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La región donde veranea la élite del País Vasco: mansiones señoriales, playas urbanas y un puente Patrimonio de la Humanidad

La antigua zona de veraneo de la burguesía vizcaína mantiene intacto gran parte de su patrimonio arquitectónico y uno de los paseos marítimos más elegantes del norte de España.

El rincón donde nació el gran veraneo de la burguesía vasca

El rincón donde nació el gran veraneo de la burguesía vasca / Istock / TONO BALAGUER

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Cuando el hierro de Vizcaya convirtió Bilbao en una de las grandes potencias industriales de Europa, las familias que levantaron bancos, navieras y siderúrgicas comenzaron a buscar un lugar donde escapar del bullicio de la ciudad durante los meses de verano. No tuvieron que irse muy lejos, pues lo encontraron a apenas unos kilómetros, junto al mar. Allí levantaron palacios, villas rodeadas de jardines y elegantes residencias que forman parte del paisaje de una de las zonas más distinguidas del Cantábrico.

Getxo, País Vasco

Getxo, País Vasco / Istock / pedro emanuel pereira

Ese lugar es Getxo, un municipio que conserva buena parte del esplendor arquitectónico de aquella época y que, más de un siglo después, continúa siendo uno de los destinos residenciales más exclusivos del País Vasco gracias a sus playas urbanas, paseos junto al mar y el puente de Vizcaya (o Puente Bizkaia), declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.

La región donde veranea la clase media de España tiene las mejores playas vírgenes del país y chiringuitos donde comer una buena paella frente al mar: sus puestas de sol son infinitas

Sara Fernández García

Cuando la burguesía industrial convirtió Getxo en su refugio de verano

El crecimiento económico de Vizcaya durante la industrialización cambió para siempre la fisonomía de la ría de Bilbao. La explotación minera, la siderurgia, la construcción naval y la actividad financiera generaron una nueva clase empresarial que empezó a levantar residencias de verano lejos del ambiente industrial de la capital.

Panorama del muelle de Neguri en Getxo.

Panorama del muelle de Neguri en Getxo. / Istock / Mimadeo

El lugar elegido fue la costa de Getxo, especialmente la zona de Neguri, que significa en euskera "ciudad de invierno". A partir de finales del siglo XIX comenzaron a construirse grandes mansiones inspiradas en la arquitectura inglesa, francesa y centroeuropea, rodeadas por amplios jardines y orientadas hacia el mar. El lujo ya empezaba a respirarse.

Muchas de aquellas viviendas pertenecieron a algunas de las familias más influyentes de la historia económica vasca y, aunque con el paso del tiempo varias cambiaron de uso o fueron rehabilitadas, el conjunto sigue teniendo ese carácter elegante que lo convirtió en uno de los lugares más prestigiosos para residir y veranear. Si paseas por Neguri o por Las Arenas puedes apreciar esas fachadas que reflejan el gusto arquitectónico de la Belle Époque. Es un auténtico museo al aire libre.

Entre playas urbanas, paseos marítimos y el encanto del Puerto Viejo

La playa de Ereaga, situada frente al paseo de Zugazarte, es probablemente la imagen más reconocible de la localidad. Muy cerca se encuentran también Las Arenas, junto a la desembocadura de la ría, y Arrigunaga, abierta al mar Cantábrico y rodeada de un entorno mucho más natural.

Vista de la playa de Ereaga en Getxo.

Vista de la playa de Ereaga en Getxo. / Istock / Mimadeo

Entre todas ellas discurre un paseo marítimo que conecta jardines históricos, antiguas residencias señoriales, miradores y terrazas con vistas al Abra. No dejes de recorrer este paseo, porque es una de las caminatas más agradables del litoral vasco. Si te animas, puedes seguir el recorrido hasta el Puerto Viejo de Algorta, uno de los rincones con mayor personalidad de Getxo por sus estrechas calles, las casas blancas de pescadores y las pequeñas plazas que recuerdan el origen marinero de esta localidad. Este barrio es todo un contraste con las zonas de las grandes villas.

El puente que revolucionó la ingeniería y une dos formas de entender la ría

Ninguna visita a Getxo estaría completa sin acercarse al puente de Vizcaya, la gran obra de ingeniería que conecta Las Arenas con Portugalete desde 1893.

Puente colgante de Getxo, País Vasco

Puente colgante de Getxo, País Vasco / Istock / MEDITERRANEAN

Diseñado por el ingeniero Alberto de Palacio, discípulo de Gustave Eiffel, fue el primer puente transbordador metálico del mundo y supuso una solución revolucionaria para permitir el paso simultáneo de embarcaciones y viajeros sin interrumpir el intenso tráfico marítimo de la ría. El puente es tan singular que la Unesco lo declaró Patrimonio Mundial en 2006.

Hoy en día sigue funcionando diariamente mediante una barquilla suspendida que transporta peatones y vehículos de una orilla a otra. Desde la pasarela superior tienes una de las mejores panorámicas de toda la desembocadura del Nervión, con la costa de Getxo a un lado y el casco histórico de Portugalete al otro. Una postal que resume a la perfección la identidad de este rincón de nuestra geografía.