El rincón de Castilla y León que nadie conoce: tiene una piscina natural y una ruta de senderismo única en el mundo
Este pueblo destaca por su belleza natural, pero también por su arquitectura tradicional y la historia tan interesante que posee.

La magia y el encanto de los pueblos españoles crece aún más cuando llega el verano. Es la época en la que se busca estar tranquilo y a gusto en el destino que se haya elegido para pasar las vacaciones y, si es posible, también algo fresquito. Hay algunos rincones del país que son perfectos para esos días de desconexión, alejados del bullicio de la playa, del calor sofocante y del agobio de la ciudad.
En el corazón de la Península Ibérica se ubica uno de esos lugares, a un paso de Madrid y en plena Sierra de Gredos. Es el pueblo de Piedralaves, en Ávila, el que se lleva el reconocimiento de ser un destino de ensueño donde poder refugiarse del calor y las multitudes. La temperatura media aquí no suele llegar a los 26 grados, por lo que la estancia rodeada de naturaleza se vuelve muy agradable.
Naturaleza en estado puro
Su belleza natural es innegable y, de hecho, su principal atractivo es la Charca de la Nieta, una piscina natural impresionante donde los vecinos de la zona se bañan en los días más calurosos del verano. A unos metros de distancia está también la Charca de la Abuela, que es mucho más pequeña pero perfecta para refrescarse cuando la primera está más saturada -que no suele ser muy común-.

El pueblo está ubicado en el valle del Tiétar, un entorno natural popular por la cantidad de rutas de senderismo que se reparten por él. Una de ellas es la ruta circular del Corral de los Lobos, de nueve kilómetros y con una dificultad muy baja, ideal para completar en familia en solo un par de horas. Pasa por bosques cubiertos de una vegetación exuberante y paisajes increíbles.

Cerca están también la impresionante garganta Nuño Cojo, que toma su nombre de uno de los caballeros abulenses más importantes que se asentaron en la zona; o la Presa del Horcajo, ubicada en la antigua confluencia de las gargantas de La Serradilla, El Reta Malejo, Matavacas y La Graja. Pero aunque la naturaleza que lo rodea sea su mayor atractivo, no hay que olvidar su casco histórico.
Historia, cultura y una excelente gastronomía
El centro de Piedralaves está presidido por la plaza de la Constitución o del Ayuntamiento, donde se erige la Casa Consistorial y frente a ella la Torre del Reloj del siglo XVIII, cuya maquinaria original todavía se conserva intacta. A unos pocos pasos está la iglesia parroquial de San Antonio, construida en el siglo XVIII con artesonado mudéjar y detalles como aparejos de sillares en la fachada.

Muy próxima a la iglesia se encuentra la Cruz de los enamorados, donde antaño se citaban las parejas a la salida de misa para verse. Dando un paseo por el pueblo se observan viviendas tradicionales construidas en madera y asentadas sobre grandes bloques de piedra, características típicas de la Sierra de Gredos. Además, pertenece a la prestigiosa red de Pueblos Mágicos de España.

Su oferta gastronómica es otro punto a favor para Piedralaves. Sus restaurantes como El Trece, El Venerito, El Tropezón o La Huerta de Edi ofrecen una inmensa variedad de elaboraciones y un ambiente acogedor inigualable. En ellos se mezcla la tradición con la modernidad, destacando platos como las patatas revolconas, el somarro, la ternera negra avileña, el cochifrito o la asadurilla.
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