El rincón de Carles Puyol (48 años) es un pueblo del Pirineo de Lleida de 3.000 habitantes al que vuelve cada verano: "He nacido donde la gente se conoce y se saluda, donde se cuidan unos a otros."
Descubrimos uno de los pueblos más especiales del Pirineo catalán, situado a las puertas del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici.

El refugio de Carles Puyol a las puertas del Parque Nacional de Aigüestortes / Gtres
Legendario capitán del Barça desde 2004 hasta su retirada profesional en 2014, e internacional con la selección española – con la que en 2010 se alzó como campeón del Mundial de Sudáfrica siendo también capitán –, Carles Puyol fue durante casi dos décadas uno de los mejores jugadores del panorama español, así como uno de los mejores defensas de toda la historia. A pesar de todos éxitos, Puyol se ha sabido mantener fiel a sus orígenes, convirtiendo La Pobla de Segur, el pueblo que lo vio nacer, en el refugio al que siempre vuelve.

Una calle del núcleo antiguo de La Pobla de Segur / Istock / Ganna Zelinska
En el corazón de la comarca del Pallars Jussà, y con un núcleo urbano dividido en dos mitades por el río Flamisell, La Pobla de Segur es uno de los pueblos más emblemáticos de toda la provincia de Lleida. Y es que, aparte de encontrarse prácticamente aislado del mundo, el pueblo sirve como puerta de entrada a algunos de los paisajes más impresionantes de toda la cordillera de los Pirineos.

Adriana Fernández
El lugar que vio crecer a una leyenda
Con una población algo superior a los 3.100 habitantes, La Pobla de Segur es el lugar en el que Carles Puyol se encuentra a gusto y a salvo. “Yo he nacido donde la gente se conoce y se saluda, donde se cuidan unos a otros, se ayudan y, entre todos, mantienen vivo el legado de los suyos y el valor de la tradición”, declaraba el exjugador en un vídeo promocional de la Agencia Catalana de Turismo.
Esto que describía Puyol se puede palpar todavía en las calles del pueblo. Aquí la vida se vive a otro ritmo, con una atmósfera profundamente de montaña, envuelta por el murmullo de los ríos Flamisell y Noguera Pallaresa. Estos desembocan en el idílico pantano de Sant Antoni, que cuenta con varias zonas de baño y perfecto para practicar actividades acuáticas.
La Pobla de Segur está envuelta, además, por cantidad de paisajes de infarto, los cuales puedes descubrir a través de la infinidad de rutas de senderismo que se abren camino por ellos. Ya sea por los alrededores de los ríos o el pantano, o adentrándote en alta montaña, aquí podrás practicar todo tipo de actividades, desde sencillos senderos hasta vías ferratas o rutas en BTT. Quizá el lugar más impresionante de todo el entorno del pueblo es el Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, que se encuentra a una distancia de unos 60 kilómetros y es uno de los mejores parques naturales de todo el territorio catalán.

El Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici ofrece un entorno único / Istock / xavierarnau
Los secretos de La Pobla de Segur
Aunque es perfectamente factible acercarse al pueblo en coche, la manera más mágica de hacerlo es en tren. Conocido como el Tren dels Llacs, recorre el trayecto que une Lleida y La Pobla de Segur, haciendo parada en la localidad de Balaguer. Atravesando montañas, puentes y túneles, ofrece dos opciones: el Tren Histórico, con cuatro vagones de época y una locomotora de 1968; o el Tren Panorámico, que en verano ofrece unas vistas impresionantes de las sierras del Mont-roig y el Montsec.
Una vez en el pueblo, la historia se abre camino a cada paso. De raíces medievales, remontándose a finales del siglo X, en La Pobla de Segur encontrarás varios edificios de un marcado estilo modernista. Si bien no es conocida como la capital del modernismo, conserva obras de gran valor patrimonial, como la Casa Mauri, una residencia señorial de principios del siglo XX, y el Molino de Aceite de Sant Josep, el primero de la comarca que funcionaba con energía eléctrica.
Tradiciones emblemáticas
Desde 2015, la UNESCO reconoce como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad las Falles de la Pobla. Cada 17 de junio, los fallaires suben a la montaña de Santa Magdalena con las fallas de avellano y pino seco y, cuando baja el Sol, descienden de nuevo hasta el pueblo, ofreciendo uno de los espectáculos más mágicos de todo el Pirineo.
Si bien este año ya no estamos a tiempo de presenciar este evento tan especial, si que todavía puedes llegar a atender la Diada dels Raiers. Declarada Fiesta Tradicional de Interés Nacional desde 2002, cada primer fin de semana de julio se recupera la memoria de los antiguos raiers, aquellos hombres que conducían la madera por el río hasta la plana.
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