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El rincón del Pirineo donde todavía se puede aprender a escribir como en la Edad Media: un antiguo scriptorium, caligrafía con pluma y tinta y manuscritos que cuentan la historia de un monasterio milenario

Una visita a Ripoll permite descubrir por qué este pequeño rincón del Pirineo llegó a ser un gran centro cultural de la Edad Media.

El rincón del Pirineo donde todavía se puede escribir como en la Edad Media

El rincón del Pirineo donde todavía se puede escribir como en la Edad Media / Istock / Iakov Filimonov

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Una pluma, un poco de tinta y una hoja. Con eso basta para descubrir que escribir como se hacía en la Edad Media era bastante más complicado de lo que parece. Santa María de Ripoll tuvo uno de los escritorios monásticos más importantes de la Cataluña medieval y de allí salió un legado de manuscritos que todavía hoy se considera de gran relevancia europea. Durante esa época, Ripoll fue mucho más que un pequeño núcleo de montaña. Su monasterio se convirtió en uno de los grandes centros religiosos y culturales de la Cataluña medieval.

Santa Maria de Ripoll

Santa Maria de Ripoll / Istock

El monasterio, emblema de la ciudad, está completamente integrado en Ripoll. Está en el centro de la población, rodeado de calles y casas, y forma parte de su paisaje cotidiano. Durante el siglo XIX, además, el monasterio y el pueblo estuvieron estrechamente ligados y la localidad fue creciendo alrededor de este núcleo.

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Adriana Fernández

Ripoll, en plenos Pirineos Orientales catalanes, nos habla de los orígenes de Cataluña. Enclavado entre los ríos Ter y Freser, es la capital de la comarca del Ripollés y su historia se remonta a tiempos de Wifredo el Velloso, quien mandó a construir el monasterio en el año 888.

El monasterio llegó a convertirse en un centro religioso y cultural de primer orden

El monasterio llegó a convertirse en un centro religioso y cultural de primer orden / A.G.B

El edificio que se visita ahora también tiene una historia de destrucción y reconstrucción. Después de la desamortización de 1835, Santa María de Ripoll quedó abandonado y sufrió graves daños. La recuperación comenzó décadas después de la mano de Elies Rogent, que emprendió una gran reconstrucción siguiendo los criterios historicistas de la época. Su trabajo estuvo influido por las ideas de Viollet-le-Duc y por la voluntad de recuperar una imagen románica del conjunto. El planteamiento era el siguiente: en lugar de restaurar el edificio a base de repararlo o conservarlo como está, estas ideas sostenían que había que devolverlo a un estado completo y perfecto que quizás nunca tuvo en una sola época. Por ello, es difícil imaginar cómo era exactamente en origen, ya que algunas zonas tienen un aspecto mucho más reciente del que uno espera al encontrarse ante un monasterio medieval.

La portada está considerada una de las grandes obras del románico europeo.

La portada está considerada una de las grandes obras del románico europeo. / Istock / t

La parte más importante del monasterio es su pórtico románico del siglo XII, considerado una de las grandes obras del románico europeo. La puerta está flanqueada por San Pedro y San Pablo y sus relieves representan algunas escenas de la Biblia: Caín y Abel, la historia de David y Salomón o la de Moisés y las Tablas de la Ley. Pero incluso aquí hay distintas capas: la portada fue añadida a una estructura anterior y la pared que queda detrás pertenece a una etapa más antigua del monasterio.

Y, aunque sea la joya de la corona, el recorrido por el monasterio va mucho más allá del pórtico. En el interior encontrarás sepulcros vinculados a los linajes condales y distintos elementos que recuerdan que Santa María ha sido reconstruido, restaurado y reinterpretado varias veces.

En el interior hay sepulcros vinculados a los linajes condales

En el interior hay sepulcros vinculados a los linajes condales / A.G.B

Por ejemplo, y si prestas mucha atención, notarás que hay algunos detalles que, a primera vista, parecen estar fuera de lugar. En uno de los escudos de una tumba aparece incluso un pequeño submarino. También hay una moneda utilizada como referencia para ayudar a situar cronológicamente otro elemento. Están puestos ahí como prueba de que, para cuando se reconstruyeron esas partes, esos elementos ya existían, no como cuando se fundó.

Donde los libros se escribían letra a letra

Una vez terminada la visita al monasterio, no puedes irte de aquí sin hacer una parada en el Scriptorium para acercarte a la parte menos visible de aquella historia. Merece la pena entrar solo para imaginar el tiempo y la paciencia que exigía entonces hacer un libro. Este era el lugar donde los monjes copiaban manuscritos y trabajaban en la elaboración de los códices. Su legado incluye manuscritos de los siglos X, XI y XII considerados de gran relevancia europea, además de las conocidas Biblias de Ripoll y de Rodes. Los originales no están aquí: uno está en el Vaticano, otro en la Biblioteca Nacional de Francia y el tercero fue destruido en el incendio que arrasó la biblioteca del monasterio en 1835.

En el antiguo escritorio de Santa Maria de Ripoll los monjes copiaban manuscritos

En el antiguo escritorio de Santa Maria de Ripoll los monjes copiaban manuscritos / A.G.B

Si tienes tiempo y curiosidad, aprovecha para intentar imitar la labor de los copistas. Es mucho más complicado de lo que imaginas (verás que la tinta no siempre cae donde debería, el grosor del trazo cambia y mantener la misma forma durante varias líneas requiere bastante concentración). Puedes probar algunas de las herramientas utilizadas en ese tipo de trabajo. Hay pluma de oca, caña, pluma metálica y tinta, y se pueden practicar modelos de escritura medieval como la letra carolina y la gótica.

Además, el trabajo del Scriptorium no se reducía a copiar palabras. La elaboración de un códice implicaba preparar los materiales, trabajar con tintas y pigmentos y, en los manuscritos decorados, añadir las ilustraciones y ornamentaciones. El propio Museu Etnogràfic explica estos procesos dentro de la visita al Scriptorium.

A solo 15 minutos de Ripoll, un monasterio con una historia de expulsiones y leyendas

Y ya que estás en Ripoll, acércate hasta Sant Joan de les Abadesses, otra localidad del Pirineo de Girona entre Camprodon y Ripoll cuyo nombre ya da una pista de su pasado. Su monasterio fue fundado a finales del siglo IX por Wifredo el Velloso y, durante sus primeros años, estuvo al frente de una comunidad femenina de monjas benedictinas. La primera abadesa fue Emma, hija de Wifredo, que dirigió el monasterio durante varias décadas.

Sant Joan de les Abadesses

Sant Joan de les Abadesses / Istock / 5

La historia cambió en 1017. Las religiosas fueron expulsadas por una bula del papa después de ser acusadas de llevar una vida poco ejemplar. Las acusaciones forman parte de una historia que durante siglos quedó ligada también a las leyendas sobre el conde Arnau, un joven que pasaba los días seduciendo a las doncellas. Tras la expulsión, el monasterio pasó a manos de una comunidad de frailes.

La propia localidad merece el paseo. Su trazado medieval, con los puentes como protagonistas, conserva restos de la muralla, mientras que en el monasterio se conservan piezas como el Santísimo Misterio, un retablo del siglo XIII que representa el descendimiento de la cruz.

Para terminar el día, puedes alojarte en el pequeño hotel Abbatissa, en la montaña de Sant Antoni de Sant Joan de les Abadesses. Nada comparable a depertarse con el repicar de las campanas y unas vistas inmejorables.