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Este pueblo románico con un monasterio del siglo X es conocido por fabricar una de las galletas más antiguas de España: puentes medievales, rutas por los Pirineos y una escapada perfecta

Cuenta con un valioso patrimonio medieval con la historia de las emblemáticas Galletas Birba, elaboradas desde 1893, además de ser la puerta de entrada a algunos de los paisajes más espectaculares del Pirineo de Girona.

Vista de Camprodón en pleno Pirineo catalán

Vista de Camprodón en pleno Pirineo catalán / Istock / JackF

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Es difícil pasar por Camprodon y marcharse sin una caja de Galletas Birba bajo el brazo. Están en muchas tiendas del centro y forman parte desde hace más de 130 años de la identidad del pueblo casi tanto como su puente medieval o el monasterio de Sant Pere. Todo ello hace de esta localidad del Pirineo de Girona una de las escapadas más completas de la zona.

Casas colgadas sobre el río Ter en Camprodón

Casas colgadas sobre el río Ter en Camprodón / Istock / Manuel Milan

Situado en pleno Pirineo de Girona, Camprodon es también uno de esos destinos que invitan a pasar un fin de semana sin prisas. Tanto es así, que el famoso doctor Bartolomé Robert y Yarzábal, también conocido como Doctor Robert, recomendaba venir a este pueblo a respirar el aire. El que también fuese alcalde de Barcelona tiene gran relevancia en esta villa y al final del paseo de la Fuente Nueva podemos encontrar un busto del mismo.

Además de ser un remanso de paz, este paseo es clave en la historia del lugar pues, ya en el siglo XX, Camprodon inició una notable recuperación económica y social y en una oleada de veraneantes. Se trataba de familias con dinero que venían de la ciudad a pasar el verano en algunas de las mejores casas de este paseo (una de ellas, por ejemplo, es obra del mismo aquitecto a cargo del Arco de Triunfo de Barcelona). Estos vecinos de temporada han tenido mucho peso en la historia y el desarrollo de Camprodon.

Este precioso pueblo románico del Pirineo esconde un secreto: es el lugar donde se fabrican las galletas más antiguas de España

Adriana Fernández

El paseo también guarda una curiosidad que de primeras puede pasar desapercibida. En octubre de 1940, hubo un trágico aguacero y el río se desbordó causando grandes inundaciones que se llevaron parte de la ribera, arruinaron el antiguo monumento al médico y destruyeron las protecciones del paseo. En una época en la que los recursos escaseaban, se optó por reconstruir las barandillas de piedra utilizando los somieres de las camas del hospital como vallas provisionales a lo largo del paseo. Son las mismas que puedes ver hoy en día.

Las Galletas Birba, una tradición que comenzó en 1893

Pocas localidades españolas pueden presumir de estar asociadas a una marca con tanta trayectoria como Galletas Birba. La empresa nació en Camprodon en 1893 y desde entonces ha mantenido la elaboración de galletas siguiendo recetas que han pasado de generación en generación. Sus características cajas metálicas se han convertido con el paso del tiempo en un auténtico símbolo de la marca y en un recuerdo habitual para quienes visitan la localidad.

La familia propietaria regentaba un negocio de ultramarinos en el que hacían pasteles. Con la idea de expandir su negocio, decidieron empezar a comercializaar un producto que los veraneantes pudieran llevarse de vuelta a sus ciudades sin que se estropease pronto y así comenzaron a elaborar galletas en su sótano. Tal fue el éxito fuera de la comarca del Ripollés, que en 1929 Llorenç Birba construyó la primera fábrica oficial cerca del Paseo Maristany, donde se han elaborado hasta 2008, cuando la producción se trasladó a unas instalaciones más modernas en la Colonia Estabanell. Durante casi 100 años, los Birba han sido los dueños de esta marca que desde 2023 pertenece al grupo Adam Foods.

La presencia de la fábrica ha contribuido durante décadas a la economía local y sigue siendo uno de los elementos que diferencian al municipio de otros destinos del Pirineo catalán. ¡No te olvides de llevarte las tuyas cuando visites Camprodon!

Un pueblo que creció alrededor de un monasterio milenario

Los orígenes de Camprodon están estrechamente ligados al Monasterio de Sant Pere, fundado en el año 904 por el conde Wifredo II de Besalú. Aunque el edificio ha experimentado diversas transformaciones a lo largo de los siglos, todavía conserva importantes elementos románicos que permiten entender la importancia que tuvo este enclave durante la Edad Media.

El monasterio de Sant Pere de Camprodón

El monasterio de Sant Pere de Camprodón / Istock / Toni M

Alrededor del monasterio fue creciendo una villa que pronto se convirtió en un importante punto de paso entre los condados catalanes y el sur de Francia. Pasear hoy por el casco antiguo te permite descubrir calles estrechas, plazas porticadas y edificios de piedra que mantienen buena parte de ese carácter medieval. Párate en uno de los rincones más agradables del pueblo, la plaza de la Vila, donde terrazas, pequeños comercios y establecimientos tradicionales siguen marcando el ritmo cotidiano de la localidad.

El Puente Nuevo, en Camprodon

El Puente Nuevo, en Camprodon / Istock / Meynuit

Pero, sin lugar a dudas, el monumento inseparable de la imagen del pueblo es el Puente Nuevo de Camprodon, construido entre los siglos XII y XIII sobre el río Ter. Este puente fortificado de piedra llama la atención por su gran arco apuntado y por la torre que todavía preside uno de sus extremos. Durante siglos formó parte del sistema defensivo de la villa y permitía controlar uno de los principales accesos al municipio.

Camprodon es también la puerta de entrada a la Vall de Camprodon, una comarca natural que reúne algunos de los paisajes de montaña más atractivos de la provincia de Girona. Desde la localidad parten numerosas rutas senderistas que recorren bosques de hayas y pinos, prados de alta montaña y antiguos caminos utilizados durante siglos por pastores y comerciantes. Recorriendo muchos de estos itinerarios podrás descubrir pequeñas ermitas románicas, miradores naturales y cursos de agua que descienden desde los Pirineos.