El pueblo de Teruel que tiene nombre de postre: está al lado de la mejor estación de esquí de la zona y es perfecto para visitar en invierno
Este es uno de los pueblos con el nombre más curioso de toda España, pero no tiene nada que ver con el postre de Semana Santa.

Pocas veces puede ser tan acertado decir que hay un pueblo que hace la boca agua de todos los amantes de los dulces más típicos de España. Cada pueblo tiene un encanto característico que lo hace especial, aunque no son muchos los que tienen nombre de postre. Eso sí, los hay con nombre de alimentos como Cebolla y Pepino en Toledo, Aceituna en Jaén o Melón en Badajoz.
Pero Torrijas solo hay uno y está en Teruel. Con menos de 40 habitantes, este pequeño pueblo de la comarca Gúdar-Javalambre llama la atención, sobre todo por su nombre. Según cuenta su historia, que fuese bautizado así no tiene nada que ver con el dulce que tanto se come en Semana Santa. Realmente proviene del latín "turriculas", que hace referencia a un lugar con pequeñas torres.
Mucho más que un postre de Semana Santa
Más allá de su nombre, Torrijas tiene un encanto único que crece aún más durante el invierno, cuando todo se suele cubrir de nieve. Está ubicado a 1.359 metros de altura y es un destino ideal para aquellos que busquen paz y tranquilidad y también para los más apasionados de los deportes de nieve, ya que se encuentra muy cerca de la estación de esquí de Javalambre.

Los edificios más importantes están en su plaza principal, comenzando por la iglesia de San Cosme y San Damián de estilo barroco, que fue erigida en el siglo XVIII y alberga una tabla de la Sagrada Familia del XVI en su interior. También cabe destacar la ermita de Santa Catalina y la de Margarita, conocida como las Navas; así como el caserío de los Corrales, a unos seis kilómetros de Torrijas.

En los alrededores se puede contemplar una postal de ensueño, con paisajes de montaña escarpadosque parecen sacados de un cuento de fantasía. Dentro del término municipal se llegan a superar cotas de hasta 1.900 metros de altitud. Además, por allí se reparten fuentes naturales con propiedades medicinales como la de las Fontanetas, la del Castillejo, la del Pino o la de la Sebastiana.
El entorno privilegiado de Torrijas
Si lo que queremos es disfrutar de la naturaleza, se puede explorar la Senda Fluvial del Río Torrijas o la Sierra de Javalambre en general. Muy cerca de este precioso y coqueto pueblo se halla el Observatorio Astrofísico de Javalambre, desde donde es posible contemplar el cielo nocturno más bonito de la zona. Un punto imprescindible para aquellos que estén más interesados en la astronomía.

Al ser un pueblo de un tamaño muy reducido, recomendamos que se aproveche el mismo viaje para visitar otras poblaciones cercanas como Rubielos de Mora o Manzanera. Por desgracia, no encontrarás tiendas y restaurantes repletos de las típicas torrijas de Semana Santa, pero se trata de un pueblo deliciosamente espectacular que cualquiera disfrutará en una escapada de fin de semana.
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