña Rueba, que lleva ahí desde hace unos 65 millones de años, cuando se formaron los Pirineos. Con el paso del tiempo y la erosión del agua se han ido modelando las paredes rocosas gigantescas que se ubican en la cara sur de las sierras exteriores del Prepirineo. En torno a los mallos de Riglos, coronados por buitres en pleno vuelo, hay una ruta circular de 5,4 kilómetros que vale mucho la pena.

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Adriana Fernández

El paraíso del senderismo y los deportes de aventura

Realmente hay varias rutas de senderismo por la zona, pero la más popular y accesible para todos los públicos es la que se ha bautizado como "Caminito del cielo" por su belleza y altura. Se puede realizar en sendos sentidos: si se hace en el de las agujas del reloj, hay un ascenso más rápido y pronunciado y una bajada más suave; mientras que si se hace en el contrario, es un ascenso más largo y prolongado, pero con un desnivel muy progresivo y, por ende, más cómodo.

Los Mallos de Riglos tras el río Gállego en el Prepirineo aragonés

Los Mallos de Riglos tras el río Gállego en el Prepirineo aragonés / Istock / sanddebeautheil

Sea como fuere, es una senda maravillosa y espectacular, con paredes verticales de 300 metros de altura que parecen querer abrazar su entorno. A lo largo del recorrido aparecen puntos de interés como el mirador de Bentuso, la parte más alta de la ruta y con las mejores vistas de los Mallos Pisón y el río Gállego. A modo de curiosidad, cada mallo recibe su nombre por una de sus características, de ahí el Tornillo, el Pisón, el Cuchillo, el Castilla o el Colorado.

Los Mallos de Riglos parecen el "Cañón del Colorado español"

Los Mallos de Riglos parecen el "Cañón del Colorado español" / Istock / Iurii Buriak

Es un auténtico espectáculo que el Gobierno de Aragón nombró Monumento Natural en su día y que es un paraíso para los amantes de los deportes de aventura. Es un lugar perfecto para escalar, gracias a sus impresionantes murallones verticales y desplomados, como en la pared de Puro. Desde lo alto de la Visera, la pared más compleja de todas las del monumento, se practica salto base y parapente, así como trekking en la bajada.

El entorno de los Mallos de Riglos

En los alrededores de los mallos también hay rincones que merecen una visita. El pueblo de Agüero se encuentra justo enclavada entre estas impresionantes formaciones. Allí se halla la ermita de San Felices, del siglo XII, una fortaleza románica que parece excavada en la misma piedra. Muy próximo está Murillo de Gállego, un pueblo que destaca por la impactante iglesia del Salvador del siglo XI, que puede contemplarse también desde el Mirador del Reino de los Mallos.

El pueblo de Agüero en mitad de los Mallos de Riglos

El pueblo de Agüero en mitad de los Mallos de Riglos / Istock / RossHelen

A nivel gastronómico se trata de una región de lo más interesante. Se dice que aquí están los mesones donde se come "el cordero lechal más exquisito del mundo". Son escasos los restaurantes que hay, pero en todos se pueden degustar platos tradicionales más allá del cordero, como el ajoarriero, las sopas de ajo, los guisos de carne de caza, el ternasco a la brasa, las chiretas o dulces elaborados a base de calabaza. Entre otras muchas cosas.