El pueblo de Salamanca con orígenes franceses declarado el primer Conjunto Histórico-Artístico de España: un tesoro medieval con balcones llenos de flores
La belleza y el encanto de este pueblo hace que se considere uno de los más bonitos de toda España.

El primer Conjunto Histórico-Artístico de España se declaró en 1940, justo cuando acababa de terminar la Guerra Civil y muchos pueblos estaban completamente derruidos, como Belchite en Zaragoza. Otros muchos se mantenían en pie, casi intactos, y se querían conservar así por su urbanismo, su historia, su arquitectura y su singularidad. Han pasado casi cien años y ya hay más de 500 conjuntos históricos declarados patrimonio.
Todos tienen una belleza peculiar, pero el primero siempre va a ser el primero, y buena parte de su encanto reside ahí. Se trata de La Alberca, en Salamanca, considerado un museo al aire libre donde la vida cotidiana y la historia pasan frente a los ojos de los viajeros. Tiene apenas mil habitantes, pero eso no impide que su belleza deje sin aliento. Sus orígenes se remontan a la época medieval y se caracteriza, sobre todo, por su arquitectura serrana.
Encanto a lo francés o a lo serrano
Las casas con fachadas de adobe y ornamentadas con flores de diferentes colores se disponen a lo largo de sus calles empedradas con cantos rodados. A veces, la postal de La Alberca puede traer a la memoria los pueblos de la región de la Bretaña francesa, por las tramoneras de las viviendas y las vigas de madera que dibujan figuras geométricas. Este pueblo se ubica en la sierra de Francia y, según se dice, sus primeros habitantes procedían de aquella región francesa.

Pareciera un pueblo sacado de un cuento, con cientos de detalles que ya enamoraron en su momento -mucho antes de ser declarado Conjunto Histórico-Artístico- a múltiples personalidades, desde el escritor y filósofo Miguel de Unamuno o el pintor Joaquín Sorolla, hasta el cineasta Luis Buñuel. Llama la atención que su arquitectura se mantenga prácticamente intacta, como bien describió Unamuno en su libro 'Brianzuelo de la Sierra' en 1900.

"Cerrando los ojos veo las negras calles de La Alberca, los balconajes de madera, los aleros voladizos de sus casas, las mujeres sentadas en el umbral de las puertas y los niños jugando en la calle, y allí, en la fuente, una moza llenando el cántaro. Y corre la vida, como el agua de un arroyo que baja de la cumbre entre guijarrales. Y a las veces, el agua se enturbia, y otras, como en este verano, casi se extingue por la sequía".
Tradiciones que no desaparecen
Aunque parezca mentira, los cambios desde aquella época han sido muy pocos, pero los ha habido. Una de las viviendas, Casa Museo Sátur Juanela, en el número 7 de la calle Mesón, está abierta al público para exponer cómo era la vida en La Alberca durante el siglo pasado. Tiene tres pisos, con el establo en la parte más baja y la cocina en el piso superior, algo muy curioso que se hacía para mantener caliente el resto de la vivienda.

Más allá de sus casas, destacan algunos puntos como la escultura al Marrano de San Antón, que homenajea al cerdo bendecido que se suelta cada 13 de junio hasta que el 17 de enero se sortea para hacer la matanza. O la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que alberga un osario con dos calaveras. La tradición católica se mantiene muy viva y se puede apreciar a través de la moza de ánimas, que recorre las calles del pueblo cada noche rezando.

"Fieles cristianos acordémonos de las benditas almas del purgatorio con un padrenuestro y un avemaría por el amor de Dios". Esto es lo que va entonando la moza de ánimas con el objetivo de mantener la tradición viva por siempre. Igual que sucede con el marrano, con los bordados serranos o con el traje de vistas. La singularidad de La Alberca de respira en cada rincón, como uno de los pueblos más bonitos de toda España.
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