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La Reserva de la Biosfera de 390 kilómetros cuadrados que guarda el paisaje más imponente de España: desierto, barrancos y castillos de tierra

La erosión ha creado en el sureste de Navarra un paisaje de barrancos, cabezos y relieves tabulares donde también sobrevive una singular tradición de uso comunal.

La Reserva de la Biosfera que parece un desierto tiene barrancos y castillos de tierra

La Reserva de la Biosfera que parece un desierto tiene barrancos y castillos de tierra / Istock / MarioGuti

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Cuanto te vas acercando, la carretera sigue un camino entre campos de cultivo que cuadran con la estampa clásica de Navarra. Pero espera un poquito más, porque el terreno no va a tardar en cambiar y rápidamente aparecen las primeras lomas desnudas, los barrancos y las capas de arcilla y yeso adquieren tonos ocres y blanquecinos. Estás en las Bardenas Reales, que no guardan ningún parecido con el paisaje que las rodea.

Así es la diversidad paisajística de las Bardenas Reales

Así es la diversidad paisajística de las Bardenas Reales / Istock / mmeee

Al norte de la península, donde nadie esperaría tropezar con un escenario semidesértico, la erosión lleva millones de años esculpiendo un territorio de casi 400 kilómetros cuadrados declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en el año 2000. Un Parque Natural sin municipios ni habitantes permanentes, pero cargado de paisajes imposibles. Forma parte al completo del Parque Natural de Bardenas Reales y su gestión recae en la Comunidad de Bardenas Reales, formada históricamente por 22 entidades que conservan derechos de uso sobre estas tierras desde hace siglos.

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Adriana Fernández

Un paisaje que parece sacado de otro continente

Aquí predominan las margas, arcillas, limos y yesos, materiales blandos sobre los que el agua y el viento han ido excavando una extensa red de barrancos. Las capas de roca más resistente, en cambio, han protegido el terreno inferior dando lugar a los característicos cabezos y mesas.

Esta es una de las zonas más conocidas de las Bardenas Reales

Las Bardenas Reales / Istock / Johann Muszynski

Para recorrer este paisaje la parada obligada es la Bardena Blanca, la depresión central del parque. Es allí donde se concentran los relieves más fotografiados, como Castildetierra, un monumento natural esculpido con forma de "chimenea de hadas". La propia entidad gestora del parque explica que estos cabezos surgen precisamente porque los estratos superiores, más duros, actúan como un escudo frente a la erosión de las arcillas blandas que quedan debajo.

Geomorfológicamente, el territorio se organiza en tres grandes sectores. Al norte se extiende El Plano, una amplia meseta elevada y relativamente estable; en el centro se sitúa la Bardena Blanca; y al sur emerge La Negra, marcada por sus relieves tabulares y sus masas de pino carrasco.

La reserva que también cuenta una historia

Antes de lanzarte a recorrerlo, recuerda que este espacio nunca ha estado deshabitado del todo. Las Bardenas albergan yacimientos arqueológicos de las edades del Bronce y del Hierro, y también fueron lugar de paso para los romanos. Como está entre Navarra y el valle del Ebro, durante la ocupación musulmana y la posterior Reconquista fue una zona fronteriza algo convulsa.

Desde Tudela resulta imprescindible dar un salto hasta las Bardenas Reales.

Atardecer en las Bardenas Reales. / Istock / AlbertoLoyo

De aquel pasado fortificado quedan historias, leyendas y restos vinculados a la defensa del territorio. Sin embargo, lo más singular no es un castillo en ruinas, sino la propia fórmula de gobierno del parque. Los 22 congozantes (19 municipios, dos valles pirenaicos y el monasterio de La Oliva) mantienen derechos tradicionales de aprovechamiento que se remontan a concesiones reales y que fueron blindados por una Real Cédula de Felipe V en 1705. Esa herencia sigue viva en los usos ganaderos y agrícolas que han convivido durante siglos con la protección del medio natural.

Cómo recorrer las Bardenas Reales

La mejor forma de descubrir las Bardenas es hacerlo con calma y, como es lógico, respetando los itinerarios señalizados. La Comunidad de Bardenas cuenta con rutas marcadas para distintos tipos de recorrido y un Centro de Información en el acceso desde Tudela y Arguedas. Antes de empezar la visita es imprescindible que consultes la normativa, ya que la circulación fuera de las pistas autorizadas está estrictamente prohibida para garantizar la conservación del parque.

Si es tu primera vez en la zona, la Bardena Blanca reúne los paisajes que todo el mundo tiene en mente, con Castildetierra, los grandes cabezos, los barrancos y las peculiares formas erosivas del terreno blanquecino. Puedes combinar la ruta con una parada en el centro de interpretación para entender el origen geológico de la reserva antes de seguir explorando. También te conviene reservar algo de tiempo para adentrarte en La Negra, donde el paisaje cambia drásticamente.