El pueblo renacentista de España que debes conocer tiene calles de piedra, viñedos y una gastronomía exquisita

El pueblo perfecto para los amantes del buen comer y el buen beber, todo ello en un enclave espectacular.

El pueblo donde disfrutar del buen comer y del buen beber.
El pueblo donde disfrutar del buen comer y del buen beber. / Istock / ah_fotobox

Si uno se deja llevar por el aroma del vino, la piedra de sus casonas y el murmullo sereno del Ebro, llega sin duda a Fuenmayor. A solo 12 kilómetros de Logroño, este pequeño municipio riojano, con poco más de 3.000 habitantes, no solo guarda el encanto de una ciudad renacentista perfectamente conservada, sino que también seduce con una de las mejores ofertas gastronómicas de La Rioja. Y eso, en una tierra donde se come de lujo en cada esquina, no es poca cosa.

Paseo por el pasado con copa en mano

Fuenmayor tiene algo especial. Aquí el vino no es solo cultura, es identidad. En sus entrañas se esconden decenas de calados centenarios excavados en roca, testigos de una tradición vinícola que ha sabido mantenerse viva sin caer en el anacronismo. Las bodegas —como las reconocidas Viña Salceda, Bodegas Montecillo o Bodegas Age— combinan la arquitectura tradicional con tecnología puntera. Se puede visitar, catar, aprender y brindar, todo en el mismo día y sin salir del pueblo.

Detalle en primer plano de varias botellas de vino tinto negro alineadas, apiladas y apoyadas en diagonal.

Detalle en primer plano de varias botellas de vino tinto negro alineadas, apiladas y apoyadas en diagonal.

/ Istock / Sirbouman

Y cuando uno levanta la vista del vino, aparece el escenario perfecto: palacios de sillería, iglesias de portada renacentista, calles empedradas que serpentean hacia el corazón de la historia. La joya del casco antiguo es sin duda la iglesia parroquial de Santa María, del siglo XVI, cuyo campanario vigila desde las alturas con una elegancia sobria. Justo enfrente, el Palacio de los Marqueses de Terán, con su imponente escudo, recuerda que Fuenmayor también fue tierra de linajes ilustres.

De cuchara y mantel 

Pero si algo deja huella (además del vino, claro está) es su cocina. En Fuenmayor, comer no es una necesidad, sino que es un ritual, una celebración. La gastronomía local gira en torno a los productos de la huerta riojana, carnes asadas al sarmiento y recetas de toda la vida, esas que pasan de abuela a nieta sin perder un gramo de sabor. Y cuando llega la hora de la verdad, el dilema es dulce: ¿se empieza con una morcilla de arroz a la brasa o con un rodaballo a la parrilla? ¿Se sigue con chuletón de vaca a la brasa o con unos pimientos del piquillo asados al horno de leña?

El restaurante Alameda, uno de los favoritos del lugar, ofrece una carta que combina tradición y sofisticación. El menú del día es un homenaje a la cocina riojana de toda la vida, con un trato cercano y precios que invitan a repetir. También destacan propuestas como Casa Eloy o Restaurante Dónal, donde el trato familiar y las raciones generosas se combinan con un ambiente auténtico.

Un lugar para quedarse… o volver una y otra vez

Lo que sorprende de Fuenmayor es su capacidad para enamorar sin artificios. No necesita grandes monumentos ni eventos masivos. Su atractivo radica en lo sencillo: en una conversación al fresco en la Plaza Félix Azpilicueta, en la sombra de una parra centenaria, en el tintinear de copas en un calado subterráneo mientras el sol cae sobre los viñedos.

Fuenmayor. La Rioja.

Fuenmayor. La Rioja.

/ Istock / Ana Gonzalez

Además, la ubicación es perfecta para quienes quieran explorar La Rioja sin alejarse demasiado del buen dormir. Desde aquí se accede en minutos a la capital, a pueblos como Laguardia o Elciego, o a rutas senderistas que atraviesan el corazón vitivinícola de la región. Y si eres amante de las fiestas, apunta en rojo la segunda semana de septiembre, que son las fiestas patronales en honor a la Virgen de Valvanera lo llenan todo de alegría, peñas, pasacalles, gastronomía y buen vino. ¿Hace falta decir más?

Vino, piedra y sabor

Fuenmayor no es solo un destino. Es una experiencia que mezcla el arte del vino con la calma de los pueblos con alma. Es un viaje en el tiempo para los amantes de la historia, un paraíso para los que disfrutan del buen comer y un remanso para quienes necesitan respirar hondo lejos del ruido. Así que si buscas un rincón donde cada bocado cuente una historia, cada sorbo tenga carácter y cada calle te hable al oído, ya sabes; Fuenmayor te está esperando, copa en mano.

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