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El pueblo románico perfecto para recorrer a pie y comer las mejores galletas de España: un monasterio del siglo XII, una plaza porticada y una fábrica que lleva horneando desde 1892

Este pueblo remoto perdido en lo más profundo de Castilla y León es una de las grandes referencias del Románico palentino.

Aguilar de Campoo, el pueblo perfecto para recorrer a pie y comer galletas.

Aguilar de Campoo, el pueblo perfecto para recorrer a pie y comer galletas. / Istock

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Desde 1881, las galletas llevan formando parte de la identidad de este lugar remoto escondido en el corazón de Castilla y León, a los pies de la montaña palentina. Famoso en toda España, es conocido como el pueblo de las galletas, una fama más que merecida: las calles del pueblo desprenden el aroma dulce de la repostería desde finales del siglo XIX gracias al apellido de una familia: Fontaneda.

Un centro histórico que cuetna una historia medieval

Un centro histórico que cuetna una historia medieval / Istock / DIEGO RAYACES

Fue entonces cuando se puso en marcha esta tradición galletera que ha hecho de Aguilar de Campoo un lugar conocido casi por cualquiera, aficionado o no a las galletas, y que todavía hoy continúa. El boom de la industria llegó sobre todo en los años 60, cuando llegaron a salir de las fábricas de Aguilar alrededor del 23% de todas las galletas que se producían en España.

El pueblo donde se fabrican las galletas más antiguas de España: una villa románica, con un monasterio del siglo X, que es perfecta para un viaje de fin de semana

Adriana Fernández

Hoy solo hay una fábrica que siga produciendo galletas en el pueblo, Gullón, cuya tradición se remonta a 1892, lo que la sitúa, por cierto, como una de las fábrica de galletas más antiguas de España que todavía siguen en activo, con permiso de Olibet, una de las primeras en producir la famosa galleta María en Rentería (Guipúzcoa), o Birba, en Camprodón (Girona), las galletas con más historia de los Pirineos.

El pueblo de las galletas

Más allá de la industria galletera que tanta fama ha dado a este lugar desde hace siglos, Aguilar de Campoo tiene un hueco más que merecido entre los pueblos románicos de España. De hecho, es uno de los grandes referentes, considerado por la propia Oficina de Turismo de Castilla y León como la capital del Románico palentino.

Con un casco histórico ideal para recorrer a pie, conserva plazas porticadas, casas palaciegas, una judería casi intacta y restos de su pasado fortificado, con castillo y muralla. El castillo se levanta sobre un antiguo castro celtibérico y se convirtió en una fortaleza importante durante el siglo XII. Hoy solo quedan restos de sus muros y torres, pero su posición sobre el cerro permite entender perfectamente su función defensiva.

La otra sorpresa son los restos de aquella vieja muralla medieval, porque todavía hoy conserva seis de las puertas que daban acceso a través de sus gruesos muros y la más interesante es probablemente la Puerta de Reinosa, declarada Bien de Interés Cultural. Su construcción comenzó en 1381, durante el reinado de Enrique II de Castilla, y en ella todavía puede verse el escudo de la villa.

El centro histórico esconde hasta una judería

El centro histórico esconde hasta una judería / Istock / Miguel Angel Redondo Galvan

La joya del Románico

Otra de las piezas clave del pasado medieval que todavía se puede contemplar en Aguilar de Campoo es el Monasterio de Santa María la Real, de origen románico y construido entre los siglos XII y XIII. Su sola presencia es el mejor testimonio de la importancia que tuvo el pueblo en el pasado, cuando llegó a ser uno de los grandes centros religiosos y culturales de la zona durante la Edad Media. No es de extrañar que hoy en día sea uno de los grandes centros de interpretación y estudio del patrimonio románico palentino.

Y como hay románico por todas partes, aquí van dos joyas más de las que puede presumir Aguilar de Campoo: por un lado, Santa Cecilia, una iglesia del siglo XII, de tres naves que conserva uno de los capiteles más famosos del románico palentino: la Degollación de los Inocentes. No es de extrañar que también esté protegida bajo la categoría de Bien de Interés Cultural.

La capital del Románico palentio

La capital del Románico palentio / Istock

Otro buen ejemplo es la iglesia de San Andrés, también románica y del siglo XII. Lo más curioso de esta construcción es que no está en el lugar original donde fue levantada: y es que el edificio fue trasladado en 1909 a la falda del castillo, lugar donde se encuentra actualmente.

Y luego está la Colegiata de San Miguel, en plena Plaza de España, especialmente interesante porque permite leer la evolución arquitectónica de la villa. Su primer cuerpo pertenece al románico de transición del siglo XIII, mientras que otras partes son posteriores y presentan elementos herrerianos, góticos, renacentistas y barrocos. ¿Lo mejor? Que se encuentra en uno de los lugares más agradables para pasear de Aguilar de Campoo: la gran plaza porticada del centro histórico. Sin duda, una delicia de pueblo.