Las raíces de Jaime Cantizano (53 años) están en un pueblo con olor a azahar por el que han pasado 7 culturas: “Fui un niño observador y un adulto en miniatura”
A escasa distancia de la Bahía de Cádiz, el vino ha sido un elemento clave en la historia y economía de este pueblo andaluz.

Jaime Cantizano nació en una bonita ciudad de la provincia de Cádiz / Gtres
Habiendo pasado por Antena 3, Onda Cero, la Cadena SER o Televisión Española, Jaime Cantizano es una de las figuras más destacadas de la radio y la televisión en España. Con una carrera que se extiende más de 30 años, Cantizano comenzó su carrera como locutor en la emisora de Los 40 Principales en Cádiz, muy cerca de su ciudad natal. Y es que Jaime Cantizano nació en la maravillosa ciudad de Jerez de la Frontera, una de las localidades más bonitas de Andalucía y todo el territorio peninsular.

Jerez de la Frontera es una de las ciudades más bonitas de Andalucía / Istock / Unaihuiziphotography
De familia humilde y criado en el barrio de La Granja, Jaime recuerda recuerda una infancia en la que ya soñaba con ser presentador, jugando a hacer entrevistas y habiendo decidido, desde bien pequeño, que su vida pertenecía al mundo de la comunicación. De esta manera, mientras los otros niños corrían y jugaban por las calles de la ciudad, Jaime era un niño “observador, de los que se quedaban mirando y escuchando a los mayores, y un adulto en miniatura”, con un pie ya metido en un estudio de radio a los 14 años.

Adriana Fernández
Jerez le enseñó la lección más importante de su vida, la cual ha quedado para siempre grabada en su memoria: “Nadie te regala nada y el respeto es el valor más importante”. Con todo esto, Jaime reconoce que Jerez es el lugar al que siempre regresa para recordar sus orígenes, con una infancia envuelta en el olor del azahar. “En mi casa no se le daba importancia a la fama, se le daba importancia al trabajo bien hecho”, cuenta sobre su educación, “Esa ha sido mi brújula desde pequeño”.

La Catedral de San Salvador, en Jerez de la Frontera / Istock / alxpin
Una ciudad de 3.000 años
Fundada por los Tartessos hace más de 5.000 años, Jerez de la Frontera se encuentra a tan solo 10 kilómetros de las costas gaditanas, bañadas por las aguas turquesa del Atlántico. Cuenta con una población de 213.000 habitantes, y a lo largo de su historia ha sido hogar de hasta siete culturas y civilizaciones distintas, comenzando por la tartesia y la fenicia, pasando por la romana, la visigoda y la judía, hasta la musulmana y la cristiana.

El Alcázar de Jerez / Istock / GISTEL Cezary Wojtkowski
Famosa por ser la cuna del Arte del Flamenco – declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y que cuenta con nombres propios como Lola Flores, José Mercé o Moraíto, quienes llevaron el flamenco de Jerez por toda la geografía nacional e internacional –, la ciudad de Jerez ofrece a todos aquellos que la visitan experiencias únicas a partir de actividades culturales y de ocio.
Con gran parte del patrimonio histórico declarado Bien de Interés Cultural dentro de la categoría de Conjunto Histórico-Artístico, destacan la Catedral de San Salvador, construida en el siglo XVIII con una mezcla de los estilos gótico, barroco y neoclásico; y el Alcázar, construido por los almohades entre los siglos XII y XIII. La ciudad alberga también diversos museos de temáticas variadas, como el Museo Arqueológico, que guarda un casco corintio único en el mundo, o el Museo del Arte Ecuestre, situado dentro de la Fundación Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre y dedicado al estudio, difusión y comprensión de este arte.

El casco griego corintio del Museo Arqueológico / Emilio J. Rodríguez Posada
Destino para el enoturismo
Jerez de la Frontera cuenta con una gastronomía exquisita, la cual resulta de la combinación de los productos autóctonos cultivados y el legado histórico dejado por los pueblos que a lo largo de la historia han habitado este territorio. Entre los platos más típicos se encuentran la berza jerezana, los riñones al jerez, cola de toro, chicharrones, o el plato típico de os viñadores, el “ajo de viña”, servido en los meses de otoño e invierno junto al vino joven.

El vino es un elemento muy importante en Jerez / Istock / javarman3
Y es que una parte muy importante de la gastronomía jerezana es el vino, pieza clave en la historia de la ciudad desde tiempos inmemorables. Tal es así que uno de los elementos más destacados del patrimonio histórico de Jerez son sus famosas bodegas, las cuales se conocen como “Catedrales del Vino”. Responsables de la elaboración de vinos de autor de reconocido prestigio, las bodegas abren las puertas para que los visitantes puedan descubrir la cultura del vino a partir de innumerables experiencias, desde recorrer los viñedos hasta participar en una cata de vinos o participar en las labores de la viña.
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