El recinto medieval amurallado más completo y mejor conservado de Europa está en España: es Patrimonio de la Humanidad y tiene la primera catedral gótica del país

Nos adentramos en una de las ciudades medievales más bonitas y mejor conservadas de España.

Es una de las ciudades más bonitas de España y tiene una muralla histórica
Es una de las ciudades más bonitas de España y tiene una muralla histórica / Istock / Giuseppe Sparta'

Numerosas ciudades en España han logrado sobrevivir a cientos de años de vida gracias a las murallas que se erigieron en su día. Fortalezas romanas, musulmanas y medievales que se crearon con la idea de proteger un área frente a posibles invasores y que hoy llaman la atención de viajeros que se acercan a conocerlas. Algunas de las más importantes son la de Badajoz, la más larga de Europa; la de Lugo, la mejor conservada de época romana; y la de Ávila.

Esta última es quizá la más famosa de todo el país, porque en su interior alberga una de las ciudades medievales mejor conservadas y más bonitas del continente. Su muralla se construyó en el siglo XI, durante el reinado de Alfonso VI, y su objetivo era defender Ávila durante la Reconquista. Cuenta con unos 2,5 kilómetros de longitud y una altura media de 14 metros; más de 80 torres semicirculares, 9 puertas de acceso y un foso en alguna de sus secciones.

Adriana Fernández

Sus puertas más importantes son las del Alcázar -que conecta con el antiguo castillo-, la de San Vicente y la del Puente. Desde 1985, es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y actualmente es considerada una de las murallas mejor conservadas de todo el mundo. Lo mejor es que todavía se puede recorrer como si fuéramos un caballero de la Edad Media, contemplando las impresionantes vistas desde lo alto sobre la ciudad y el valle Amblés.

Vista de la muralla de Ávila

Vista de la muralla de Ávila

/ Istock / Giuseppe Sparta'

Un precioso casco histórico en torno a las puertas de la muralla

Ávila es mucho más que la muralla y casi todo su casco antiguo se articula en torno a las puertas de la fortaleza. Para comenzar, la entrada a la urbe solo se puede hacer a través de tres de ellas, la del Carmen, la del Puente y la de Los Cuatro Postes. Si continuamos en esta línea, la del Alcázar sirve para subir al adarve y el resto de monumentos y edificios históricos parecen nacer de todas ellas, que están repartidas a lo largo de la muralla.

La muralla de Ávila vista desde arriba

La muralla de Ávila vista desde arriba

/ Istock / Eliza Snow

Esta antigua villa esconde también la primera catedral gótica de España, una fortaleza militar medieval que se levantó sobre un antiguo templo románico. En su interior destacan el altar de los Reyes y el retablo de Berruguete. A su alrededor hay varias casas señoriales como la de los Velada, la del Rey Niño y la de Valderrábanos, que tenían asignada a modo de defensa la Puerta de los Leales o del Peso de la Harina.

La Catedral de Avila

La Catedral de Avila

/ Istock / Sergey Dzyuba

Otras paradas obligatorias son la iglesia románica de San Pedro en la plaza de Santa Teresa y la basílica de San Vicente, junto a la de San Andrés y al convento de Santa Teresa. Alejándonos un poco de la tradición católica, nos adentramos en la judería, un barrio que susurra secretos de un pasado en el que existió un importante asentamiento judío, donde no se podía decir que faltaran sinagogas y comercios tradicionales -hoy solo queda el recuerdo de ellos-.

Gastronomía abulense

Toda ciudad castellana que se precie presume de tener y ofrecer una gastronomía excelente, y con razón. Entre los platos más típicos que se pueden degustar en Ávila hay desde guisos hasta carnes de raza criadas en la provincia, llamando la atención algunos platos como las patatas revolconas con torreznos, la sopa castellana, los judiones el Barco con chorizo y oreja de cerdo, el cochifrito, el chuletón de ternera avileña, el lechazo o las yemas de Santa Teresa, el dulce típico.

Yemas de Santa Teresa, el dulce típico de Ávila

Yemas de Santa Teresa, el dulce típico de Ávila

/ Istock / Miguel Angel Flores

Si lo que se busca es probar de todo un poco, la zona más recomendable es la del Mercado Chico, una plaza del siglo XVIII donde está el Ayuntamiento que es ideal para tapear. Aquí encontramos bares y restaurantes como Gredos o El Buen Yantar. Otra calle perfecta para centrarse en la comida es San Segundo, destacando locales como Casa de Postas o Avirulé. Aunque realmente no importa cuál se elija, porque todos ellos son una buena opción para conocer y probar la esencia abulense más pura.

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