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El refugio favorito de Paz Vega para pasar el verano: una isla del Mediterráneo, playas idílicas, calas escondidas, y un recinto amurallado que es Patrimonio de la Humanidad

Con cuatro Patrimonios de la Unesco, esta isla es el retiro perfecto para perderse entre historia, cultura y paraísos de película.

Un destino de ensueño al que, desde hace años, considera su tesoro particular.

Un destino de ensueño al que, desde hace años, considera su tesoro particular. / Istock

Hay lugares donde uno se encuentra, destinos que hacen de tu estancia un refugio a donde volver, una sensación no siempre descriptible que puede deberse al paisaje, la gente, o nada en concreto, solo saber que es ahí. 

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En el caso de Paz Vega, actriz, directora de cine y modelo, ese lugar es una pequeña isla en pleno Mediterráneo al que ella misma ha denominado su “paraíso particular”: playas de ensueño, aguas cristalinas, calas espectaculares y la paz de quien se haya, aun estando lejos. 

Calas en Ibiza

Calas en Ibiza, Islas Baleares / Istock

La isla balear de Ibizaes uno de esos “escondites”, un paraíso natural bañado en sol por los cuatro costados al que Vega regresa cada año al encuentro de sus amistades, pero también para disfrutar de la tranquilidad del paraje en familia. 

"Ibiza, Biodiversidad y Cultura"

No es difícil perderse en la belleza que envuelve la isla, y aun pequeña, su territorio recoge lugares tan espectaculares como únicos, reconocidos en muchos casos Patrimonio de la Humanidad. 

En el corazón de la isla se cuenta el primero de cuatro: el Dalt Vila, su casco antiguo trazado entre murallas, responde al título de ser el renacentista de su índole mejor conservado del Mediterráneo. Pasear por a lo largo de sus seis baluartes fortificados es disfrutar de las vistas más espectaculares del puerto. 

Calas en Ibiza, Islas Baleares

Calas en Ibiza, Islas Baleares / Istock

Además, las imponentes murallas albergan callejuelas empedradas, la arquitectura gótico-catalán de la Catedral de Santa María de las Nieves, original del siglo XIII y el Castillo-Almudaina, entre otros. 

Arqueología fenicia

El segundo, solo en orden, pertenece a la Necrópolis de Puig des Molins, la más importante de la parte occidental del Mediterráneo y el lugar donde reposan las más de 3.000 tumbas excavadas que la conforman, fechadas en la época fenicia. 

Necropolis Puig des Molins

Necropolis Puig des Molins / Istock

El nombre de esta extensión, la más grande y mejor conservada de la cultura fenicio-púnica, responde a los molinos que, en el siglo XIV, ocupaban el terreno, y entre los miles de objetos que se escondían en sus vestigios, la arqueología ha descubierto amuletos, joyas, terracotas y objetos tan curiosos como huevos de avestruz pintados. 

Pero la arqueología debe más a esta isla de lo que cabría esperar, e Ibiza acoge además el tercer patrimonio registrado en el Poblado Fenicio de Sa Caleta, la prueba viviente de sus inicios y origen de la ciudad. 

Poblado Fenicio de Sa Caleta, Ibiza

Poblado Fenicio de Sa Caleta, Ibiza / Wikicommons

Fundada hacia el año 650 a.C. el poblado fenicio que la ocupaba basaba su arquitectura en calles estrechas, plazas comunitarias y una vida cotidiana marcada por la agricultura, la pesca, la explotación de sal y otras actividades asociadas, según hallazgos, con la fundición de hierro en un primer poblado que, posteriormente abandonaron para ocupar el lugar que hoy mantiene la ciudad. 

Un milagro natural

Y para coronar esta lista, el último Patrimonio responde a la razón del turquesa de sus aguas que, más allá de su belleza, esconde un milagro de la naturaleza: una planta, que no un alga, con flores, frutos y raíces acomodadas sobre el lecho marino. 

Aguas cristalinas de las playas de Ibiza

Aguas cristalinas de las playas de Ibiza / Istock

Las Praderas de Posidonia Oceánica son conocidas como el pulmón del Mediterráneo por su efecto depurador en la calidad de las aguas, filtrando el sedimento y oxigenando el agua hasta volverla completamente cristalina. 

En la zona entre Ibiza y Formentera se encuentra uno de estos ejemplares datado en más de 100.000 años, lo que la convierte en uno de los seres vivos más viejos y grandes del planeta. 

Así la isla es, sin duda, un destino de secretos y quizá sea la razón por la que todos regresen, algo que Vega conoce y disfruta de primera mano, recordándola en sus redes.