La Reserva de la Biosfera gallega que custodia las murallas romanas mejor conservadas del Imperio: bosques sagrados de robles y un recinto fortificado intacto en 400 kilómetros cuadrados
La segunda más grande de la península ibérica, el territorio de esta Reserva de la Biosfera refleja la perfecta integración entre el paisaje rural tradicional y los ecosistemas de tipo Atlántico.

La Reserva de la Biosfera más grande de Galicia que guarda unas importantes murallas romanas / Istock / Ruben Bermejo
Repartidas por el territorio español hay un total de 55 zonas y regiones declaradas como Reserva de la Biosfera, lo que lo convierte en el país con el mayor número de éstas. Aparte de las más conocidas, como los Picos de Europa, el Parque de Doñana, la Ribeira Sacra o la isla de Menorca, en las tierras de Galicia, en la provincia de Lugo para ser más concretos, se extiende una de las Reservas de la Biosfera más desconocidas e infravaloradas del Estado.

Los Picos de Europa son una de las Reservas de la Biosfera más conocidas / Javier Rincón
Incluyendo un total de 26 municipios, la Reserva de la Biosfera Terras do Miño cuenta con una extensión de casi 364.000 hectáreas, lo que la convierte en una de las reservas de mayor dimensiones de la península. Declarada como tal por la UNESCO en el 2002, se sitúa en el interior del curso fluvial y cuenta con frondosos bosques y lagunas interiores, en los que conviven una importante flora y fauna acuática.

Adriana Fernández
Los paisajes de alrededor del Miño
La primera Reserva de la Biosfera declarada en Galicia, las Terras do Miño se encuadran en la cuenca alta del Miño, así como una pequeña parte de su cuenca media y sus bordes montañosos, en la provincia de Lugo. De hecho, son 26 los municipios que abarca la reserva, entre los que se encuentran Alfoz, Castro de Rei, Lugo, Mondoñedo, A Pastoriza y Vilalba.
El terreno se caracteriza por tener una topografía predominantemente horizontal, situado entre los 350 y los 600 metros de altitud. Los paisajes aquí son siempre cambiantes, donde los usos agrícolas han sido compatibles con la conservación del medio, destacando los humedales. En una zona caracterizada por su larga tradición agropecuaria, aquí destacan los bosques de tipo oceánico, los cuales albergan especies propias de zonas húmedas como el roble, el castaño o el abedul.

Una presa en el cauce del Miño / Istock / Angelica Pardo
A lo largo del trazado del Miño se encuentran también varias islas fluviales, en las cuales se desarrolla una amplia variedad de flora y fauna acuática. Este sistema fluvial crea el complejo de humedales de mayor importancia para la conservación de la biodiversidad del suroeste europeo, una de las razones por las que fue declarado Reserva de la Biosfera; dentro de sus límites, además, la reserva cuenta con varios espacios naturales integrados en la Red Natura 2000, los cuales constituyen algunas de las zonas de mayor fragilidad de sus valores naturales.
Si nos centramos en la fauna de la reserva, la calidad de las aguas del río garantiza la existencia del mejillón de río, así como nutrias y una enorme cantidad de especies de peces. Es también hogar a una gran diversidad de reptiles, insectos y aves acuáticas, con hasta 40 especies habituales y 22 divagantes que se refugian en los humedales en la época de la migración.
Patrimonio cultural de alto valor
Junto al patrimonio natural de la Reserva de la Biosfera Terras do Miño convive un importantísimo patrimonio histórico y cultural, con yacimientos arqueológicos que abarcan desde el Paleolítico Superior hasta la Edad Media. Quizás el elemento más importante de todos es la emblemática muralla romana de Lugo, la única del mundo que se conserva entera. Datada de finales del siglo III d.C., la muralla fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, y hoy día supone una de las mejores actividades de carácter cultural e histórico que se pueden hacer en la ciudad.

Las murallas romanas de Lugo / Istock / traveler1116
Otro importante yacimiento arqueológico que podemos visitar en la reserva es el Castro de Viladonga, perteneciente al municipio de Castro de Rei. Este castro galaico-romano data de alrededor del siglo III y fue descubierto en 1971; desde 2009 cuenta con el título de Bien de Interés Cultural. De milenios anteriores son la Cueva de la Valiña, donde se encontraron vestigios de hace más de 40.000 años pertenecientes al Pleistoceno, y la Peña Grande, con restos del final del Tardiglaciar.
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