La región donde veranea la clase media de España: con las mejores playas del país y chiringuitos donde comer una buena paella
Las vacaciones de verano no siempre han sido tal y como las conocemos y es algo que depende mucho de las clases sociales.

Toda la vida ha habido destinos preferidos por las familias de clase media y otros muy diferentes que escogían las de clase alta. Con el paso del tiempo se acaban asociando las vacaciones a un tipo de familia, sobre todo hace unos años cuando no existían esos paquetes low cost con los que hoy se puede viajar a casi cualquier parte del mundo. Entonces la clase alta hacía planes como ir a esquiar y la media iba al pueblo de sus abuelos.
El verano de los años 80 y 90 era así, había pocas familias de clase media que pudieran viajar más allá del pueblo, y si lo hacían se iban a lugares como Benidorm o Torrevieja. El panorama no ha cambiado demasiado. El norte sigue considerándose un destino más sofisticado, elegante y caro -aunque siempre hay opciones más asequibles-; mientras que el sur o la costa levantina representan todo lo contrario en las mentes de los españoles.
Lo cierto es que el verano antes de los años 70 era algo que solo vivía la aristocracia de entonces. Fue a principios del siglo XX cuando empezó ese turismo que hoy tenemos tan interiorizado, pero la clase media, cuando palpó sus primeras vacaciones de verano, lo que buscaba era relajarse en la playa, comer mucho y bien y olvidar por unos días su propio hogar que asociaban al trabajo duro. Así que su verano se basaba en playa y chiringuito y hoy igual.
La región donde veranea la clase media española
De este modo, la clase media española sigue prefiriendo desplazarse hasta la Comunidad Valenciana para disfrutar de sus ansiadas y merecidas vacaciones. Allí existe la posibilidad de gastar poco dinero, empezando por las playas, que son gratuitas y pueden convertirse casi en una segunda residencia. Estas playas de la Costa Blanca y la de Valencia siguen llenándose hasta los topes porque muchas personas han heredado lo que han vivido de pequeños.

Los destinos que más se visitan son Benidorm, Torrevieja, Jávea y Calpe en la Costa Blanca y Gandía y Cullera en la Costa de Valencia. Allí se encuentran algunas de las mejores playas de la región y por eso están siempre hasta la bandera. La playa de Granadella y Cala Ambolo en Jávea son dos zonas ideales para practicar submarinismo o nadar tranquilamente en el mar y, además, la segunda está incluida en la lista de las 50 mejores playas de Europa.

Benicàssim es otra ciudad que se ha puesto muy de moda en los últimos años, sobre todo por la celebración del festival de música FIB (Festival Internacional de Benicàssim). Santa Pola es otro ejemplo, con su única isla habitada de la Comunidad Valenciana, Tabarca; Moraira con su aspecto medieval y su castillo coronando el paisaje; Alcossebre y sus playas de arena fina; o Peñíscola con su fortificación templaria y sus múltiples playas.

Más allá de sus playas está su gastronomía. La comida de la Comunidad Valenciana siempre ha destacado por su paella tradicional con pollo, conejo y garrofó, pero cuentan con otros platos como el arroz a banda, la fideuá, el arroz negro, la horchata, el all i pebre, las cocas o el turrón. Y sus gentes siempre se han caracterizado por ser amables, así que, realmente, esta región lo tiene todo para seguir siendo el destino veraniego por excelencia de la clase media de España.
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