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El refugio de Joan Manuel Serrat es una villa amurallada en Navarra donde está enterrado César Borgia: “Tenía solo 12 o 13 años, pero aquellas vivencias y la vida sencilla del pueblo me cautivaron”

Setenta años después, el Noi del Poble-Sec sigue recordando con mucho cariño el pueblo que lo vio crecer.

El pueblo medieval que enamoró a Joan Manuel Serrat y donde está enterrado César Borgia.

El pueblo medieval que enamoró a Joan Manuel Serrat y donde está enterrado César Borgia. / istock/rtve

Tal y como canta en su famosísima canción, Joan Manuel Serrat nació en el Mediterráneo. Fue en Barcelona, en el barrio del Poble-Sec para ser más concretos, donde el icónico cantautor nació y creció. Uno de los artistas más destacados del panorama musical español de los últimos cincuenta años, Serrat fue también uno de los pioneros en lo que se bautizó como la Nova Cançó, un movimiento artístico catalán de canción protesta que durante el franquismo reivindicó el uso del catalán en el mundo de la canción.

El pueblo de interior donde Joan Manuel Serrat pasó sus veranos de adolescente

El pueblo de interior donde Joan Manuel Serrat pasó sus veranos de adolescente / Istock / leodaphne

Pero, a pesar de su arraigo a las tierras catalanas, en el corazón de Joan Manuel Serrat vive también una pequeña localidad situada a casi 500 kilómetros de su ciudad natal. Un pueblo navarro que lo vio crecer desde sus primeros años de adolescencia, y que desde entonces se ha convertido en un refugio para él y su familia.

El pueblo que inspiró la canción 'Mediterráneo' de Serrat: un puerto pesquero repleto de casas blancas que se asoman a calas de cuento

Adriana Fernández

Un verano que le cambió al vida

Cuando Serrat tenía apenas 12 o 13 años, sus padres lo mandaron a pasar todo un verano con la familia de la madre al pequeño pueblo de Viana, un municipio de Navarra situado a una hora de la ciudad de Pamplona y a escasos kilómetros del límite con Euskadi. “A mí mis padres me dejaron caer ahí en un verano determinado porque no tenían dónde meterme, y ahí hice los amigos que se hacen normalmente”, contaba el cantautor en una entrevista en BBC Mundo.

Orgulloso de sus vínculos con la villa navarra, donde le conocen como Juanito, es aquí donde aprendió a jugar a pelota y también pescó sus primeros cangrejos. “Aprendí a cazar pájaros con cepas y a pescar truchas con horquillas,” añadía durante la entrevista, “Me encontré con unas personas con una categoría humana tan extraordinaria que se han convertido en amigos para toda la vida”.

La Iglesia de Santa María de Viana, donde está enterrado César Borgia

La Iglesia de Santa María de Viana, donde está enterrado César Borgia / Istock / Stanislava Karagyozova

Desde hace unos 20 años, Joan Manuel Serrat tiene su propia casa en el pueblo, del que es hijo adoptivo desde 2014 y de donde se siente muy orgulloso de pertenecer. Siempre que puede, contaba, se instala en el pueblo para disfrutar de los amigos de toda la vida y de este lugar que tantas maravillosas experiencias le ha regalado.

Cabeza de principado

Con raíces que se remontan hasta el siglo XIII, cuando fue fundada como ciudad fortaleza del reino de Navarra, la villa de Viana fue un punto estratégico tanto a nivel defensivo, como político y religioso durante varios siglos. Declarado Bien de Interés Cultural, su conjunto histórico todavía conserva las murallas medievales, así como iglesias monumentales y palacios señoriales que evidencian la importancia que tuvo entre la Edad Media y el Renacimiento.

Las ruinas de la Iglesia de San Pedro

Las ruinas de la Iglesia de San Pedro / Istock / curtoicurto

Es durante el Renacimiento que sucedió uno de los episodios más destacados de la historia de Viana: tras una emboscada que tuvo lugar una noche de marzo de 1507, el por aquel entonces capitán general de los ejércitos navarros César Borgia murió a manos de los hombres del conde de Lerín. Enterrado durante muchos siglos en la calle, desde 1953 se puede visitar su tumba en la Iglesia de Santa María de la Asunción, construida en estilo gótico entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV y declarada Monumento Nacional en 1931.

Destacan también las ruinas de la iglesia de San Pedro, rodeadas por los Jardines de Serrat; los varios portales y tramos de la antigua muralla medieval que hay repartidos por el trazado urbano; o el Camino de Santiago, cuya vertiente francesa hace su última parada en Navarra antes de atravesar hacia el País Vasco en el pueblo de Viana.