Tras los pasos de Carlos V: una ruta hacia el Valle del Jerte y La Vera

España es un lugar increíble para realizar senderismo. No hay una mejor forma de descubrir su increíble potencial artístico, histórico, cultural y natural. La Ruta de Carlos V es un nexo de unión entre los enclaves más representativos.

Alejandro Vega
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Foto: CSP/Shutterstock

Esta  sorprendente ruta transcurre por cuatro regiones de la península ibérica, y conmemora las estancias del emperador Carlos V en su último viaje al monasterio de Yuste. El monarca, que también reinaba en el Sacro Imperio Romano Germánico (lo que hoy es Alemania), realizó numerosas paradas que hoy en día se siguen recordando.

Como si fueran un hilo conductor, cuatro comunidades autónomas permanecen enlazadas mediante este itinerario. El camino empieza en Cantabria para recorrer País Vasco y Castilla y León. Posteriormente, llega a la meta, que es el monasterio de Yuste, situado en Cáceres y donde murió la figura histórica que da nombre a esta senda.

Un repaso por la ruta de Carlos V para senderistas

En total, 550 kilómetros de camino reproducen fielmente el momento histórico. De hecho, algunos pueblos, como Medina de Pomar, aún recrean el paso del monarca. Es recomendable acercarse a una de sus celebraciones para deleitarse con un desfile de personas vestidas de época que cuentan lo que sucedió con emoción.

La salida está vinculada al mar Cantábrico. La llegada del rey Carlos V a Laredo supuso el inicio de su ruta a pie hasta Extremadura. Durante la época (hablamos del año 1556), se acondicionaron numerosos caminos para el paso del monarca. Hoy en día, los senderistas se dirigen hacia la ermita del Cristo del Humilladero, ubicada en el municipio de Tornavacas. Una primera parada imprescindible, si se desea conocer el paisaje natural de la región, es la Garganta de los Infiernos. Se ubica en el Valle del Jerte y esconde unos baños naturales abiertos al público. El siguiente punto importante es el Puerto de las Yeguas, que da acceso posteriormente al Puente del Palo.

Los dos últimos puntos de esta primera etapa son Ramales de la Victoria y Soba. El primero está en las proximidades de la Meseta Central y ofrece un paisaje escarpado que dificultará un poco la travesía. Por su parte, el segundo es famoso por sus inmensos bosques y es el último paso antes de acceder a la siguiente parte.

País Vasco Y Castilla y León. La segunda etapa es la más corta de todas, pues solo se requiere atravesar Vizcaya. Sin embargo, hay que pasar por Lanestosa para seguir exactamente el camino que realizó el emperador. Sin duda, lo que más impresiona a los senderistas son sus calles empedradas y salpicadas de casas con un marcado estilo medieval.

La tercera etapa comienza en Burgos para recorrer el transcurso entre Agüera y Celada del Camino. Se dejan atrás Villarcayo, Pesadas de Burgos o la capital, en la que el monarca también pernoctó. Más tarde, se accede a Palencia, con estancias en Torquemada y Dueñas, entre otros enclaves. Después, la ruta continúa hacia Valladolid para seguir por la capital y otros pueblos como Valdestillas o Medina del Campo. Por su parte, Ávila supone una travesía más breve, con Horcajo de las Torres como único sitio de pernoctación. Salamanca incorpora tres puntos al camino, que recorren la senda entre Peñaranda de Bracamonte, Alaraz y Gallegos de Solmirón. La última fase se alcanza al acceder a Ávila, donde se incluyen tres paradas: Villar de Corneja, La Horcajada y El Barco de Ávila.

Extremadura y Yuste, el final de la ruta

La cuarta y última etapa comienza en el límite autonómico, situado en Tornavacas. Desde aquí, se accede al Parador de Jarandilla y a la iglesia de San Agustín. La parte más natural da acceso al puente Parral, que muestra las reminiscencias históricas de la región para sorprender a los visitantes.

Monasterio de Yuste y Valle del Jerte. | Shutterstock

Por último, se llega a Aldeanueva de la Vera, un pequeño pueblo levantado en la Edad Media. Muy cerca, se encuentra el Monasterio de Yuste, la meta de este itinerario secular. En el año 2007, recibió la declaración de patrimonio europeo; su estilo gótico impresiona nada más contemplarlo. En la actualidad, aún hay monjes que le dan vida al complejo.

Sin duda, la ruta de Carlos V es un increíble vínculo entre dos puntos tan lejanos como Cantabria y Extremadura. Se trata, como ha podido ver, de un camino marcado por el sentir de pueblos que aún celebran la efeméride. No todas las rutas pueden presumir de mantener una tradición secular y esta destaca precisamente por ello.