El pueblo sevillano de las mil caras: puedes pasar del Neolítico a la Edad Media en tan solo unos pasos

Si te apasiona la Historia, este municipio a 30 kilómetros de Sevilla es perfecto para una escapada cultural.

Carmona, una de las ciudades más antiguas de Europa.
Carmona, una de las ciudades más antiguas de Europa. / Istock / Borisb17

En plena campiña sevillana, en la cota más importante de Los Alcores y con unas vistas impresionantes a la Vega aparece ante el viajero Carmona, una de las ciudades más antiguas de Europa y muy presente en el Séptimo Arte. En ella se conservan ricas y numerosas muestras de todas las civilizaciones que por allí han pasado a través del tiempo.

El pueblo sevillano de las mil caras, en el que puedes pasar del Neolítico a la Edad Media en tan solo unos pasos es, en realidad, una ciudad desde 1630, año en el que Felipe IV le otorgó dicha distinción. Además, supone un auténtico libro de Historia interactivo, ya que el viajero descubrirá desde ricos yacimientos prehistóricos hasta un cementerio romano pasando por enclaves que recuerdan que fue capital de un reino de Taifas.

Carmona se encuentra a 30 kilómetros de la ciudad de Sevilla.

Carmona se encuentra a 30 kilómetros de la ciudad de Sevilla.

/ Istock / Tomás Guardia Bencomo

El pasado de Carmona

La fertilidad de la zona y su estratégica ubicación han hecho de Carmona un importante núcleo de población de todos los tiempos. Sus orí­genes se remontan al Neolí­tico, habiéndose encontrado en sus alrededores ricos yacimientos prehistóricos. También fue una ciudad intensamente romanizada en la que, incluso, se llegó a acuñar una moneda y por la que pasaba la Vía Augusta, la calzada romana más larga de la Hispania romana con una longitud aproximada de 1.500 kilómetros que discurrían desde los Pirineos hasta Cádiz.

También conservó su importancia durante la época musulmana, llegando a ser capital de un reino de Taifas hasta que en 1247 se rindió a Fernando III el Santo. Y, cuatro siglos más tarde, consiguió el título de ciudad gracias a Felipe IV.

Cementerio romano de Carmona.

Cementerio romano de Carmona.

/ Istock / kiev4

Carmona: libro de Historia interactivo

Podemos empezar nuestro recorrido descubriendo las murallas romanas, que impresionan desde la lejanía. Fuera de estas, descubrimos la necrópolis romana y una vez dentro del recinto amurallado nos encontramos con monumentos tan interesantes como Los Alcázares, la iglesia de San Felipe, la iglesia de Santa Marí­a, la Puerta de Sevilla, la Puerta de Córdoba y otros muchos edificios civiles y religiosos. 

Otra parada imprescindible es la plaza del mercado de abastos (¡qué nos gustan los mercados, oye!). Después podemos acercarnos hasta el ayuntamiento y hasta la próxima iglesia de El Salvador, catalogada como bien de interés cultural y proyectada en el año 1700 por el arquitecto Pedro Romero el Viejo, a quien sustituyó en la dirección de las obras su hijo Felix Romero.

Caminando por las inmediaciones también descubrimos el Palacio de los Rueda, una de las viviendas de mayor interés de la ciudad. Realizada en el siglo XVIII es el mejor ejemplo de las casas palacio realizadas durante el barroco. El elemento más significativo del exterior es su portada con dos cuerpos; el primero con columnas toscanas y el segundo con columnas jónicas y frontón curvo, bajo el que se encuentra el escudo de armas de la familia.

Y de un palacio a otro, el del Marqués de las Torres. Construido en el siglo XVI, hoy acoge el museo de la ciudad, en el que el viajero podrá descubrir desde los orígenes de la ciudad (hace un millón de años) hasta la actualidad. Podemos ver restos arqueológicos de los períodos paleolítico, calcolítico, turdetano o andalusí, pero los más importantes son los restos tartésicos (Vasos de Saltillo) y romanos. 

Pasear por Carmona es sumergirte en la Historia de la civilización.

Pasear por Carmona es sumergirte en un libro de Historia interactivo.

/ Istock / Jacek_Sopotnicki

Callejeando por los barrios de Carmona

Los más encantadores ejemplos de arquitectura popular los verás en los viejos barrios de Santiago, San Felipe o la antigua Judería, hoy llamada barrio de San Blas. También es interesante descubrir el antiguo foro romano, situado en la que hoy se conoce como plaza de Arriba, uno de los más concurridos espacios públicos de la ciudad. Allí los bares y restaurantes abundan y es el mejor lugar para degustar unas alboronías, delicioso plato típico a base de calabaza y calabacín. O unas típicas espinacas con garbanzos, o chacinas de la sierra norte de Sevilla, o guisos de los de toda la vida, como la carrillá, el ragout de venao de la Sierra Norte o la cola de toro...

Va siendo hora de volver a nuestra pensadita del día en el Imperio Romano y, lo mejor, es acercarnos hasta el anfiteatro y la Necrópolis, de la época del emperador Claudio. La Necrópolis se data en torno al siglo I, siendo el ritual de enterramiento más frecuente la incineración. Los cadáveres eran incinerados en quemaderos excavados en la roca donde se colocaba la pira. Y no deberías perderte la tumba del Elefante o la de Servilia. El anfiteatro, situado justo enfrente, era el lugar destinado a espectáculos de fieras y a otras manifestaciones artísticas y culturales.

Prepara la cámara de fotos, ya que en Carmona hay rincones perfectos para unas cuantas instantáneas.

Prepara la cámara de fotos, ya que en Carmona hay rincones perfectos para unas cuantas instantáneas.

/ Istock / Sabinoparente

Tampoco podemos perdernos en nuestro recorrido por una de las ciudades más antiguas de Europa el teatro Cerezo, construido en los años 30 y lugar en el que se realiza el tradicional concurso de agrupaciones del carnaval o la ruta medioambiental de los Pilares, que pasa por una fábrica artesanal de licores, para después disfrutar de la vista con la Vía Verde de Los Alcores.

En definitiva, en Carmona disfrutarás de la esencia de la historia y la tradición. Una ciudad de mil caras en la que podrás pasar del Neolítico a la Edad Media y otros periodos históricos en tan solo unos pasos.

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