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De repente este pueblo vuelve a fascinar a todo el mundo: esconde un conjunto medieval Bien de Interés Cultural y un impresionante yacimiento arqueológico

El que fue recordado como "pueblo de los dinosaurios" ostenta además el título del "más bello de Valencia".

Una de los pueblos escondidos más bonitos de España esconde además uno de los yacimientos más importantes.

Una de los pueblos escondidos más bonitos de España esconde además uno de los yacimientos más importantes. / Istock

Existen lugares donde el paso del tiempo parece solo un espejismo, y la actualidad se abre paso entre vestigios de un pasado anacrónico. Dinosaurios, romanos, judíos, árabes y cristianos, esperan en este pueblo en la sombra de la historia, mientras el mundo, con otros ojos, le recuerda con un nuevo nombre.

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Adriana Fernández

El que ha sido condecorado como el primer “Pueblo más bello de España” de la provincia de Valencia, mantiene aún su historia como “el pueblo de los dinosaurios”, el seudónimo que, durante un tiempo, dio fama a este paraje exquisito en la comarca de La Serranía.

Un casco histórico irrepetible

Con un casco histórico proclamado Bien de Interés Cultural (BIC), el Castillo de Alpuente, homónimo al pueblo que le hace cuna, preside la villa sobre la mole rocosa que lo sustenta, antiguo pueblo independiente y capital de la taifa de Alpuente, en el siglo XI.

Alpuente, La Serranía

Alpuente, La Serranía / Wikicommons

Constituye una antigua fortaleza romana y andalusí, y sus ruinas recogen pozas, cámaras y aljibes de su flagrante pasado, sumado a la Torre del Homenaje, con 10 metros de sillería que resisten a persistentes derribos, despunta sobre el cielo de la villa.

A sus pies, el pueblo de Alpuente se extiende enmarcado en los restos de su antigua muralla defensiva, y en su estructura árabe, la Torre de Alhama abre paso, antigua puerta de entrada a la villa, a la ciudad medieval: un entramado de casonas antiguas y el trazo ascendente de calles empedradas.

Muralla de Alpuente

Muralla de Alpuente / Wikicommons

En el interior de la torre, cuyo nombre bebe de la influencia judía y musulmana que habitó el territorio tras la reconquista de 1236, habitan los restos del Ayuntamiento árabe que, además de centro administrativo, fue una antigua lonja de contratación en el siglo XIV.

Asimismo, la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, de estilo gótico y reforma barroca, espera ser descubierta entre los muros del pueblo.

Pero, lejos de urbanismos, este pueblo valenciano esconde además algunas de las muestras de ingeniería más importantes del medievo, como el Acueducto de los Arcos, que salva el desnivel del río Reguero y abastece de agua a la villa y plantaciones colindantes, otro de los secretos de Alpuente.

Lo que a priori podría parecer una sencilla consecución de huertas, responde a un conjunto agrícola iniciado en el primer periodo de ocupación islámica, distribuido en terrazas escalonadas que permiten la adaptación del espacio al desnivel de la ladera, a los pies del monte San Cristóbal y que hoy se mantiene en funcionamiento valiéndose del mismo sistema.

Acueducto de los Arcos, Alpuente

Acueducto de los Arcos, Alpuente / Wikicommons

El pueblo de los dinosaurios

Pero la parada más impresionante se reserva en los yacimientos arqueológicos aledaños. Con más de 150 millones de años, estos vestigios correspondientes al Jurásico Superior a Cretácico, llamados Icnitas, recogen los restos de saurópodos y terópodos, así como huellas de hasta 20 metros de largo.

Yacimiento de huellas de Corcolilla

Yacimiento de huellas de Corcolilla / Wikicommons

El Yacimiento Icnológico de Corcodilla cuenta 53 huellas pertenecientes a dinosaurios de pequeño y mediano tamaño, atribuidas a diversas especies, así como pasarelas y paneles explicativos que recorren este fascinante episodio de la historia.

Yacimiento de huellas de Corcolilla

Yacimiento de huellas de Corcolilla / Wikicommons

Por su parte, en el Yacimiento Icnológico de Cañada París II podrás elegir entre dos recorridos, en sentido norte-sur, con más de ocho metros de longitud atribuible a un dinosaurio saurópodo, y entre 15 a 17 icnitas correspondientes a conjuntos mano-pie; o un segundo rastro de seis metros de longitud, atribuible a un dinosaurio bípedo de talla media.

En tu paso por este patrimonio, reconocido como Bien de Interés Cultural, podrás visitar además el Aula de Recuperación Paleontológica, así como el Museo de Paleontología de la villa.