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Esta ruta de 9 kilómetros es el balcón más espectacular del Atlántico: recorre un parque nacional de islas vírgenes con playas de arena blanca y tiene restos de una posible ocupación romana

La ruta combina distintos senderos señalizados dentro del parque nacional y permite recorrer en una sola jornada las dos caras de las islas Cíes.

Vista panorámica de las islas Cíes

Vista panorámica de las islas Cíes / Istock / Chris DoAl

Las islas Cíes concentran en pocos kilómetros uno de los paisajes más reconocibles del litoral gallego. La ruta más completa ronda los nueve kilómetros y permite enlazar varios de sus senderos principales, por lo que en una jornada podrás hacerte una buena idea de lo que es esta maravilla de nuestra geografía.

Vista panorámica de las islas Cíes desde el punto más alto de la isla

Vista panorámica de las islas Cíes desde el punto más alto de la isla / Istock

Aunque esta ruta no es un itinerario cerrado, puede que sí sea la mejor forma de entender el archipiélago, con su zona interior protegida, otras abiertas al Atlántico y algunas más elevadas desde las que se puede apreciar todo el conjunto.

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Un recorrido que atraviesa el parque nacional

Las islas Cíes forman parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, declarado como tal en 2002. El acceso está limitado y la intervención humana es mínima, lo que condiciona la visita.

El recorrido que te planteamos suele comenzar en la playa de Rodas, que une las islas de Monteagudo y Faro mediante una franja de arena larguísima (al menos un kilómetro) que forma una laguna interior y es una de las postales más reconocibles del lugar. Este es el punto más accesible y también el más protegido del viento.

Playa de Rodas

Playa de Rodas / Istock

Al avanzar hacia el exterior, notarás qe desaparece esa sensación de resguardo y el paisaje se abre al Atlántico. Los senderos van ganando altura de forma progresiva, pero no es una ruta difícil.

Una de las mejores paradas de la ruta (y de los puntos más claros para entender la forma de las islas) es el Mirador del Príncipe. Desde ahí no hay bahía ni protección fernte al viento, pero tienes las mejores vistas directamente sobre el océano y los acantilados.

La playa de Nosa Señora en la isla del Faro, Islas Cíes

La playa de Nosa Señora en la isla del Faro, Islas Cíes / Istock / TONO BALAGUER

Como decíamos, la ruta no tiene dificultad técnica, pero sí exige algo de constancia porque no es un paseo corto y vas a estar constantemente expuesto al sol y al viento.

Un pasado que empieza a aparecer

Más allá del entorno natural, las islas Cíes también han empezado a revelar su pasado. En los últimos años, se han documentado restos que apuntan a una posible ocupación en época romana, hace unos 2.000 años, pues se han encontrado evidencias de edificaciones, restos cerámicos y un molino manual.

Se trata de hallazgos cerca de la playa de Rodas que aún se están estudiando y no son visibles durante la visita, pero revelan que estas islas no siempre funcionaron como un espacio aislado, que es lo que cualquiera pensaría al verlas en tan buenas condiciones apartadas de la civilización. Pero es evidente que su posición en la costa las convertía en un punto de gran utilidad dentro de rutas marítimas.

En la cercana isla de Ons también se hallaron restos vinculados a actividades como la salazón de pescado.

Qué tener en cuenta antes de hacer la ruta

En tu top 1 de prioridades cuando decidas que quieres visitar islas Cíes está pedir la autorización, o te quedarás sin poder ir. El acceso a las islas Cíes requiere autorización previa, especialmente en temporada alta, debido al límite diario de visitantes y puede agotarse con meses de antelación. Una vez conseguida la autorización podrás reservar tu ferry.

Dentro de las islas no hay una red amplia de servicios ni restauración repartida por el recorrido, por lo que es imprescindible que lleves agua y organizarte el tiempo, ya que puedes tardar entre tres y cuatro horas en completar la ruta. Ten siempre presente la hora o podrías arriesgarte a perder tu ferry de regreso.

El clima es otro factor relevante sea la temporada que sea. El viento suele ser constante en las zonas más expuestas y la niebla puede aparecer de repente, reduciendo la visibilidad en los miradores y bajando las temperaturas.