El refugio donde están las raíces de Pep Guardiola (55 años): una joya medieval escondida en Cataluña, con 7.700 habitantes y declarada Bien de Interés Cultural
A poco más de una hora de Barcelona, en el corazón de la comarca del Bages, se esconde un rincón medieval que el tiempo parece haber olvidado: calles empedradas, murallas centenarias y los inicios de uno de los entrenadores más conocidos del mundo.

Un precioso pueblo medieval que guarda las raíces de Pep Guardiola. / Istock
Hay lugares que no necesitan anunciarse. Que no compiten con el fragor del turismo de masas ni rivalizan con los grandes destinos de la costa catalana. Son los que guardan su secreto entre muros de piedra, los que reservan sus mejores rincones para quien se toma la molestia de buscarlos. Uno de ellos vive suspendido en el tiempo en el corazón geográfico de Cataluña, a escasos 60 kilómetros de Barcelona, rodeado de campos de cereales y viñedos que cambian de color con las estaciones.

Alrededores del pueblo de Santpedor. / Wikicommons | Josep Renalias
Esta villa fue, en su momento de mayor esplendor, el núcleo más poblado de toda la comarca después de Manresa. Gozó del privilegio de ser considerada villa real —dependía directamente del rey y no de ningún señor feudal— y en el año 1400 llegó a obtener la consideración de "carrer de Barcelona", un estatus que entonces era sinónimo de poder y prosperidad. Tuvo feria propia desde tiempos medievales, una de las más antiguas de Cataluña, y una industria pujante especializada en la lana que la convirtió en un centro económico de primer orden en la región del Bages. De aquel esplendor, siete siglos después, queda un casco antiguo de una belleza casi cinematográfica: el de Santpedor.

Adriana Fernández
Las raíces de Pep Guardiola: donde nació un mito del fútbol mundial
El vínculo entre Pep Guardiola y Santpedor va mucho más allá de la anécdota futbolera. El entrenador del Manchester City nació aquí el 18 de enero de 1971, y la familia Guardiola lleva documentada en el pueblo desde el siglo XV, según publicó El Mundo tras entrevistar a su padre, Valentí Guardiola. El propio técnico recordaba su infancia en el libro Otra manera de ganar con una nostalgia que no ha perdido frescura: "Santpedor es uno de esos pueblos donde todos se saludan, todos se conocen. Todos los días bajaba por la tarde al campo con balón en mano y me quedaba esperando a que llegara toda la pandilla. Jugábamos hasta tarde, podíamos durar horas, hasta que mi madre me llamaba a comer".
Esa imagen de un niño con el balón bajo el brazo, hijo de un albañil y de un ama de casa, recorriendo las mismas calles empedradas que hoy puede recorrer cualquier visitante, es la que mejor resume la esencia de Santpedor: un lugar que forma el carácter, que moldea las personas con la pausa y la autenticidad que solo tienen los pueblos donde todos se conocen. Guardiola fichó por el Barça en 1984 con solo 13 años y, aunque lleva décadas sin vivir allí, el vínculo emocional con el pueblo nunca se ha roto.

Iglesia de Sant Francesc, Santpedor / Wikicommons | Maria Rosa Ferre
El reconocimiento fue mutuo. Santpedor nombró a Guardiola hijo predilecto y bautizó con su nombre las instalaciones deportivas municipales, el Centro Deportivo Municipal Josep Guardiola. En el acto celebrado en su pueblo natal, el entrenador declaró: «Sé que mis padres están muy felices y esto es lo que me hace más feliz». Y añadió la frase que mejor resume su relación sentimental con Santpedor: que le producía una alegría enorme «haber nacido en este pueblo y haber jugado en el Barcelona». La casa familiar se encuentra en la Plaza de la Generalitat, conocida popularmente como la Plaza de los Asnos, y es hoy un punto de peregrinación informal para los aficionados al fútbol que llegan buscando el origen del mito. Pero quienes se quedan más allá de la foto de rigor terminan descubriendo que el pueblo tiene mucho más que ofrecer que la leyenda de su vecino más ilustre.

Interior de la Iglesia de Sant Pere. / Wikicommons | Paul M.R. Maeyaert
Qué ver, qué comer y cómo visitar Santpedor
El monumento estrella de Santpedor es la iglesia parroquial de Sant Pere, un templo de origen románico con ampliaciones góticas que preside la vida del pueblo desde la Edad Media. Conocida popularmente como Sant Pere d'Or, está considerada Bé Cultural d'Interès Nacional (BCIN) por la Generalitat de Catalunya —equivalente al Bien de Interés Cultural en el ámbito estatal—, la máxima distinción patrimonial que puede recibir un monumento en Cataluña. Su arquitectura sintetiza siglos de historia en una sola fachada, y su interior guarda la huella de las distintas épocas que la fueron ampliando y transformando. Junto a ella, la capilla de Sant Andreu añade un punto de recogimiento espiritual en el entorno urbano, y la ermita de Sant Francesc, algo más alejada del núcleo, completa el triángulo de patrimonio religioso del municipio.

Muralla medieval del Portal de les Verges de Santpedor / Istock / Carlos Soler Martinez
El paseo por el Barrio Antiguo, con sus calles estrechas y cortas, sus arcos y sus ventanas románicas, puede ocupar una mañana entera si uno se detiene a mirar, que es como se disfrutan estos lugares. Y al sur del casco urbano, los humedales del Aiguamoll de la Bòbila ofrecen senderos fáciles entre aguas, aves y vegetación, ideales para familias o para quien simplemente quiera respirar después de tanta piedra. En cuanto a la gastronomía, Santpedor tiene en la cabra estofada su emblema culinario por excelencia, un guiso tierno cocinado con berenjena, hierbas y vino que se convierte en protagonista durante la Fira de Sant Miquel, una feria con raíces en el siglo XII que cada otoño llena el pueblo de vida.
También son platos habituales de la zona la escudella, los caracoles a la llauna y las coques de recapte, todos ellos fieles a la tradición campesina del Bages. Para sentarse a la mesa, el Restaurant Cal Toni (Ronda de Sant Pere, 55) es una referencia consolidada en el pueblo, con menú diario y cocina mediterránea bien valorada por los lugareños. Para llegar, Santpedor está a unos 73 kilómetros de Barcelona por la C-55 —poco más de una hora en coche—, y relativamente cerca de Manresa, que dispone de conexiones regulares de autobús con la comarca. El municipio cuenta también con estación propia en la línea de FGC, lo que lo hace accesible en transporte público desde la capital del Bages.
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