El recorrido de Hércules por la geografía española, de Cádiz a Galicia
El semidiós griego ha sido declarado fundador de diversas ciudades españolas. La huella de su leyenda todavía sigue presente en calles y plazas.

Cuando las musas cantaban De cero a héroe en la película de animación Hércules, hablaban de un “as de gladiadores” y de “un líder con honores”, algo que no podría alejarse más de la auténtica historia de este semidiós griego. Si bien es cierto que la literatura ha recordado a Hércules (o Heracles) por sus grandes habilidades en el campo de batalla, su biografía se completa con unos tintes más oscuros, difíciles de encajar en un musical de Disney.
Tras descubrir que su marido Zeus le había sido infiel con la mortal Alcmena, la diosa Hera trató por todos los medios posibles arruinar la vida de Hércules, fruto de aquella relación. En uno de sus intentos, la diosa enloqueció al héroe y este acabó asesinando tanto a su mujer como a sus hijos, convirtiéndose uno de los episodios más destacados de su leyenda. A modo de penitencia por estos crímenes, el gladiador fue condenado a realizar una serie de labores, conocida como “Los doce trabajos de Hércules”.
Estos desafíos englobaban tareas de todo tipo, desde matar al temible león de la ciudad de Nemea y capturar viva a la legendaria cierva de Cerinea, hasta limpiar los establos del rey Augías y raptar a Cerbero, perro de Hades, dios del inframundo. Y fue precisamente durante uno de estos trabajos cuando la vida de Hércules se cruzó con la historia de España.
Como décima tarea, Hércules debía robar el ganado de Gerión, un temible gigante de tres cuerpos que vivía en la isla Eritea del archipiélago de las Gadeiras, un territorio identificado actualmente como Cádiz. Las versiones más antiguas del mito, indican que Hércules llegó a la isla, robó a los animales y acabó con la vida del gigante cuando este intentó defender su propiedad. Sin embargo, tal y como narra el rey Alfonso X ‘El Sabio’ en su obra Estoria de Espanna (datada en el siglo XIII), aquella no fue la última vez que el héroe y Gerión se encontrarían.

Hércules en España
Según cuenta la leyenda, cuando Hércules estuvo en Cádiz, el gigante Gerión huyó despavorido para salvar su vida mientras era perseguido por el gladiador a través de la geografía española –no sin antes detenerse a erigir las célebres Columnas de Hércules, que hoy en día constituyen parte del escudo del país–.
Esta persecución concluyó en la región que actualmente representaría Galicia y allí, tras una ardua batalla que duró tres días y tres noches, finalmente Hércules logró acabar con Gerión. Se dice que tras su victoria, el héroe cogió la cabeza del gigante, la enterró entre el mar y la tierra y sobre ella edificó el que, todavía a día de hoy, sigue siendo uno de los principales monumentos que ensalzan la presencia del semidiós en la historia de España: la torre de Hércules, un faro romano que todavía está en funcionamiento. En este territorio, Hércules también ordenó que se levantara una ciudad a la que nombró Crunna y que, con el paso del tiempo, daría lugar a la actual A Coruña.
Además de en Galicia, también se le atribuye a Hércules la creación de otras ciudades en España. Por ejemplo, en su paso por la actual Andalucía, el héroe alzó seis altos pilares que, con la llegada de Julio César a Hispania, acabarían delimitando la colonia romana de Iulia Rómula Híspalis, conocida a día de hoy como Sevilla. Una influencia del gladiador que todavía se recuerda en la Alameda de Hércules, una extensa plaza repleta de vida situada hacia el norte del centro de la ciudad.

Muchos otros territorios han proclamado a Hércules como legítimo fundador de sus ciudades y su presencia en las leyendas de España resulta innegable a través de todos los monumentos erigidos en su honor que se despliegan a través de la península. En la ciudad de Barcelona encontramos dos fuentes dedicadas a este semidiós griego; en Madrid, diversas estatuas dedicadas al héroe se alzan en la capital como Hércules y la Hidra de Lerna, Hércules y el León de Nemea o Hércules y Onfalia; en Cádiz todavía puede visitarse el monumento de las Columnas de Hércules; y en Ceuta la estatua Los Hércules y la unión del mundo conmemora el momento de la división de la tierra entre Europa y África.
La mitología grecorromana sigue resonando en nuestra historia, en nuestras leyendas y en nuestras calles y resulta imposible tratar de separarse de ella. El mito de Hércules fundador ha dado sentido, cultura y tradición a innumerables territorios a lo largo del mundo, y en España tenemos la fortuna de poder escaparnos por nuestras propias tierras a descubrir su huella.
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