Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El pueblo declarado Bien de Interés Cultural que se ha convertido en el refugio de Mario Casas, ganador de un Goya: es Conjunto Histórico Artístico, uno de los más felices de España y tiene piscinas naturales formadas por lava

En el pasado, esta pequeña villa costera fue el principal puerto de su isla.

Un precioso pueblo repleto de pozas frente al mar que se ha convertido en el paraíso de Mario Casas.

Un precioso pueblo repleto de pozas frente al mar que se ha convertido en el paraíso de Mario Casas. / Istock

Conocido principalmente, y sobre todo entre las generaciones más jóvenes, por su aparición en películas como Tres metros sobre el cielo, El fotógrafo de Mauthausen, Muy lejos o No matarás, película que le valió el premio Goya al mejor actor protagonista, Mario Casas se ha convertido en uno de los actores más solicitados y queridos del panorama cinematográfico español. Nacido en A Coruña hace casi cuarenta años, y con una adolescencia y juventud transcurridas en Cataluña, el actor ha encontrado su refugio en la otra punta del país.

Uno de los pueblos más bonitos de la isla de Tenerife

Uno de los pueblos más bonitos de la isla de Tenerife / Istock / Qarlos Qastilla

En la isla de Tenerife, en la parte occidental de su costa norte, se encuentra un pequeño pueblo que ha enamorado al actor. Bañado por las aguas del Atlántico, la villa de Garachico cuenta con un precioso casco histórico, el cual alberga un rico patrimonio arquitectónico de los siglos XVI y XVII y fue declarado Bien de Interés Cultural en 1994.

Un paraíso junto al mar con prados tan verdes como los de Extremadura: el último refugio de Robe Iniesta

Adriana Fernández

Una erupción que lo cambió todo

Galardonado también con la Medalla de oro de Bellas Artes por los tesoros artísticos que conserva, Garachico fue fundado en el siglo XV. Ya desde su nacimiento, el pueblo se convirtió en el principal puerto comercial de las Islas Canarias, permitiendo que floreciera y se desarrollara a ritmo frenético. Pero todo se vio sorprendentemente interrumpido con la erupción volcánica que en 1706 sepultó la localidad. Por fortuna, la villa supo reponerse y refloreció con más fuerza que nunca.

Las piscinas natural de El Caletón son la principal atracción turística

Las piscinas natural de El Caletón son la principal atracción turística / Istock / Cristian Mircea Balate

Pueblo de ensueño

Reconocido como una de las localidades más bonitas de todo Tenerife, Garachico es, según un estudio nacional reciente, uno de los pueblos con mayor nivel de felicidad de las Canarias, por lo que no extraña que Mario Casas se haya enamorado de él. Quizás influye el ritmo de vida pausado que llevan sus habitantes, las impresionantes vistas que ofrece del entorno en el que se encuentra (como las que se obtienen desde el muelle donde se encuentra la escultura Tensei Tenmoku), o la brisa marina del Atlántico que impregna la atmósfera de sus calles empedradas.

Recorriendo las calles

La joya de la corona de Garachico son, sin ningún lugar a dudas, las piscinas naturales de El Caletón, las cuales se formaron con la erupción de 1706 y que hoy en día suponen la atracción estrella del pueblo. Perfectamente acondicionadas para el baño y con espacio para poder tomar el Sol, su encanto recae en el contraste que crean las oscuras rocas volcánicas y el azul turquesa del agua. Junto a las piscinas se erige el Castillo de San Miguel, una fortificación construida a mediados del siglo XVI para defender la población de posibles ataques de piratas.

En el pueblo, no puedes dejar de visitar la Plaza de la Libertad, alrededor de la cual se encuentran la Parroquia de Santa Ana, con un impresionante artesonado mudéjar en el interior; la Casa Palaciega de los Condes de La Gomera, construida a mediados del siglo XVII; o el Convento de San Francisco, actualmente convertido en Casa de la Cultura.

Para un paseo más tranquilo y relajado, envuelto por las maravillas de la naturaleza, encontrarás el Parque de la Puerta de la Tierra, un pequeño y exuberante jardín donde, además de una escultura a Rafael Alberti (quién visitó la localidad en 1991) o un viejo lagar, se conserva la antigua puerta de entrada a Garachico. Se trata de un arco de piedra medio soterrado por el paso de la lava, el cual marca todavía el punto hasta el que llegaba el agua antes de la erupción del volcán.