El pueblo templario más espectacular de España supera los 1.300 metros de altura: es Conjunto Histórico-Artístico y permite volar a 100 km/h sobre un cañón
En pleno Maestrazgo turolense, esta villa medieval presume de pasado templario, leyendas épicas y una de las tirolinas más impactantes del país.

Su belleza y su casco histórico bien definido hacen que este lugar se haya convertido en uno de los pueblos que mejor representen las joyas históricas y naturales de España. Algunas de sus calles estrechas y empedradas nos conducen hasta los bordes de altos acantilados, que de manera inocente se transforman en balcones naturales que nos permiten observar los barrancos del Maestrazgo: unos espectaculares paisajes que parecieran sacados de fábulas del medievo.
Así se presenta esta localidad del Maestrazgo, situada a más de 1.300 metros de altitud, donde, poéticamente, el viento y la roca marcan el compás. Declarada Conjunto Histórico-Artístico, su trazado de calles irregulares se amolda al relieve con una armonía sorprendente. Sus plazas porticadas, sus iglesias góticas y los restos defensivos muestran toda una historia por contar.

Entre templarios y guerras carlistas
Durante la Edad Media, la localidad fue recado de la Orden del Temple, que levantó una fortaleza para controlar el territorio. A día de hoy, pasear por su fortificación permite imaginar la presencia de aquellos monjes guerreros que eligieron este enclave por su carácter inconquistable. Se trata de Cantavieja, uno de los conjuntos históricos más imponentes del interior peninsular.

El folclore explica su nombre con una leyenda: una anciana que, tras una epidemia de peste que dejó el pueblo casi vacío, subía cada día a la muralla para cantar y tocar el tambor, y hacer creer a los enemigos que la fortaleza seguía protegida para evitar ataques. Una historia que volvería a repetirse siglos después tras convertirse en el torreón de Ramón Cabrera, el general carlista conocido como el Tigre del Maestrazgo.

Volar sobre el Maestrazgo
Pero no todo aquí es historia. Y es que en este pueblo de menos de 800 habitantes todo es posible, ya que si alguna vez te habías preguntado cómo volar sobre un cañón, este rincón sabe cómo hacerlo. Gracias a su instalación de vértigo, una de las tirolinas más extremas de España, es posible alcanzar los 100 kilómetros por hora suspendido a cientos de metros sobre el abismo. Este viaje de poco más de un minuto permite sobrevolar los paisajes turolenses en un descenso doble, ideal para compartir con tu pareja la emoción de contemplar el Maestrazgo desde el cielo.
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