El puente romano de España con mil años de vida que tiene fascinados a los ingenieros: "Se mantendrá en pie por todos los siglos"
Una de las mayores obras de la ingeniería romana es precisamente este puente escondido en la provincia extremeña de Cáceres.

La arquitectura romana dejó cientos de construcciones que todavía hoy resultan impresionantes a ojos de cualquiera. Acueductos, murallas, puentes, anfiteatros, panteones que se mantienen a pie a pesar del paso de los años y que se reparten por diferentes puntos del mundo. Los romanos introdujeron novedades técnicas como el uso del hormigón, los arcos y las bóvedas.
En España, los romanos tuvieron una gran importancia, dejando auténticas joyas como el acueducto de Segovia, el anfiteatro de Mérida o un puente que parece desafiar todas las leyes y que todavía fascina a los ingenieros. Se trata del puente de Alcántara, ubicado a la entrada del pueblo homónimo de Cáceres, y los ingenieros están convencidos de que se mantendrá ahí por siempre.
El puente romano que nunca se caerá
No solo lo dicen ellos, pues en el arco central se puede leer, casi a modo de profecía: "Pontem perpetui mansurum in saecula". Que en latín significa: "Este puente permanecerá para siempre". Es uno de los puentes romanos más impresionantes que se han visto sobre la faz de la Tierra. Lo más espectacular es que el que hoy vemos es el mismo que el de hace dos milenios.

Se erigió en el siglo II d. C., bajo las órdenes del emperador Trajano, que halló en Extremadura un lugar próspero para asentar y desarrollar su imperio. Su construcción se encargó con el objetivo de reforzar la red de comunicación en la antigua provincia de Lusitania y así facilitar el transporte de bienes y personas. El arquitecto fue Cayo Julio Lacer.

Se utilizaron bloques de granito que se había extraído en la zona. Con ellos, crearon una estructura de seis arcos desiguales sostenidos por cinco pilares, y alcanzaron una altura de hasta 48 metros. En extensión ocupa 194 metros, con un ancho de ocho, por donde actualmente todavía pueden circular los coches. Al otro lado, se ubica un templo en honor al emperador y a los dioses de Roma.
Al otro lado del puente
El pueblo con el que nos topamos al otro lado del puente también es digno de visita. Alcántara aparece con un aire místico y silencioso, con un casco histórico ecléctico donde se aprecian las huellas de diversas culturas, desde la árabe hasta la judía y la cristiana. También fue pueblo templario, por lo que los edificios históricos son de lo más variados y curiosos.

El convento de San Benito es uno de los monumentos más representativos, que refleja la importancia del pueblo durante la Edad Media. Fue propiedad de la Orden de Alcántara, una de las órdenes militares más influyentes de la península. Su claustro está coronado por arcos góticos y en su interior se ubica el Centro de Identidad de las Órdenes de Caballería.
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