El pueblo de Sevilla que fue una fábrica de emperadores romanos: fue la primera ciudad romana fundada en Hispania y está declarada Conjunto Arqueológico
De los tres emperadores romanos nacidos en Hispania que hubo, dos de ellos nacieron en esta mítica ciudad.

A lo largo de la historia de la humanidad han sido muchos los imperios y dinastías que han ido adquiriendo y perdiendo poder e influencia: el Imperio Británico, la Dinastía Ming o el Imperio Ruso. Pero si hay uno que ha supuesto un antes y un después, un período en que Europa y las regiones de alrededor del Mediterráneo entraron en una época dorada, ese es Roma, primero República y posteriormente Imperio.

Dentro de éste, la provincia de Hispania, que ocupaba la totalidad de la península ibérica, era una de las provincias más prósperas del Imperio; tal es así que tres de los emperadores que tuvo roma nacieron en ella: Trajano, Adriano y Teodosio I. Este último, que gobernó a finales del siglo IV, nació en la antigua Cauca, actual Segovia. Por su parte, los otros dos emperadores, que ascendieron al poder entre finales del siglo I y principios del II, nacieron en una ciudad que se encuentra a muy pocos kilómetros de la actual Sevilla.
Una de las ciudades más avanzadas del mundo
A las afueras del pequeño municipio de Santiponce, quince minutos a las afueras de la ciudad de Sevilla, se extiende el conjunto arqueológico de la que en su día fuera una de las ciudades de mayor relevancia de todo el Imperio Romano: Itálica. Fue fundada en el año 206 a.C. por el general Publio Cornelio Escipión, conocido como “el Africano”, convirtiéndose en la primera ciudad romana fundada en Hispania y fuera del territorio italiano.

Durante el gobierno del emperador Augusto, la ciudad experimentó uno de los desarrollos más destacables de la época: llegó a tener un alcantarillado, acueductos, servicios públicos, … Fue además la ciudad que vio nacer a dos de los emperadores más destacados del Imperio: Trajano y Adriano.
La visita al recinto arqueológico
Abierto todos los días exceptuando los lunes, y de acceso gratuito para todos los ciudadanos de la Unión Europea, la visita al conjunto arqueológico de Itálica permite al visitante recorrer el trazado de las desaparecidas calles porticadas, imaginar como pudieron ser sus majestuosas domus -como la Casa de los Pájaros o la Casa del Planetario, con sus espectaculares mosaicos decorativos-, y construcciones tan excelentes como las termas, el Traianeum (un templo dedicado al emperador Trajano), el Edificio de la Exaedra y el Edificio de Neptuno.

Pero la verdadera joya de la corona de este recinto es el imponente anfiteatro que, con su capacidad para unos 25.000 espectadores, llegó a ser uno de los anfiteatros más grandes de todo el Imperio. Fácilmente reconocible, a muchos seguramente les suena por su aparición en el último episodio de la séptima temporada de Juego de Tronos, cuando se convirtió en el abandonado Pozo de Dragones.
Arte y festivales
Dentro de los límites del pueblo, a escasos metros del conjunto arqueológico, se erige el Teatro Romano, construido durante la época de Augusto y en uso hasta el siglo IV d.C., cuando entró en un lento proceso de abandono y deterioro. Con un aforo aproximado de 750 espectadores, en su día acogió las representaciones de obras trágicas y cómicas, casi todas vinculadas a ceremonias de culto al emperador.

La obra civil más conocida de la antigua ciudad de Itálica, obviando los posibles restos de la curia, las ruinas del teatro fueron completamente descubiertas durante la primera mitad de la década de 1970; posteriormente, en el año 2014 el teatro fue restaurado, y actualmente solo está abierto para celebraciones, entre las que destacan el Festival Internacional de Danza de Itálica, el Festival de Teatro Grecolatino y el Festival de los Teatros Romanos de Andalucía.
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