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La Reserva de la Biosfera andaluza que alberga un gran conjunto de castillos medievales: bosques de alcornoques, pueblos de fachadas blancas y fortalezas en más de 4.000 kilómetros cuadrados

La reserva se extiende por Huelva, Sevilla y Córdoba y allí se pueden descubrir senderos entre encinas y alcornoques, castillos medievales, antiguos enclaves mineros y pueblos serranos.

Vista panorámica de los bosques de pinos en Sierra Morena

Vista panorámica de los bosques de pinos en Sierra Morena / Istock / FELIPE RGUEZ

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Un día puedes empezar en Aracena, bajar a la Gruta de las Maravillas y rematar la mañana arriba, en el castillo que domina el pueblo. Al día siguiente, basta con cruzar de provincia para meterse en el laberinto de piedra del Cerro del Hierro, en la Sierra Norte de Sevilla, o devorar un tramo del GR-48 entre encinas y alcornoques.

Todo este mosaico comparte un mismo sello: la Reserva de la Biosfera Dehesas de Sierra Morena. Reconocida por la UNESCO en 2002, suma más de 425.000 hectáreas repartidas entre Huelva, Sevilla y Córdoba, integrando tres parques naturales de golpe.

Un grupo de cerdos de raza ibérica pastando por los campos de Aracena

Un grupo de cerdos de raza ibérica pastando por los campos de Aracena / Istock / jarcosa

Al poner un pie en la reserva, el paisaje lo marcan los alcornoques, las encinas y los relieves ondulados. Entre el arbolado aparecen cortijos, dehesas ganaderas y pueblos encaramados a las lomas.

En total son 42 municipios interconectados a lo largo de más de 4.000 kilómetros cuadrados. Bajo su paraguas se protegen tres joyas: la Sierra de Aracena y Picos de Aroche (Huelva), la Sierra Norte de Sevilla y la Sierra de Hornachuelos (Córdoba).

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Adriana Fernández

Más de la mitad de la reserva es dehesa pura: un bosque abierto donde conviven encinas, alcornoques y castañares con el matorral bajo y los bosques de ribera. Bajo la copa de las encinas vive el cerdo ibérico aprovechando la montanera.

La fauna salvaje no se queda atrás. En estos montes se refugian el lince ibérico, la cigüeña negra, la nutria y grandes rapaces. No esperes cruzártelos en cada esquina, pero no es mala idea echar los prismáticos a la mochila porque cambia por completo la caminata cuando, por ejemplo, te aproximas al cauce de un río.

Si buscas una gran ruta a pie, el GR-48 (Sendero de Sierra Morena) suma casi 550 kilómetros entre Huelva, Sevilla, Córdoba y Jaén, aunque lo habitual para una escapada es elegir una etapa suelta y dedicarle unas horas.

Castillos en lo alto de la sierra

Después de recorrer el paisaje, merece la pena entrar en alguno de los pueblos donde todavía se conservan las huellas de la antigua frontera entre los territorios musulmanes y cristianos. Castillos, torres, murallas y otros elementos defensivos aparecen repartidos por numerosos municipios de la reserva.

Cortegana, el pueblo blanco de las fuentes descubierto por La Vuelta

Cortegana con su castillo en lo alto / Istock

En Huelva, la parada obligada es el Castillo de Cortegana. Erguido sobre un cerro desde al menos 1344, formaba parte de la Banda Gallega, la red defensiva que protegía el Reino de Sevilla frente a la corona portuguesa. Conserva intactos su recinto amurallado y varias torres.

En Aracena la visita se dividee en dos: arriba, las ruinas de la fortaleza que vigila el caserío; abajo, la Gruta de las Maravillas, un recorrido subterráneo de 1.200 metros entre lagos y formaciones de calcita.

Colinas boscosas con el Castillo de Almodóvar a lo lejos

Colinas boscosas con el Castillo de Almodóvar a lo lejos / Istock / t

La ruta monumental se extiende hacia el este por Cazalla de la Sierra, Constantina o Alanís, en tierras sevillanas, para terminar en las imponentes fortalezas cordobesas de Hornachuelos, Moratalla y el omnipresente castillo de Almodóvar del Río.

Qué hacer en una escapada por la reserva

Por la extensión de Dehesas de Sierra Morena, lo más práctico es elegir una zona y dedicarle al menos una jornada. En Huelva, Aracena permite empezar por la Gruta de las Maravillas y el castillo y continuar después hacia pueblos como Jabugo (efectivamente, el del jamón ibérico).

Dehesas desde la Peña de Alajar

Dehesas desde la Peña de Alájar / Wikimedia Commons / PNSAPA

Si prefieres caminar, acércate al Cerro del Hierro, en la Sierra Norte de Sevilla. Esta antigua mina a cielo abierto dejó un paisaje surrealista de túneles, agujas de roca y galerías kársticas. Justo al lado arranca la Vía Verde de la Sierra Norte, 18 kilómetros de antiguo trazado ferroviario ideales para recorrer a pie o en bici.

En Córdoba, el Parque Natural Sierra de Hornachuelos muestra la cara más agreste de la reserva, con profundos cañones encajonados y bosque mediterráneo denso.

Y una última recomendación: no apures para volver a tu aloojamiento cuando caiga el sol. Sierra Morena cuenta con certificación Reserva Starlight gracias a la escasa contaminación lumínica de sus montes. Basta con que te alejes un par de kilómetros de cualquier núcleo urbano, apagues las luces del coche y levantes la vista para disfrutar de uno de los mejores cielos nocturnos de Europa.