El pueblo templario que conserva el último paso fluvial sin motor: paisajes de cuento y casas colgantes en uno de los lugares más bonitos de España
La única manera de acceder al pueblo es en barca: los coches están prohibidos en su centro histórico desde hace años.

Rodeado de un paisaje de cuento, con un impresionante castillo templario y casas colgantes que van a caer al río Ebro. Esa es la carta de presentación de este pueblo pintoresco, lleno de encanto y excusas para ir a conocerlo, perdido en el interior de la provincia de Tarragona.
Aunque hay un motivo todavía más llamativo que atrae todas las miradas. Sobre todo porque se trata de lo primero que hay que hacer si se quiere poner un pie en el entramado de callejuelas medievales que serpentean por la ciudad hasta llegar a la cima, donde se encuentra el imponente castillo.
El pueblo al que no se puede entrar en coche
Se trata del ‘Pas de barca’. O lo que es lo mismo: un paso fluvial que hay que atravesar en barca, único medio de transporte permitido para acceder hasta el pueblo desde la orilla del río Ebro. Un sistema tradicional que cruza el río sin motor, tan solo mediante la fuerza de la corriente y cables guía (ese es el truco para que la barca no se desplace hacia los lados).

Y es que no solo es el único medio de transporte permitido para quienes vienen de fuera (los vecinos con movilidad reducida sí pueden acceder en sus propios vehículos hasta el interior), sino que es el último paso fluvial sin motor que todavía funciona en Cataluña. Una rareza que le confiere un carácter todavía más especial a este pueblo entre montañas.

Dónde está el último paso fluvial del río Ebro
Se trata de Miravet, uno de los pueblos más bonitos de Cataluña, y de España. Escondido en la comarca de la Ribera d’Ebre, se le conoce como ‘la joya del Ebro’. Y es que detrás de su silueta de montaña rocosa, con fachadas encaramadas que descienden hasta la orilla del río, se oculta un rico patrimonio histórico que nos lleva hasta el románico.

Qué ver en este precioso pueblo de Cataluña
El gran protagonista es su imponente castillo medieval, una fortaleza de origen musulmán levantada en el siglo IX. Tras la reconquista pasaría a manos cristianas en el siglo XIII, y hoy, ocho siglos después, todavía presume de ser el mejor conservado de toda la Orden del Temple en Europa.

Por si fuera poco, es también el castillo románico cisterciense más relevante de toda la península Ibérica, cuya importancia se puede incluso comparar con el imponente castillo de Loarre (uno de los mejores ejemplos de castillo románico lombardo que todavía siguen en pie).
La belleza del pueblo continúa más allá de la fortaleza: el castillo no es más que la punta del iceberg del Conjunto Histórico del Cap de la Vila, cuyas callejuelas todavía conservan la memoria y la historia del pueblo: Miravet fue escenario de la última batalla del Frente Republicano de Cataluña: la Batalla del Ebro.

La otra joyita de Miravet es la ‘Església Vella’, una iglesia de corte renacentista levantada entre los siglos XVI y XVII en lo que anteriormente fue una mezquita. Se sabe que el pasado estuvo decorada con pinturas barrocas, pero la mayoría de ellas se perdieron durante los enfrentamientos de la Guerra Civil. Hoy está desacralizada, pero su interior acoge conciertos y exposiciones que no pueden tener un mejor escenario.
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