El pueblo idílico de Tarragona que está salpicado por piscinas naturales y exuberantes cascadas: es perfecto para un verano en España
Este pueblo medieval de Tarragona esconde piscinas naturales inigualables y únicas, perfectas para refrescarse en verano.

Piscinas naturales, cascadas y un precioso pueblo. ¿Qué más se puede pedir para unas vacaciones de desconexión de verano perfectas? Mucha gente decide salir de España para pasar los meses más cálidos del año sin saber que no hace falta abandonar la Península Ibérica para encontrar destinos encantadores y poco masificados. La clave está en esos pueblos de interior alejados de la playa, es decir, a contracorriente de lo que eligen todos.
Cuando visitamos Cataluña tendemos a explorar la Costa Brava. Sin embargo, esta zona está demasiado concurrida. Tanto, que el pueblo de Sitges ya se está planteando cobrar a los turistas por entrar como ya hace Venecia. Uno de los fallos fundamentales de los que viajan únicamente a la playa en verano es creer que es donde más fresco se está. Nada más lejos de la realidad, pues no debemos olvidar las piscinas naturales, embalses y pantanos.
La Vía Verde que lleva a las piscinas naturales
En el corazón de la Terra Alta de Tarragona nos encontramos con un precioso pueblo rodeado de un entorno natural único y salpicado de piscinas naturales por todas partes. Cuenta solo con 600 habitantes, pero se postula como el destino perfecto para desconectar del bullicio de las urbes y reconectar con la naturaleza y con uno mismo. Se trata de Bot, cuya absoluta protagonista es la Vía Verde de 26 kilómetros que sigue la antigua ruta del ferrocarril.

Este tipo de senderos pueden recorrerse tanto a pie como en bicicleta. Concretamente este alberga túneles oscuros de hasta 800 metros de longitud y por el camino deja ver paisajes alucinantes. Entre sus atractivos están las piscinas naturales de la Fontcalda, a las que se tarda una hora y media en llegar caminando desde Bot. Otra opción es el manantial del Forat de la Donzella, un lugar lleno de magia junto a la ermita de Sant Josep.

Aunque las piscinas más conocidas de la zona con las Olles de Bot. Hay un camino de una hora caminando hasta llegar a ellas, aunque también se puede acceder en coche y dejarlo aparcado al lado. Es un espacio espectacular, alrededor de las pozas del río Canaletes cubierto de enormes rocas y vegetación. Varios de sus charcos están adaptados al baño, pero hay que tener cuidado porque algunos alcanzan bastantes metros de profundidad.
Qué ver en el pueblo de Bot
Lo más atractivo de Bot son sin duda sus piscinas naturales, pero ningún visitante debería dejar de visitar la propia localidad. Entre sus construcciones destaca la iglesia parroquial de Sant Blai, con paredes de piedra picada y arcos de medio punto que sostienen las bóvedas de crucería y dan fe de que fue erigida durante el período renacentista, concretamente en el siglo XVII. El otro gran edificio de Bot es la Casa de Paladella, una mansión señorial de la misma época que la iglesia.

Solo pasear por sus calles aporta una serenidad propia de un pueblo que se ha quedado detenido en el tiempo. En nuestro paseo nos topamos también con la ermita de San José, el patrón en honor al cual se celebra una romería con procesión y comida popular cada 19 de marzo. Si buscas naturaleza, tranquilidad, edificios que visitar y espacios naturales en los que refrescarte, el pueblo de Bot en Tarragona es la escapada que deberías hacer este verano.
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