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Las raíces de los Güell, la familia que hizo posible a Gaudí: un parque, una cripta y bodegas con forma de dragón

Hay un apellido que aparece detrás de casi todo lo que hoy asociamos con Gaudí: Güell. Su particular sello en rincones de Cataluña que no siempre aparecen en las rutas turísticas.

Las raíces de los Güell, la familia que hizo posible a Gaudí: las impresionantes (y desconocidas) obras del arquitecto encargadas por la familia

Las raíces de los Güell, la familia que hizo posible a Gaudí: las impresionantes (y desconocidas) obras del arquitecto encargadas por la familia / Istock / Manel Subirats

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Antoni Gaudí es uno de esos arquitectos cuya obra parece no tener secretos. La Sagrada Familia, el Park Güell, la Casa Batlló o La Pedrera forman parte del imaginario turístico de Barcelona y han convertido su peculiar manera de entender la arquitectura en una de las señas de identidad de Cataluña. Sin embargo, el universo de Gaudí va mucho más allá de sus edificios más famosos. De hecho, sin la familia de Eusebi Güell, probablemente hoy no conoceríamos ni la mitad de su obra.

Fue este industrial catalán, enriquecido con el negocio textil y colonial, quien financió durante décadas los proyectos más arriesgados del arquitecto: el Park Güell, el Palau Güell, la Finca Güell en Pedralbes... Y también dos joyas mucho menos conocidas por el gran turismo, escondidas a las afueras de Barcelona. Por supuesto, el Park Güell, es la gran obra que conecta buena parte de esta historia. Concebido inicialmente como una urbanización para familias acomodadas inspirada en los parques residenciales británicos, el proyecto terminó transformándose en un enorme jardín privado.

El edificio menos conocido de Gaudí es, en realidad, su primera gran obra: declarada Patrimonio de la Humanidad y repleta de colores

Adriana Fernández

Más tarde recibió el reconocimiento de la UNESCO como Patrimonio Mundial. Hoy vamos a hablar también de otros dos lugares diferentes, para así entender tres maneras de acercarse al mismo arquitecto. Porque para descubrir a Gaudí no siempre hace falta mirar hacia la fachada más famosa de la ciudad, tan solo hay que despertar un poco el interés por su historia para descubrir que no muy lejos, hay lugares que también merecen la pena conocer.

Park Güell (Barcelona)

Park Güell (Barcelona) / Istock / ferrantraite

La joya de Gaudí que inspiró la Sagrada Familia

La Cripta de la Colonia Güell, situada en Santa Coloma de Cervelló. La colonia nació en 1890, cuando Eusebi Güell decidió trasladar su fábrica textil lejos de Barcelona. El objetivo era construir un núcleo urbano propio junto a la fábrica, integrando las viviendas de los trabajadores en la misma propiedad, con hospital, escuelas, comercios, teatro y cooperativa incluidos. Fue en ese contexto donde Güell encargó a Gaudí la construcción de la que debía ser la gran iglesia de la colonia.

La cripta de la colonia Güell (Santa Coloma de Cervelló)

La cripta de la colonia Güell (Santa Coloma de Cervelló) / Istock / JackF

El arquitecto comenzó a trabajar en el proyecto en 1898, aunque las obras no arrancaron hasta 1908. Durante esa década larga de estudio, desarrolló uno de los métodos más originales de toda la historia de la arquitectura: una maqueta polifunicular, colgada del techo de una caseta, hecha con cordeles y saquitos rellenos de perdigones, que le permitió calcular con precisión la forma de arcos y bóvedas antes de construirlos. De haberse terminado, hubiera sido una maqueta monumental de la Sagrada Familia.

Una escapada con un mismo apellido

Visitar ambos lugares en un mismo día es perfectamente factible desde Barcelona: la Colonia Güell se puede tomar en tren mediante los Ferrocarrils de la Generalitat, mientras que el Garraf, dentro del Parque Natural del mismo nombre, exige coche o autobús. Lo que une a los dos enclaves, más allá del apellido familiar, es esa misma sensación de estar ante un Gaudí distinto: menos fotografiado, menos multitudinario, pero igual de impresionante.

El interior de la cripta de la Colonia Güell (Santa Coloma de Cervelló)

El interior de la cripta de la Colonia Güell (Santa Coloma de Cervelló) / Istock / Rudimencial

Pero el proyecto nunca llegó a su fin. La familia Güell decidió en 1914 no continuar financiando la construcción, por motivos que nunca quedaron documentados, y solo se había completado la capilla inferior, conocida popularmente como cripta, que fue consagrada el 3 de noviembre de 1915. La obra es hoy una de las más admiradas del arquitecto, formando parte de los siete edificios de Gaudí declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005. Antes ya había sido declarada Bien de Interés Cultural en su categoría de Conjunto Histórico en 1990.

Otro tesoro de Gaudí: las bodegas Güell

Este es un singular edificio que nació también por encargo de Eusebi Güell, que había adquirido en 1874 una enorme finca de unas 825 hectáreas en el Garraf con la intención de cultivar viñas y producir vino. Primero pidió a Gaudí que diseñara un pabellón de caza para recibir a sus invitados, aunque aquella idea nunca llegó a construirse. Años después, el arquitecto recibió un nuevo encargo: unas bodegas que acabarían convirtiéndose en una de sus obras más icónicas, aunque desconocida.

Las bodegas Güell (Garraf)

Las bodegas Güell (Garraf) / Istock / LenaKozlova

La bodega del Garraf tiene una forma que recuerda poderosamente a una criatura agazapada: construida con piedra, ladrillo y hierro forjado, su aspecto simula un castillo medieval con forma de prisma triangular y una cubierta a dos aguas de fuerte pendiente, a modo de tienda de campaña. Si le echas imaginación, desde ciertos ángulos parece efectivamente el lomo escamado de un animal de fantasía entre las rocas. El complejo fue declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento. Décadas después, funcionó como restaurante. Actualmente permanece cerrado al público, aunque su exterior puede contemplarse.