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El pueblo con las raíces de Pedri (23 años) es una joya de 11.000 habitantes que fue menceyato guanche: está declarado Bien de Interés Cultural

Campeón del mundo con España el pasado 19 de julio, el centrocampista del Barça creció entre viñedos y carretas en un municipio tinerfeño de poco más de 11.000 habitantes. Tegueste ya tramita nombrarlo Hijo Predilecto.

El refugio de Pedri es un pueblo rural de Tenerife

El refugio de Pedri es un pueblo rural de Tenerife / Istock

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Entró en el minuto 62 de la final del Mundial, cuando la prórroga aún era una amenaza lejana y Argentina seguía apretando en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Cincuenta y ocho minutos después, con el gol de Ferran Torres ya en el marcador y la segunda estrella cosida a la camiseta, Pedro González López besaba la Copa del Mundo. A siete mil kilómetros de allí, en una plaza del norte de Tenerife donde el Ayuntamiento había montado una pantalla gigante para seguir cada partido de la selección, un pueblo entero se venía abajo. "Estaba escrito. Se cumplió nuestro sueño, el sueño de todos", resumió el jugador esa misma noche.

Santa Cruz de Tenerife es la principal ciudad de la isla

Santa Cruz de Tenerife es la principal ciudad de la isla / Istock / Kris Hoobaer

Ese pueblo es Tegueste, y no es un dato menor en su biografía: es el lugar donde su abuelo fundó la peña barcelonista de Tenerife-Tegueste, donde su padre la preside todavía hoy y donde la familia regentó durante más de medio siglo una tasca que fue, a la vez, sustento, sede peñista y patio de recreo. Pedri nació en Bajamar y llegó aquí con tres años. Vive ahora en la localidad de Castelldefels, pero sus padres siguen en el valle, y él regresa siempre que el calendario se lo permite. El municipio ha decidido devolverle el gesto: el grupo de Gobierno ha iniciado el expediente para concederle el título de Hijo Predilecto de la Villa, la máxima distinción que otorga el Consistorio. El alcalde, Norberto Padilla, ha subrayado que el futbolista "nunca ha olvidado sus raíces".

Tiene un solo habitante y las aguas más azules del mundo: la isla más bonita de las Canarias tiene un solo habitante

Adriana Fernández

El menceyato que sobrevivió en el nombre

Antes de que existiera el fútbol, existió Tegueste. El municipio hereda el nombre de uno de los nueve menceyatos guanches que se repartían la isla en vísperas de la conquista castellana, un territorio bastante más amplio que el actual: además del valle que hoy ocupa la villa, comprendía Valle de Guerra, Tejina y Bajamar. Es decir, que el propio lugar de nacimiento del jugador formaba parte del mismo reino aborigen que su pueblo de adopción.

Vistas desde el pueblo de Tegueste, en las Canarias.

Vistas desde el pueblo de Tegueste, en las Canarias. / MojoPikon | Wikicommons

De aquella etapa quedan más huellas de las que cabría esperar en un término tan pequeño. El barranco de Agua de Dios, que marca el límite noroccidental del municipio, fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de zona arqueológica en 2006. En sus paredes se han localizado cuevas que los guanches emplearon como vivienda y como sepultura, y la más relevante de todas, la Cueva de los Cabezazos, sigue siendo una referencia para entender cómo se organizaba la vida en estas laderas. El casco antiguo, por su parte, cuenta con protección como Bien de Interés Cultural desde 1986. Para completar el contexto de aquel mundo anterior a 1496, conviene asomarse a la cultura guanche y a las leyendas que todavía circulan por el archipiélago.

Tegueste es, además, uno de los tres municipios tinerfeños que no tienen costa. Esa peculiaridad geográfica lo explica casi todo: sin puerto ni playa que gestionar, el valle se volcó en la tierra, y de ahí vienen los viñedos, las huertas y una identidad rural que ha resistido bastante mejor que en otros puntos de la isla.

La parroquia de San Marcos en el centro de Tegueste

La parroquia de San Marcos en el centro de Tegueste / Istock / wiesdie

Carretas, vino y una parroquia con nombre de patrón

El patrimonio construido no es abundante, pero se disfruta a pie y sin prisa. En el barrio del Socorro se levanta la ermita de Nuestra Señora del Socorro, el templo más antiguo de la zona, del siglo XVI. En el centro, la parroquia de San Marcos preside la plaza que da sentido a todo el municipio y que funciona como salón comunitario a cielo abierto. Y en uno de los extremos de la villa, la Casa de los Zamorano, antigua hacienda agrícola convertida en centro etnográfico, permite entender de dónde salen el vino y las tradiciones de este valle. Es la mejor introducción posible a la esencia rural y vinícola de las islas.

Paisaje en las Islas Canarias

Paisaje en las Islas Canarias / Istock

Nada de eso, sin embargo, se compara con lo que ocurre el último domingo de abril. La Romería de San Marcos Evangelista es una de las citas más multitudinarias del archipiélago y el momento en que Tegueste se muestra tal y como es: carretas engalanadas durante semanas con productos del campo, parrandas, trajes tradicionales, ganado bendecido y miles de personas llegadas de toda la isla. Al día siguiente se celebra el día del carretero, con las carretas expuestas en la calle y la comida y el vino compartidos con cualquiera que pase y salude. Aquellas fiestas eran, precisamente, las jornadas de más trabajo en el bar familiar. "Estuve fregando vasos y platos en el bar de mis padres", ha contado Pedri al recordar su adolescencia, un episodio que él mismo asocia al momento en que entendió lo que costaba sostener un negocio pequeño.

Está en una isla con algunos de los paisajes más bonitos de España.

Está en una isla con algunos de los paisajes más bonitos de España. / Istock

Senderos de laurisilva, guachinches y cómo llegar

Tegueste está a un cuarto de hora en coche de San Cristóbal de La Laguna y a poco más de veinte minutos de Santa Cruz, con el aeropuerto de Tenerife Norte prácticamente al lado, lo que lo convierte en una primera parada lógica al aterrizar en la isla. Hay líneas de guagua desde La Laguna, aunque el coche facilita mucho las cosas si el plan incluye caminar.

Y debería incluirlo. Los senderos que salen del valle trepan entre viñedos hacia el Parque Rural de Anaga, declarado Reserva de la Biosfera y uno de los bosques de laurisilva mejor conservados del planeta. La Mesa de Tejina, una elevación de origen volcánico que se recorre en poco más de una hora, ofrece la panorámica más completa del entorno: el valle abajo, el Atlántico al fondo y las cumbres de Anaga cerrando el horizonte. Quien quiera alargar la jornada tiene a mano rutas de senderismo espectaculares por toda la provincia.

Bosque de Laurisilva en Anaga

Bosque de Laurisilva en Anaga / Istock

En la mesa, Tegueste juega en primera. El municipio es territorio de guachinches y bodegas familiares, con más de treinta variedades de uva cultivadas y bodegas adscritas en su mayoría a la denominación de origen Tacoronte-Acentejo. El guachinche El Portezuelo, reconocible por su fachada azul añil, es la parada más segura del valle: carnes a la brasa en raciones desmedidas, costillas con millo y papas, ropa vieja de bacalao, carne de cabra y almogrote gomero. A eso hay que sumarle lo evidente, papas arrugadas con mojo, quesos de la zona y un vino del país que aquí se sirve sin ceremonia. La Tasca Fernando, el local de la familia de Pedri, echó el cierre el 1 de julio de 2025 tras casi 53 años de servicio: los padres del futbolista se jubilaron, cumpliendo el deseo que él había expresado en público más de una vez.

Tegueste no aparece en los folletos de la Tenerife de sol y playa, y sus vecinos parecen bastante cómodos con esa ausencia. Aquí no hay costa, ni resorts, ni cola en ningún mirador. Hay un valle verde, un barranco con cuevas guanches, una romería que paraliza la isla cada primavera y un chaval que fregó vasos en el bar de su padre y acabó levantando la Copa del Mundo. En Tegueste no hacía falta que se lo explicaran: allí ya lo sabían.