Ni Andalucía, ni Baleares: Reino Unido dice que la región que todo el mundo debería visitar en España y tiene la playa más pequeña del mundo
Los británicos ponen el foco en la región española que tiene toda una cultura en relación a la sidra, las montañas más espectaculares y playas que te roban el corazón.

Cuando uno piensa en los mayores paraísos españoles, los focos suelen ir directos a Andalucía, con su color especial, o a las Baleares, ese paraíso de calas turquesas y fiestas hasta el amanecer. Y no me extraña, sin duda son lugares únicos en el mundo, capaces de enamorar a cualquiera que quiera levantar la mirada de la pantalla. Pero a veces el verdadero tesoro no está donde brilla más el sol, sino donde las montañas coronan los paisajes, las playas parecen de película y la sidra se escancia como religión. Y no lo digo (solo) yo. Lo dice The Telegraph, lo dice The Guardian, lo dicen los viajeros británicos que cada vez más eligen como destino estrella… Asturias.
Y quizás me diréis que no necesitamos en España más turistas británicos (o de donde sean). Sin embargo, eso podría ser un debate aparte. Aun así, ver lo que dicen fuera del país espero que nos haga poner el foco en el turismo nacional, y en que no hace falta cruzar el charco para disfrutar de lugares idílicos. En este caso, podemos encontrar el Edén en la tierra en territorio Astur.

Un paraíso natural…
Asturias lleva años recibiendo piropos internacionales, pero en 2024 se consolidó como el gran destino oculto de Europa, según varios medios británicos. The Times la incluyó entre los lugares más “auténticos” del continente, destacando su combinación perfecta de “naturaleza virgen y tradiciones vivas”. Y no es para menos, estamos hablando del único Principado de España, con más de un tercio de su territorio protegido bajo alguna figura ambiental.

Entre ellos, el Parque Nacional de los Picos de Europa, donde la montaña se muestra imponente y los lagos de Covadonga confirman aquello que dijo Melendi que “si el comparar no es justo, diré que no hay comparación”. Asturias no se vende al mejor postor, se muestra tal cual es. Y eso, en estos tiempos en los que manda el turista, es algo de lo que presumir.
La costa más salvaje del norte
Si lo tuyo es el mar, Asturias también tiene premio. Más de 200 playas jalonan su costa, algunas de ellas escondidas entre acantilados, otras abiertas al oleaje del Cantábrico; Playa del Silencio, Gulpiyuri (la playa más pequeña del mundo), Torimbia… nombres que empiezan a sonar en el boca a boca de aquellos que buscan la autenticidad.

Y si quieres más, súmate a la ruta de los bufones de Pría, que son grietas y chimeneas abiertas en la roca del acantilado, que proporcionan un espectáculo parecido al de un geyser. O visitar Llanes y Cudillero, dos de los pueblos marineros más bonitos de España, con casas de colores, un puerto pesquero que ofrecen una postal propia de película de Disney.
Un placer sin culpa
Hablar de Asturias sin hablar de comida es como ir a Roma y no ver el Coliseo. La fabada es toda una institución, el cachopo, una religión. ¿Y qué decir de la sidra? Todo un ritual, divertido a la par que sabroso. La cocina asturiana rebosa autenticidad y sabor. Desde una tabla de quesos con Cabrales o Gamonéu hasta un pote asturiano, aquí nadie pasa hambre.

Cultura que se respira
Pero si todo esto fuera poco, Asturias también ofrece un patrimonio cultural que desborda historia por cada esquina. Desde las iglesias prerrománicas de Oviedo, Patrimonio de la Humanidad, hasta las minas de carbón reconvertidas en museos, las huellas del Camino de Santiago (reconocido como Patrimonio de la Humanidad) o incluso las cuevas prehistóricas. Y no olvidemos su folklore, sus gaitas, sus hórreos y su forma de hablar, el asturiano, que suena a raíz profunda.

¿Por qué lo eligen los británicos?
¿La razón de la elección de los británicos? No lo sabemos, y sin ganas de menospreciar a nadie, quizás es porque están buscando un lugar donde el turismo todavía no ha ganado la batalla. Asturias no compite por tener la fiesta más ruidosa ni la playa más posteada. Compite por ser real, por ofrecer una experiencia que se te queda grabada más allá del carrete del móvil. Y eso, en la era del turismo clónico, vale su peso en oro.

Este año, los viajeros más exigentes han puesto sus ojos en una región que durante años ha permanecido en segundo plano. Sin embargo, siempre es importante llevar por bandera el respeto por la cultura, la tradición y los paisajes cuando se viaja a cualquier lado. Y así, Asturias no entrará en esa lista de regiones españolas que desgraciadamente están perdiendo el pulso contra el turismo.
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