Ni El Retiro, ni Casa de Campo: el primer jardín en ser declarado Bien de Interés Cultural en Madrid está lleno de arte y es un completo desconocido
La capital de España cuenta con cientos de lugares interesantes, incluidos los parques llenos de naturaleza en el corazón de la ciudad.

La ciudad de Madrid goza de un gran número de monumentos que todos los viajeros quieren visitar en sus viajes. Pero también cuenta con muchas zonas verdes atractivas -también para los locales-. Algunos de los parques más famosos repartidos por toda la urbe son el Parque de El Retiro, la Rosaleda del parque Oeste o Casa de Campo, que es el más grande de Madrid, con un tamaño mayor que Central Park en Nueva York.
Todos ellos están protegidos por ser Bien de Interés Cultural, aunque unos lo fueron antes que otros. Muchos piensan que el más antiguo es El Retiro, y no habría motivos para pensar lo contrario, pues se fundó en el siglo XVII. Sin embargo, no fue hasta 1935 cuando se declaró Bien de Interés Cultural. El año anterior, otro se le había adelantado: El Capricho de la Alameda de Osuna.
De Jardín Artístico privado a jardín público Bien de Interés Cultural
Para ser exactos, en 1934 se declaró Jardín Artístico, que era la denominación que existía en aquella época y más tarde pasó a llamarse Bien de Interés Cultural. La primera fase de ejecución del jardín fue entre 1784 y 1834, cuando doña María Josefa de la Soledad Alonso-Pimentel y Téllez Girón, condesa-duquesa de Benavente y duquesa de Osuna, promovió su creación.

Está ubicado en el actual distrito de Barajas y solo abre los fines de semana y los días festivos. Pero es considerado uno de los parques más bonitos de todo Madrid, aunque también es de los más desconocidos. Estuvo en manos de los Duques de Osuna hasta el año 1974, que pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Madrid. Entonces comenzó su recuperación, que finalizó en 1999.
Un paraíso natural ideado para artistas
En su interior alberga una enorme riqueza botánica, escultórica y artística. Doña María Josefa era protectora de artistas, toreros e intelectuales de la época y sus jardines se crearon como un paraíso natural para que frecuentaran también aquellos personajes ilustres. Como no podía ser de otra manera, allí trabajaron los jardineros, artistas y escenógrafos más importantes del momento.

Paseando por allí nos encontramos con templetes, fuentes, ermitas, plazoletas y el precioso Palacio de los Duques de Osuna. Este lugar será un espacio cultural donde se narrará la historia de la finca, de sus promotores y del Madrid de los siglos XVIII y XIX. Pero para ello habrá que esperar a 2027. También cuenta con espacios muy diferenciados por estilos: el jardín es francés, el paisaje inglés y el giardino italiano.

El más antiguo es el italiano, que tiene al lado un laberinto que se hizo de laurel y se ideó con fines románticos, para que los amantes jugaran a esconderse el uno del otro. Aunque las plantas no son las mismas, sí que se respeta el trazado que se creó en época de la duquesa. El entorno natural es un auténtico oasis y, al contrario que otros parques más populares, este no se suele masificar. Pero hay mucho más.
Uno de los búnkeres mejor conservados de Europa
Entre todos los secretos que esconde El Capricho hay uno más que es mucho más desconocido aún: el búnker de la Posición Jaca. Se trata de un enclave de la Guerra Civil único en toda Europa por su excelente estado de conservación. En este refugio de 2.000 metros cuadrados y a 15 metros bajo tierra se ubicó el Cuartel General del Ejército Republicano del Centro desde 1937.
Está compuesto de siete dependencias rectangulares, cuatro salidas al exterior del parque y una galería de escape que pasa por debajo del Palacio de los Duques de Osuna. Para conocerlo hay que reservar una visita guiada (gratuita) con el Programa Pasea Madrid, que suelen ser entre el 1 de junio y el 29 de septiembre. Sea como fuere, merece la pena dejar El Retiro por un fin de semana y pasearse por El Capricho.
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