Ni Ronda ni Grazalema: este es el mejor pueblo de Andalucía para una escapada de invierno, con poco más de 250 habitantes y rodeado de castañares
Este pueblo blanco de la Serranía de Ronda es el lugar perfecto si estás cansado del invierno más malagueño.

Hoy os hablo de un pueblo andaluz que, a pesar de su belleza, no aparece cuando se buscan “los pueblos más bonitos de Andalucía”. Y, sin embargo, te cala el corazón como ninguno, especialmente en invierno. Efectivamente, me estoy refiriendo a Alpandeire, un pequeño municipio de la Serranía de Ronda, donde el frío no es una molestia, sino un elemento más que configura su encanto; andaluz pero muy invernal. Y es que, con poco más de 250 habitantes, Alpandeire entra en esa categoría cada vez más escasa de pueblos con esencia, magia y mucho que contar.
Un pueblo pequeño con historia larga
Alpandeire no es un pueblo cualquiera, está en la serranía desde hace mucho, y parece que no tiene intención de desaparecer. Su origen se remonta a época andalusí y su trazado actual conserva esa configuración de pueblo de montaña; compacto y protegido. Tras la conquista cristiana pasó a depender del ámbito de Ronda, pero siempre mantuvo una identidad propia, ligada al aislamiento y a la autosuficiencia. Ese aislamiento, que durante siglos fue un problema, hoy es una ventaja clara en invierno, pues hace que conserve esa magia propia de los pueblos que solo si visitan si conoces su dirección exacta.

Desde las alturas
Nuestro protagonista de hoy se sitúa a unos 650 metros sobre el nivel del mar. Alpandeire se mueve en una franja climática distinta a la de la costa malagueña. No te esperes estar en manga corta en invierno, pues esa no es su lógico. Y, aunque no es un pueblo nival, sí es uno donde el invierno se vive con abrigo y chimenea. Por lo que, para los amantes del frío Alpandeire se configura como una visita obligatoria si te encuentras en la Costa del Sol; la clave, al final, está en el balance.

Además, en episodios concretos de aire frío, los montes que rodean el pueblo llegan a blanquear, especialmente hacia las cotas más altas del entorno del Valle del Genal, algo poco frecuente en la provincia de Málaga y que refuerza esa sensación de sorpresa para aquellos que lo visitan. Desde el casco urbano parten caminos históricos (que no rutas al uso) que durante siglos comunicaron Alpandeire con pueblos vecinos como Júzcar, Faraján o Pujerra. Aquí no hay nada creado por y para el turista, pues estas rutas son antiguas vías de herradura, hoy señalizadas de forma básica, con recorridos que oscilan entre los 6 y los 12 kilómetros.
El hombre del pueblo
Alpandeire es conocido por ser el pueblo natal de Fray Leopoldo de Alpandeire, una de las figuras religiosas más veneradas de Andalucía. Su casa natal, hoy espacio visitable, atrae a un tipo de visitante poco habitual en los pueblos blancos de la Serranía de Ronda, debido al interés religioso y contemplativo. Y no es un detalle menor, pues Fray Leopoldo nació aquí en 1864, ingresó en la orden de los capuchinos y desarrolló la mayor parte de su vida en Granada, donde se ganó el reconocimiento popular por su labor con los más desfavorecidos. Su beatificación en 2010 reforzó una devoción que sigue muy presente en toda la comunidad, y que convierte a Alpandeire en un destino singular dentro del mapa religioso andaluz.

Son muchos los pueblos andaluces se vacían en invierno y se apagan. Alpandeire hace lo contrario; se recoge, se vuelve más auténtico y más legible. Para una escapada invernal sin ruido, sin prisas y sin expectativas infladas, es probablemente uno de los más especiales de Andalucía. Y eso, hoy en día, es mucho decir.
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