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El pueblo sobrenatural con la mayor mina de oro a cielo abierto del Imperio romano está en España: está rodeado de montañas rojas, tiene un lago hecho de lágrimas y una ruta te lleva a una cueva encantada

Un paisaje único en León donde la ingeniería romana transformó completamente el territorio y que ahora lo protagonizan unas montañas rojizas.

Se trata de uno de los paisajes más singulares del noroeste peninsular

Se trata de uno de los paisajes más singulares del noroeste peninsular / Istock / Miguel Angel Redondo Galvan

En el oeste de la provincia de León, en la comarca del Bierzo, hay un paisaje que parece de otro planeta, pero no es natural. Las Médulas (en la localidad homónima) es un paisaje de colinas rojizas, galerías excavadas y senderos que atraviesan un terreno moldeado por el hombre hace casi 2.000 años.

Está considerada la mayor mina de oro a cielo abierto explotada por los romanos

Está considerada la mayor mina de oro a cielo abierto explotada por los romanos / Wikimedia Commons / Karsten Wentink

Lo que hoy parece un entorno casi irreal fue, en su origen, una de las explotaciones mineras de oro más importantes del Imperio romano que siguió en uso hasta el siglo III d.C. Los romanos transformaron completamente esta zona mediante un sistema de minería hidráulica que acabó dando forma a las montañas que puedes recorrer hoy a pie.

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Adriana Fernández

La mayor mina de oro romana a cielo abierto

Las Médulas está considerada la mayor mina de oro a cielo abierto explotada por los romanos. Su desarrollo comenzó en el siglo I d.C., durante la expansión del Imperio en la península ibérica. Se estima que se hizo durante la época del emperador Octavio Augusto.

El sistema de ingeniería utilizado, conocido como ruina montium, consistía en excavar galerías en el interior de la montaña y hacerlas colapsar con la fuerza de grandes cantidades de agua. Para ello, los romanos construyeron una compleja red de canales que transportaban agua desde zonas montañosas situadas a varios kilómetros de distancia.

El resultado fue la destrucción controlada de las montañas y la acumulación de sedimentos donde se separaba el oro que dio lugar a un paisaje completamente transformado, con formas irregulares y tonalidades rojizas que todavía se conservan. Se considera un "paisaje cultural" y tiene la denominación de "Parque Cultural". Pero no solo eso. También fue declarado Bien de Interés Cultural en 1996 y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (y se hizo con polémica de por medio, ya que no todas las delegaciones estaban de acuerdo al considerarlo el resultado de la actividad destructora del ser humano).

Montañas rojas, miradores naturales y leyendas

Uno de los elementos que más llama la atención al recorrer Las Médulas es el color de la tierra

Uno de los elementos que más llama la atención al recorrer Las Médulas es el color de la tierra / Istock / 5

El color rojizo del terreno es uno de los rasgos más visibles y estas tonalidades se deben a la composición del terreno y a la oxidación de los minerales (el mejor momento para apreciar estos tonos es al atardecer). .

Existen varios miradores desde los que se puede observar el conjunto, aunque el más conocido es el mirador de Orellán, desde donde puedes obtener una vista amplia del paisaje. Para llegar a él tienes que acceder desde la senda de las Valiñas (de 4 kilómetros) o por la perimetral (de 5,7 kilómetros).

Muy cerca se encuentra el Lago de Carucedo, un lago natural asociado a una leyenda muy conocida en la zona que cuenta que sus aguas se formaron a partir de las lágrimas de Carissia, una ninfa enamorada de un general romano que no le correspondía. Más allá de la historia, el lago tiene un origen ligado a la actividad minera romana, ya que la acumulación de materiales y la modificación del terreno favorecieron la formación de esta zona húmeda.

Un recorrido por las galerías romanas

El paisaje de Las Médulas también está atravesado por antiguas galerías excavadas por los romanos y algunas de ellas pueden recorrerse hoy a través de rutas señalizadas.

Dos de los puntos más conocidos a los que se llegan siguiendo la senda de las Valiñas son La Cuevona (la galería minera de mayor altura de todas), una gran cavidad que se puede atravesar a pie y que muestra cómo se trabajaba el interior de la montaña, y La Encantada, otra colorida cueva de fácil acceso que seguro te va a impresionar.