El pueblo preferido por los amantes del senderismo está en Palencia, rodeado de montañas y con uno de los embalses más bonitos de España
Entre montañas y paisajes de postal, Cervera de Pisuerga invita a perderse por sus calles y dejarse llevar por el encanto de la Montaña Palentina.

Hay lugares que no necesitan grandes alardes o un gran marketing para enamorar. Cervera de Pisuerga es uno de ellos. Situada en el corazón de la Montaña Palentina, ubicado a poco más de una hora de Palencia capital, este pueblo combina a la perfección el encanto de sus calles y plazas con una naturaleza imponente a su alrededor. Un lugar de los que nos gustan, con alma y personalidad, y el paraíso indiscutible para los amantes del senderismo.
Cervera de Pisuerga presume de estar en pleno Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina, una de las reservas de biodiversidad más importantes de la región. Aquí no hace falta grandes preparaciones, alrededor de Cervera puedes encontrar multitud de rutas para todos los niveles y en enclaves que te quitarán el hipo.
Un lugar con alma montañesa
Pasear por Cervera de Pisuerga es mucho más que recorrer un pueblo, es adentrarse en un lugar donde cada rincón parece tener su sentido e historia. Pero lo verdaderamente especial no está solo en lo que se ve, sino en lo que se siente, aquí uno se descubre caminando sin prisas, respirando hondo y dejando que el tiempo pase a su antojo. Porque en esta tierra, lo urgente siempre ha sido disfrutar del camino.

El murmullo constante del río Pisuerga acompaña cada paso, como un recordatorio de que es la naturaleza la que marca el ritmo. Y justo cuando crees haberlo visto todo, basta con alzar la vista para entender por qué este rincón de Palencia atrapa a quien se deja caer por aquí. La Montaña Palentina no es solo un paisaje de fondo, sino que es la verdadera protagonista.

Por su parte, esta localidad ofrece un poco de todo. A pocos kilómetros del centro del pueblo encontramos el embalse de Ruesga, uno de los más bonitos de toda España. Un lugar situado en un enclave espectacular donde puedes disfrutar en familia en la zona de baño. Ahí podrás encontrar tranquilidad, conexión con la naturaleza y un paisaje de postal.

Para los amantes del senderismo...
Cervera es un ejemplo de todo lo que esconde Castilla y León y, en este caso, Palencia. Una provincia de nuestro territorio español a menudo olvidada, pero que ofrece auténticos tesoros y, quien los encuentra, nunca se consigue despegar del todo de esta región. Aquí podemos encontrar rutas para todos los niveles, más cerca o más lejos del pueblo de Cervera, pero todas ellas desprenden la esencia palentina que tanto enamora.

- La senda del oso. Cervera de Pisuerga es el punto de inicio de esta ruta del Oso, en el puente de San Roque, con un recorrido de 11 kilómetros en sentido circular.
- La tejeda de Tosande. Desde Cervera por la carretera CL-626 dirección de Guardo. El punto de partida está próximo a la localidad de Cantoral de la Peña. La ruta está preparada para hacerlo en familia o con amigos en prácticamente cualquier época del año. Aunque, ¡con cabeza! Recuerda que esta es una zona en la que nieva en abundancia.
- Ruta del Roblón de Estalaya. Una ruta preciosa y muy corta que se puede hacer en cualquier época del año, y que comienza en la localidad de Vañes. Es un espacio que está dentro del Parque Natural Montaña Palentina, y que recomendamos hacer si vas en familia y quieres disfrutar de una mañana diferente…
- Peña Redonda. Con una altitud de 1.995 metros, esta ruta es bastante más exigente que las demás. Desde Cervera de Pisuerga te recomendamos trasladarte a Traspeña de la Peña, y subir desde ahí. El sendero está bastante claro y las vistas desde arriba son espectaculares.
- Pico Curavacas. Esta ruta es la más exigente de todas, y hay que trasladarse en coche hasta la zona de Vidrieros. La altitud es de 2.524 m y es recomendada para montañistas con bastante experiencia.

Un rincón que se queda en la memoria
Cervera de Pisuerga es de esos lugares que, cuando los descubres, te preguntas por qué no habías estado antes. Un rincón donde la naturaleza es la verdadera protagonista, pero en el que la mano del hombre ha sabido convivir con ella sin estropearla. Aquí uno se baja del coche y siente que pisa un escenario distinto, más puro, más auténtico.

En definitiva, “no hay camino sin salida” cuando te pierdes por Cervera. Cada sendero lleva a una sorpresa, cada piedra tiene su historia y cada paso te recuerda que, a veces, el mejor plan es el más sencillo: caminar, respirar y disfrutar.
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